Estimado hermano en el Señor. Por fin, tu partida es definitiva. No puedo decir que me alegre, pero tampoco que me sorprenda, pues en nuestras nocturnas partidas de mus (en las que envidábamos a la grande -Vaticano-, la chica -nombramiento de obispos-, los pares -nunca te han gustado las medias, al ser tres...- y el juego -casi siempre ibas con 31-) ya me habías indicado tu intención de cambiar de nido. Con todo, te echaré de menos. A partir de ahora, no obstante, nuestra pugna será mucho más abierta: ya no estaremos bajo el mismo techo, con lo que veremos quién se adelanta a quién, si hay o no primavera en Granada, si la paternidad de los obispos de Oviedo, Valladolid, Guadix, San Sebastián o Córdoba es tuya o mía. Muchas de las veces coincidiremos en compartirla. Alfrink se queda un poco más triste sin Ottaviani (¿o era Re? ...nunca lo sabremos, jeje), pero también Ottaviani estará algo más triste sin su fiel competidor y amigo. Que no dejará de serlo, ojo. Ni lo uno, ni lo otro.
Buena suerte, amigo Cigoña. Y que nos sigamos riendo en La Ópera.
baronrampante@hotmail.es
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral