Alrededor de un millar de sacerdotes, y cerca de medio millón de fieles anglicanos preparan su retorno a Roma. En principio, todo lo que sea avanzar hacia la unidad de los seguidores de Jesús es una buena noticia, y más aún si responde al deseo, y no a la imposición, de dichos fieles y sacerdotes. Desde esta bitácora siempre hemos defendido el desafío lanzado por Benedicto XVI el día de su entronización, cuando puso como principal objetivo de su pontificado alcanzar la plena unidad entre los hermanos separados. La libertad de los hijos de Dios para cambiar de confesión religiosa debe ser aplaudida, y defendida, por todos. Y también, cómo no, las críticas que se viertan desde la propia Iglesia ante una posible discriminación de los sacerdotes que ven cómo se les prohibe continuar con su ministerio al estar casados, mientras que los "recién llegados" sí pueden hacerlo. También hay que entender las críticas de algunos sectores anglicanos, que han visto poco menos que una "invasión" por parte del Vaticano en su feligresía.
Todas las religiones (acabo de regresar de un macroencuentro internacional de diálogo interreligioso en Doha, y puedo dar fe de ello) son muy celosas a la hora de preservar a su "público", y criticar el proselitismo. No creo que sea el caso: más bien creo que muchos de los que cambien de confesión ya eran, en la práctica, más "católicos" que "anglicanos", y las últimas decisiones de la Comunión Anglicana (ordenación episcopal de gays y mujeres) no han hecho sino confirmarlo.
Otra cosa, bien distinta, es si el futuro del ecumenismo tiene que pasar inevitablemente por la unidad en torno a Roma y el Papado, o si antes de ello sería más eficaz, y evangélico, trabajar por la unidad de espíritu y de corazón: por la posibilidad de rezar juntos, conocernos y reconocernos como hermanos. En definitiva, que no se hable de "retorno a Roma" por parte de unos, sino de que todos, poco a poco, consigamos parecernos cada vez más a la Iglesia de Cristo. Éste, en mi opinión, es el verdadero camino para el ecumenismo.
baronrampante@hotmail.es
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No suelo escribir mucho en blogs, pero estoy un poco cansado de afirmaciones que nacen -supongo- de la ignorancia. No es comparable el caso de los curas casados con el de los anglicanos que piden ser acogidos en la Iglesia. Los anglicanos se casaron antes de ser ordenados. Al ordenarse no prometieron el celibato y se ordenaron segúne el rito anglicano que permite esta situación. Por eso van a ser admitidos al rito griego, grecocatólico para ser más exactos, que también contempla la situación de casados, que luego son ordenados sin prometer celibato (eso sucede en las Iglesias católicas que se rigen por el Código de Derecho Canónico de las Iglesias Orientales). No es ninguna novedad.
Los curas casados se ordenaron por el rito romano y prometieron el celibato. Es un problema distinto y la solución que se de ha de ser forzosamente distinta. No se puede comparar lo que es desigual: es demagogia y falsedad.
Julián: para una vez que no me anuncio, jeje... Espero haber estado bien. Un abrazo
"Otra cosa, bien distinta, es si el futuro del ecumenismo tiene que pasar inevitablemente por la unidad en torno a Roma y el Papado, o si antes de ello sería más eficaz, y evangélico, trabajar por la unidad de espíritu y de corazón: por la posibilidad de rezar juntos, conocernos y reconocernos como hermanos."
Esta supuesta contraposición es falsa y desinformadora en el caso de los anglicanos puesto que es evidente que "la posibilidad de rezar juntos, conocernos y reconocernos como hermanos" es la que les ha llevado a Roma.
Parecerse a la Iglesia de Cristo, en la medida en la que subsiste en (=es) la Iglesia Católica, es, definitivamente, que los que se han separado vuelvan a la unidad en torno a Pedro. Ubi Petrus, ibi Ecclesia. Lo que ha pasado es, sin duda, el resultado del verdadero ecumenismo: proponiendo firmemente y fielmente la Verdad ante el mundo, aquellos que aman la Verdad la reconocen y retornan a la unidad. Precisamente si en la Iglesia se hubiera hecho caso a los progres que han pedido la ordenación de mujeres, la corrupción del sacramento del matrimonio y de la liturgia, jamás estos hermanos hubieran vuelto a la Madre Iglesia que los acoge.
Jesus: Te tenias muy callada tu intervención en la noche en 24 horas de esta noche.
......" Y en esta lógiac de las cosas, por supuesto, los curas que han dejado los hábitos para casarse, no podrán volver a ponerse la casulla. Por mucho que le encantase a Jesús Bastante....."
Al leer los comentarios del blog uno se admira de tanta "infalibilidad". Se hcen afirmaciones como la de arriba; se dice que nunca se pordrá ordenar a nadie antes de casar y depues poder casar ; que nadie que dejó el ministerio para casar podrá volver como casado al ejercicio del ministerio...Y otras muchas afirmaciones sin cualquier fundamento bíblico. ¿ Por que cerrar tantas puertas? ¿ que tipo de inseguridad causa el hecho de que las cosas puedan ser diferentes ? ¿ Que bien se pretende defender ? ¿El del pueblo de Dios? Los españoles somos "infalibles" y cuidado, que podemos ser tambièn "torquemadas".
Padre ESteban: según lo que he leído, Jesús Bastante no valora la cuestión de los sacerdotes, se limita a constatar que hay críticas en un sentido y en otro. Por lo demás, completamente de acuerdo: el verdadero ecumenismo es el de vida. Si puede ser en una misma Iglesia, mejor. Pero tal vez ahora no es el momento de las Iglesias, y sí el de los cristianos. Un saludo ecuménico
El futuro del ecumenismo tiene que pasar inevitablemente por la unidad en torno a Roma y el Papado.
SÍ, desde luego. Un SÍ inequívoco. Con todas las facilidades posibles, eso es lo evangélico.
No hay exigencia, porque no es obligatorio ser cura. Ahora bien, de entre los candidatos, la Iglesia elige a los que han optado por el célibato. Sé que es una fórmula compleja y muy controvertida, pero es así. En las ordenaciones, el obispo pide que se presenten los que han sido "elegidos" para formar parte del presbiterado. Uno casado puede querer ser canmdidato y no ser elegido. Es una elección. Por lo demás, totalmente de acuerdo en que se trata de un gran avance. En Israel también se están dando importantísimos y trascendentales pasos con la Iglesia ortodoxa y con el movimiento judío mesiánico que reconoce a Jesucristo como el profeta que había de venir. Todo esto dará sus frutos, con lentitud, pero los dará.
P. Esteban: En la Iglesia Católica Latina no exite la opcion de estado... sino la imposición del celibato. Por otro lado, la llegada de los Anglicanos Tradicionales se produce por petición de ellos y tras un largo camino de diálogo a tres bandas. Que esta incorporación tiene gran alcance es obvio. Y tendrá consecuencias tanto para el avance de Ecumenismo real, como para la vida de la Iglesia Católica Latina como para la Comunión Anglicana. Lo que hay que pedir al Espíritu Santo es que nos dé lucidez, especialmente a los resposnables eclesiásticos, para responder generosamente a su impulso y que este hito histórico se convierta en un bien para toda la única Iglesia de Cristo.
¡Cuánta ignorancia y qué manera de desinformar! vamos a ver, lo que la Iglesia católica ha hecho siempre es pedir la opción por un estado antes de ordenar a alguien. Por eso, los sacerdotes hacen antes, cuando van a ser ordenados de diáconos, la opción por el celibato. Por esta razón los casados que se ordena diáconos, si se quedan viudos, ya no pueden contraer nuevas nupcias. Es así que estos pastores anglicanos, dentro de su Iglesia, ya han dado el paso de una opción por un estado, en este caso por el matrimonio y la Iglesia Católica confirma el ministerio sacerdotal. Pienso que con el tiempo la Iglesia Católica, lo mismo que ordena diáconos casados, ordenará casados para presbíteros. Pero lo que nunca hará será permitir que se casen los ordenados, pues para eso se exige antes la OPCIÓN DE ESTADO. Y en esta lógiac de las cosas, por supuesto, los curas que han dejado los hábitos para casarse, no podrán volver a ponerse la casulla. Por mucho que le encantase a Jesús Bastante.
Domingo, 19 de febrero
Jesús Bastante
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni