La severa advertencia del obispo Martínez Camino significa, en la práctica, que si aquel católico practicante que haya votado a favor de la Ley del Aborto acude a la misa de su parroquia y desea recibir la comunión, el sacerdote le dirá que abandone la fila de los comulgantes. ¿Se lo dirá en público y en voz alta, o discretamente al oído? ¿Vigilará el obispo correspondiente para que el párroco cumpla con su cometido? ¿Y si ese católico acude a comulgar en un templo donde no sea conocido? ¿Y podrá este político librarse de la penalización si la ley no es derogada?
Podrían formularse infinidad de preguntas, pero bastan cuatro, bastante inocentes, para mostrar que la casuística devora el derecho canónico, como ya se temían los jansenistas y el buen Pascal.
Pero veamos antes los cánones. El 915 del Código de Derecho Canónico de 1983: «No deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena, y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave».
Camino se refiere a este tercer caso, a un pecado "manifiesto", es decir, público, persistente y obstinado. ¿Existe persistencia cuando el político católico vota una vez una ley de estas características? ¿Consiste dicha obstinación en que vaya a votar afirmativamente aun cuando ya está avisado por Camino y por documentos del magisterio; o en que después del voto considere correcta su actuación desde el punto de vista civil?
Colocado fuera de la fila de los comulgantes, el político católico votante de una ley contraria a la moral de la Iglesia se encontraría en el mismo lugar que otros creyentes a los que se les reserva un extraño lugar en el catolicismo, caso de los divorciados por vía civil cuyo matrimonio no haya recibido anulación canónica.
¿Se sale de ese lugar? Teóricamente, mediante la confesión y la enmienda, pero la casuística de nuevo resulta agotadora. El divorciado, ¿ha de volver a casarse con la misma persona? El político, ¿debe perseguir que su partido derogue la ley aprobada? ¿Ha de abandonar dicho partido? Por este último camino, acción política y catolicismo serían prácticamente incompatibles. Recuérdese que el arzobispo emérito Fernando Sebastián sostuvo hace unos años que, en un sentido estricto, un católico sólo podría militar y votar a partidos que incorporen plenamente la moral y la doctrina social de la Iglesia. Pero ello sólo sucede con formaciones de tipo tradicionalista, carlista o con ciertas ramas de la Falange, entre otras opciones.
Por otra parte, no es pequeño el temor del Vaticano a que un partido político se presente como católico. Es más, lo desaconsejan sus pastores.
¿Es cabal un catolicismo sin profesionales de la política en sus filas? ¿Lo es una sociedad sin ciudadanos católicos que actúen en la política?
Hay épocas en las que la Iglesia ha insistido en estar «en el mundo», por ejemplo, en torno al Concilio Vaticano II, cuando además se afirmó la autonomía entre el orden civil y el religioso. Fueron épocas de optimismo. Hoy predomina un pesimismo agustiniano y el mensaje bascula hacia el «sin ser del mundo».
Sumada la casuística devoradora a estas contradicciones, sólo cabe entender las palabras de Martínez Camino como una apelación a la conciencia de los políticos católicos. Una apelación que, no obstante, ha ido acompañada por el aviso de las penalizaciones. Pero, por lo general, los buenos sacerdotes que abundan en la Iglesia católica son los que con bastante sentido común deshacen la maraña de la casuística y ayudan a estar en el mundo.
Javier Morán (La Nueva España)
baronrampante@hotmail.es
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Francisco José Delgado.-
¿La excomunión es lo mismo que el mal de ojo?
¿Tiene algo que ver con la maldición gitana?
¿Es verdad que regalan un capirote y un sambenito en excelente calidad textil?
¿Es verdad que Juan 23 cuando convocó el nuevo concilio dijo que nada de clausurar el desgraciado e inconcluso Vaticano I, que él no quería dogmas ni condenas, que eso era un recochineo? Se lo oí a Loris Capovilla.
Usando una terminología meramente eclesiástica, en la que no soy muy entendido. Gracias.
Cero:
Jesús no se ocupó del aborto, luego no debía ser algo tan centrante como lo es para la actual jerarquía, la Iglesia ha variado su postura a lo largo del tiempo, para San Agustín por ejemplo, el aborto no era un homicidio en la fase temprana porque no había persona, hoy le llamarían proabortista y no católico, tampoco el derecho a la vida es absoluto, la Iglesia acepta la legítimna defensa por ejmplo, naturalmente toda vida humana debe ser protegida, pero el grado de protección debe variar, no es lo mismo un óvulo fecundado que una persona de veinte años.
Paseante:
Como muy bien señalas es una cuestión de la ciencia que no se ha definido con claridad sobre el origen de la persona humana, no basta la semejenza física para hablar de persona, parece que lo más adecuado es referirse al desarrollo neuronal suficiente, que es lo que nos caracteriza, este no se produce hasta más de la s 22 semanas. La ciencia no tiene una opinión y es la cie...
Lo que más os escuece es que ahora sí, Camino ha usado una terminología meramente eclesiástica. Total separación de Iglesia y Estado. Sólo a los católicos y a estos con conceptos como pecado, excomunión, etc.
Mentira Cero, mentira Viandante, para mí el cristianismo o el catolicismo franquista, que es lo mismo, es falso e inmoral. En 1970 estuve luchando infructuosamente para casarme por lo civil. Tuve que rendirme y casarme en la iglesia comulgando. Para mí, basura. Mil anécdotas más podría contar. Como cuando en la mili nos decían que no era obligatoria la misa ni la comuníón. Simplemente la alternativa era limpiar las letrinas u otros servicios penosos. Y allí iban los testigos de jehová y los evangélicos, que se tomaban en serio su secta. A mí, secta por secta, me era igual. Odio eterno a la falta de libertad. Odio eterno a la iglesia franquista, los párrocos de camisa azul y pistolón. Y tienen la cara dura, estos hipócritas cínicos, de decir 40 años después : Proponer, ni IMPONER. sIN IMPONER, NO SON NADA.
Para Cero.
Por supuesto,es evidente que es cada persona la que sabe si puede o no comulgar. Y se da por supuesto en quien pide la Comunión; por eso, se la dan siempre sin más. Con una excepción, que deberías conocer: cuando los actos exteriores atestiguan que alguien está publicamente en situación de incompatibilidad con la Comunión, el sacerdote (a solas con él y de modo prudente) debe advertirle que a él no se puede dar la Comunión. Es lo que se denomina "una situación pública de pecado" (por ejemplo vivir en grave situación matrimonial irregular; y diversas otras). Es así de sencillo desde los Apóstoles. A cualquier sacerdote le resulta muy duro tener que hacer esto; pero si no lo hiciera, no estaría sirviendo con lealtad a quien se encuenta en esa triste actitud.
A ver si entendemos las cosas. QUe aparezca en una foto no debe suponer que juzguemos si debia comulgar o no. Es un acto interior
Personalísimo en la prensa y la TV
Ojo con las bromas. La comunión es un acto personalísimo, y nadie sabe las condiciones en las que se realiza. Hablar de nombres es una abierta irresponsabilidad
El dia de la Almudena Gallardón comulgó con Rouco.
Fidelísima: ¿cuál es la ley del embudo? Mira, ya está bien de llenarse la boca con los derechos de las mujeres y nunca de los derechos de los niños. Nadie habla de dejar tirada a una mujer porque aborte, pero tampoco aplaudir y fomentar que lo haga (por cierto, en los últimos 20 años ¿cuántas mujeres han ido a la cárcel por abortar?; te lo digo yo: cero patatero; es decir, están perseguidísimas). Mira, tengo 3 hijos y sé lo que es traer una vida al mundo, aunque sea desde la óptica del padre, pero claro, este no pinta nada en este proceso.
Y la Iglesia es la única institución que apoya a todos los marginados, la que tutela a víctimas de la violencia de género, la que está en contra de la pena de muerte (aborto incluido). El mayor plumero es el del relativismo, que todo lo quiere igualar, y no todo es igual.
... yo, como Benedicto XVI, opino que, disentir en este punto NO es legítimo, pues, desde que en tiempos del Exodo se dijo "no matarás", eso aún sigue en vigor y "en este punto" también.
Cristo no condenó a la mujer adúltera, sino que la defendió de los que querían lapidarla. Pero nunca dijo que el adulterio no es un pecado, al contrario, "el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha adulterado con ella en su corazón".
Cuando las mujeres que han abortado se acercan a la Iglesia, ésta les dice como Cristo a la adúltera: tampoco Yo te condeno, vete y no peques más.
La Iglesia es Maestra y es Madre, tanto del feto como de su madre. Al feto lo defiende como al más débil e indefenso en su derecho a la vida. A la madre, la defiende del sindrome postaborto, del que, dicen los psiquiatras que deja una huella en la madre, similar a la de quienes vivieron el 11-S.
Cero, se te ve el plumero, eres de los de la ley del embudo, desde tu sillon, todo se verá plano, como la iglesia veia la tierra, interesate x las vivencias personal de la mujer, si es que puedes, soy madre, no he abortado nunca, pero se x lo que pueden pasar tantas mujeres que lo hacen y jamás se me ocurrirá ir en contra de quien por diversas circunstancia tome esa decisión. y por supuesto tienen que estar apoyadas legalmente sanitariamente, y afectivamente. Hay que insistir que la Iglesia tiene muchos vacios en apoyar y defender muchos abusos y necesidades que ha en el mundo, x ejmplo, que haga manifestaciones de vez en cuando contra la violencia de genero...la pena de muerte...., esto se dá en nuestro tiempo, no en la edad media...
Caminante, dices:
"Sto. Tomás por ejemplo, no consideraba que había persona hasta los 40 días (varones, 80 mujeres). La Iglesia avanza en sus visiones".
Pues claro que la Iglesia ha avanzado en sus visiones, porque en época de Sto Tomás no se sabía nada de células, ni de gametos, ni de cromosomas ni de ADN, ni de la mitosis, ni de la meiosis -con su profase, metafase, anafase y telofase-, ni se conocía nada de cómo se produce la fecundación, etc, etc. Tampoco existían las ecografías en 3 dimensiones, las cuales ya, a muchas personas de mentalidad favorable al aborto, han hecho cambiar de opinión, y conforme avance la resolución de estas ecografías será más que evidente cuán falsa es la teoría que mantienes de que "no hay una opinión clara de la ciencia en determinar cuándo hay persona".
Por eso, aunque, también es evidente que , como dices, "hoy hay diversos puntos de vista entre los católicos" o al menos que se consideran a sí mismos católicos, yo, como Benedi...
Pero vamos a ver, hombre, ¿desde cuándo es un derecho matar a un ser vivo? Y dale con los derechos de las mujeres. ¿Y el derecho del nasciturus? ¿y si el padre quiere tener al bebé? Puf, el relativismo.
Y respecto al pasado, en el pasado lo normal era la pena de muerte, y las Cruzadas, y la hoguera, y pensar que América era China y que la tierra era plana. Pero curiosamente, nunca, nunca, la Iglesia católica justificó el aborto. Y van 2.000 años
Cero.
Ya sabes que el magisterio no ha tenido una postura tan extremista hasta la modernidad, Sto. Tomás por ejemplo, no consideraba que había persona hasta los 40 días (varones, 80 mujeres). La Iglesia avanza en sus visiones. Hoy hay diversos puntos de vista dentro de los católicos. Disentir en este punto es legítimo. No hay una opinión clara de la ciencia en determinar cuando hay persona y es mayoritaria la opinión de que bajo ciertas consiciones es legítimo el derecho a decidir de la mujer.
Viandante.
La idea de moral natural no es admitida por todos, ni siquiera por todos los católicos. Proviene del estoicismo y hoy es muy cuestionada. En cualquier caso, ¿Quién decide lo que es la ley natural? ¿La Iglesia? eso sería intentar imponer una moral a todos, volvamos a la realidad de nuestra sociedad plural que no puede ser tutelada por la Iglesia. No ver esto, para mí, no es tener las gafas suscios, es tener los ojos cerrados.
Es muy sencillo Morán y Bastante (profetas de lo que quisieran que ocurra, que no se cumple nunca), que no se acerquen a comulgar. Si son tan católicos (o lo son de lo que les convenga?) obedecerán las normas de la Iglesia; o es que no lo son y van de tales para arañar unos cuantos votos de algún católico despistado?: y si cuela, cuela.
Hay que ver como Morán amaña las cosas para que todo cuadre con las apetencias de los enemigos de la Iglesia, con lo que resulta "bastante" sospechoso que un señor tan "neutral" respecto al catolicismo sea el especialista de la Nueva España en esos temas. Deben ser reminiscencias de otros tiempos.
Mira, Jesús: Hay situaciones en las que hay que mojarse, no mofarse.La Iglesia tiene sus normas; quien quiere las acepta y quien no quiere pues, no; Pero yo con un carnet del Osasuna no puedo entrar en el campo de la Real. El que quiera que vote como le parezca,pero que no venga con el carnet de......
Y al ir a comulgar que cada uno, en conciencia, haga lo que tiene que hacer
Y vamos a dejarnos de tonterias y sandeces. Alpan y al vino, vino.
No queramos que,ahora, la Iglesia, comulgue con piedras de molino, diciendo que todoestá bien.
La Iglesia, no impone, solo propone a los que la quieran seguir;el Estado ¿impone?
Caminante: ¿cómo que hay que seguir estudiando para admitir pluralidad de opiniones? No, si opiniones caben todas, otra cosa es la acción. Ahora bien, si de lo que se trata es de "avanzar" para admitir el aborto y que no sea pecado, creo que la Iglesia avanzará otros 2.000 años y no lo admitirá;estate seguro.
¿Tan difícil es de entender, para un católico, que existe el pecado y la redención, pero que una cosa lleva a la otra?
Caminante, se vé que tienes ideas confundidas en cosas elementales. Suprimir una vida humana (y más hacerlo en el vientre de su madre) no es una cosa que prohiba la Iglesia, sino de moral natural, de moral humana; de sentido común. La Iglesia lo hace suyo por eso. Casi todas las Normas Morales de la Iglesia son moral humana de extrema gravedad. Decir que un católico no lo admite es un contrasentido; el tal, no es católico en ese punto, ni siquiera tiene moral humana.
Con tu peregrina afirmación demuestras no desear ver. Lo que te que sucede, evidentemente, es un problema de limpiarte las gafas sucias.
Parece mentira, Varón Rampante, que preguntes una tontería: quien vigilará que la persona que no puede comulgar, comulga o no comulga.
Cualquiera que quiera recibir indignamente la Comunión puede hacerlo: le basta ir a comulgar donde no es conocido. O que el que no puede recibir la Comunión porque no está en Gracia de Dios, lo haga en donde otras veces comulga.
Pero ¿de qué le sirve cometar un sacrilegio? ¿De qué le sirve hacer comedia, simular una mentira con su Comunión?
Lo que la Iglesia no puede decir es que está bien lo que está mal. Votar sí al aborto es una aberración moral y una gran responsabilidad ante Dios y ante la Humanidad. Y eso es necesario davisarlo; es un deber con la persona actora.
Muchos católicos están a favor del derecho a decidir de las mujeres durante un tiempo de la gestación. No es un dogma el estar en contra del derecho a decidir. No se puede hablar de herejía ni de excomunión contra los que no piensan como el sector mayoritario del magisterio. Recordemos cómo no hace tanto el magisterio opinaba que la libertad religiosa era pecado y adora es defendida. Hay que seguir estudiando y avanzando en el tema y admitir pluralidad de visiones.
La desmesura de Camino es una muestra de una jerarquía que vive en su burbuja, al margen de la realidad, pero intentando controlar la sociedad si le dejáramos. Afortunadamente la sociedad es más madura que estos jerarcas con mentalidad de adolescentes de ultraderecha.
Ramira: En qué nivelón dejas a Acción Católica...
Señores: Están relegando el asunto del aborto a un problema de conciencia y de religión. Por supuesto que nuestra religión nos impide cometer, apoyar, justificar o incluso comprender tan execrable crimen. Pero no es solamente un asunto de conciencia. Es un atentado directo contra el más elemental de los derechos humanos: el derecho a la vida.
El Estado, las leyes, los ciudadanos tienen obligación de defender la vida de TODAS las personas (y el embrión es una persona, un ser humano, con ADN diferenciado y exclusivo), independientemente de sus creencias, edad, posición social o cualidades físicas.
Todo lo demás, es marear la perdiz.
Un saludo.
Ramira, no te equivoques. Nadie condena a nadie. Sólo Dios decide qué será de nosotros mas allá. Pero la Iglesia Católica tiene una doctrina, y en ella se recoje que apoyar a practicar un aborto es pecado. Por lo tanto, los políticos que voten a favor de esta ley estarán pecado. Luego si comulgan porque el cura no se entera, peor para ellos y allá su conciencia. Pero conciencias así de anchas no caben en una iglesia qu es lo suficientemente generosa para borrar todas las faltas sólo con desearlo y confesarlas.
Morán, eso de tener que abandonar el partido y esas cosas. Te endiño otra casuística: el que asesina y se arrepiente, ¿debe reponer al asesinado? Pues eso. Lo de la casuística está muy bien, pero es un fondo de saco en el que cabe todo. Te aseguro que los sacerdotes de Oviedo tirán menos de casuística que los de Gijón, campeones del relativismo
Ama y haz lo que quieras. Así que cada Diputado vote en conciencia y comulgue si lo desea. Quién es nade para condenar a nadie.
Claro, y si el mundo estuviera a favor de la esclavitud, la Iglesia también debería estarlo, ¿no?
(Como pasó en USA, en los estados sureños, a mediados del s.XIX)
Una Iglesia que se deja arrastrar por las modas, no es la Iglesia de Cristo.
(Por cierto, Blogger: hazte mirar esta obsesión tuya contra Rouco y contra Camino: no es normal y no es sano)
Todo este supuesto lio que nos ponen en este artículo se resuelve facilmente:que los políticos que se consideren católicos no voten esta reforma y si por esto los tiran de su partido, pues que busquen otro empleo.La cuestión de fondo es que las decisiones de partido no están por encima de los principios y si chocan uno debe elegir,porque un partido político no es la ley de Dios,Dios está por encima de las leyes humanas y aunque naturalmente deba existir autonomía de las leyes civiles,no todas las leyes civiles se pueden apoyar.Por lo tanto la solución es fácil:no convertir en divino lo que no es,no sacralizar el partido o las normas del partido,saber diferenciar lo que es cambiable y negociable y que debe de decidir el poder civil(por ejemplo;un plan de carreteras o la construcción de un parque)de lo que no lo es:un católico nunca debe aprobar una ley que vea la destrucción de inocentes como un derecho.Por lo tanto la Iglesia no está imponiendo nada al orden civil.
Sea lo que sea, lo que no puede hacer un político católico es votar cosas que van en contra radicalmente de su fe. El aborto lo está. Por lo tanto, yo no sé si los excomulgaría pero sí que les digo que dónde está la coherencia de su fe.
Lo que debe hacerse es aplicar la doctrina Bono, contra la que nadie ha protestado: si un diputado socialista no está de acuerdo con la ley, que renuncie al escaño. Pues lo mismo, si un diputado católico está de acuerdo con la ley, que renuncie a la comunión. Se trata, sencillamente, de ser coherente. La Iglesia es la que es también en su aspecto humano y, por ello, legislativo. Quien no la acepte, no está obligado a seguir en ella. Hace muchos años que no se cierran las puertas de las iglesias para administrar la confirmación. Quien quiera puede marcharse. Ya lo dijo Jesús cuando a algunos les pareció dura su doctrina. Y lo contentos que se pondrían en la Comunión Anglicana con la llegada de católicos/as romanos/as que ejerzan de sacerdotes/isas (y obispos/as) casados/as, o divorciados/as.
Sábado, 18 de febrero
Jesús Bastante
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
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Josemari Lorenzo Amelibia