Nos cuentan, desde Roma, que finalmente Munilla ha aceptado convertirse en el nuevo obispo de San Sebastián. Hace meses dijimos que, en la terna, había un obispo residencial, uno auxiliar y un sacerdote (religioso por más señas). La opción "Asurmendi" nunca fue real del todo, pues lo que pretende la Santa Sede es un cambio radical. Y a fe que esta designación, que se hará pública en los próximos días -aunque la notificación al Ministerio de Asuntos Exteriores (15 días de antelación) no había llegado el pasado viernes-, lo será. Y traerá cola: ya circula por San Sebastián una carta de la mayoría del clero llamando a la "desobediencia" ante José Ignacio Munilla, con el argumento (cierto, aunque injusto: las circunstancias políticas y éticas no serán las mismas) de que él no obedeció a su obispo durante su etapa como cura en Zumárraga. A José Ignacio Munilla y a un servidor nos separa un abismo en ciertos modos de entender la Iglesia, pero debo decir que siempre nos hemos entendido de maravilla. Y nadie le podrá acusar de falta de claridad: se le ve venir de lejos. Difícil tarea la que le espera, a él y al conjunto de la Iglesia vasca. Ojalá sea para bien. Pero para el bien de todos: no vayamos a repetir con Munilla las mismas injusticias que denunciamos, hasta el hartazgo, en el caso de Setién o de Uriarte.
PD: también les dije que tenía el móvil del futuro obispo de San Sebastián. Ya te llamo, José Ignacio, cuando se haga público, para ¿felicitarte? Un abrazo
baronrampante@hotmail.es
Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral