Recién aterrizado de unos días de solaz veraniego, me reincorporo -si bien lentamente- a la cita con los lectores. Gracias por los mensajes de ánimo y de buen rollito, esperamos venir con alguna "pila" cargada (estimado director: no olvide usted que me siguen quedando dos semanas de vacaciones, jeje). Como todavía no nos hemos puesto al día, me referiré brevemente a la "no-noticia" del reconocimiento, por parte del Vaticano, de los hijos de los curas. El que esto escribe, que es hijo de sacerdote secularizado -con todo en orden, no vayan a pensar-, nunca se ha sentido extraño por ello. Y, lo mejor de todo: nuestro padre jamás nos ha ocultado su vocación, sus vivencias, y una muy literaria historia de amor que espero algún día plasmar en un relato. Evidentemente, no es lo mismo nacer con padres reconocidos y reconocibles, que tener que ocultar tu condición porque si no a "papá" se le acaba el chollo. Tampoco es nada nuevo, por cierto, que la historia de la Iglesia está llena de "sobrinos" y de "expósitos". Sí suena a tufillo que todavía haya quienes quieran ocultar el tesoro de la vida que es un hijo. También, que a estas alturas nadie haya retomado con seriedad -salvo el cardenal Martini- el debate sobre el celibato sacerdotal. De ciertos polvos (no vean la doble intención) salen ciertos lodos. En fin, que ya les digo: que me tengo que terminar de poner al día.
baronrampante@hotmail.es
Sábado, 18 de febrero
Jesús Bastante
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia