El barón rampante

El "Pacto de Oriza" de Cajasur y Unicaja

26.07.09 | 11:43. Archivado en Sociedad
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Cuentan que a la salida del restaurante sevillano Oriza, donde Braulio Medel y Santiago Gómez, junto a sus hombres de confianza, cerraron el lunes el principio de acuerdo para encarar la futura gran caja andaluza, algún pitoniso urbano recitaba con ironía por las esquinas los versos de Alberti:«Se equivocó la paloma, se equivocaba/ Por ir al Norte, fue al Sur/Se equivocaba/ Creyó que el trigo era agua/Se equivocaba...». Hay en estos balbuceantes inicios de Unicajasur (de momento, el nombre de la criatura) un interesante juego de garantías visibles e invisibles que dan cuenta, ni más ni menos, del cúmulo de intereses que mecen la cuna de este neonato financiero. Hemos conocido las del Cabildo Catedralicio: fundación de gestión propia con al menos 8 millones de euros, representatividad institucional y ejecutiva en un área territorial con sede en Córdoba y la plantilla de la única caja que, en cierto modo, mostraba cierta independencia del orbe del PSOE en el sistema andaluz de cajas.

No es difícil intuir que la decisión de la Iglesia -de monseñor Asenjo y Santiago Gómez- ha sido complicadísima. Con la certeza de que se estaba ante el precipicio de los pasos que ya no tienen retorno posible. Con un compañero de viaje hábil y depredador como Braulio Medel. Las garras de los socialistas en el cogote. Con los inconvenientes del especial tempo eclesiástico, el temor de lo desconocido, de no dominar las nuevas situaciones, y ser un actor más en el escenario que está por venir. Pero, casi con el convencimiento (ha costado) de que no había otra alternativa, salvo esperar a que el Titanic terminara de hundirse mientras que la orquesta seguía tocando. La urgente obtención de liquidez a mansalva para sortear el KO hubiese sido una angustia semanal mirando al Consejo de Ministros de los viernes y aguardando la caída del dedo. Porque la Caja, no estaba bien.

El día que Medel se enteró del viaje a Roma de Asenjo y Gómez, este banquero del siglo XIX supo que todo debía precipitarse y que la Iglesia intentaría resistir. Era la última oportunidad para este auténtico hombre de finanzas que, dicen los expertos que le conocen, llevaba años preparando esta operación de fusiones. Sólo había que mirar en los balances de Unicaja. En las provisiones exageradas de riesgos cuando todas las demás cajas andaban en el festín del ladrillo -¿cómo es que Unicaja no se enladrilló estando en plena Costa del Sol?- . Calculador, frío, influyente y ejemplar. Medel sabía que tenía hasta el 16 de agosto para activar lo que a Chaves se le había resisitido una década entera. Eso sí, sin esta lorquiana crisis desbocada.

A Medel se le agotaban sus plazos como presidente el día 16 y sólo tenía la salida de una fusión, que no absorción, para prorrogar dos años transitorios camino de otra entidad, otro consejo y otra presidencia: la quinta caja, de momento, de España. Con la absorción, los órganos de Unicaja no cambiaban por lo que debían renovarse... o morir. Si Cajasur no quería, al menos Caja Jaén dilapidaba el final de infarto, y lo demás sería cuestión de tiempo. De poco tiempo, por cierto.

Cuando el «Pacto del Oriza» se ponga en negro sobre blanco y a la criatura financiera le salgan los dientes, sabremos si los versos de Alberti eran o no premonitorios. Si «Medelsur», como debería llamarse realmente la nueva caja, acabará diluyendo las garantías logradas, en principio, por la Iglesia. Si el staff ejecutivo pactado, tendrá un «contra-staff», y si en la estrategia global de una Caja de Champion League como será ésta tendrán cabida las decisiones locales de Cajasur, tan trascendentales para una economía como la de Córdoba hasta ahora. Su gran valor: la fidelidad de impositores y empresas, el pasivo y activo al que, por ahora, pocos o ningún dato y garantía pública se le han dado.

De momento, sólo hemos tenido noticias de otras garantías: las de la Iglesia y Medel; el PSOE y su juguete financiero, las del PP para que Murcia no se lleve el poder y a Nieto no se le quede huérfana la Alcaldía en 2011; las de la Diputación pidiendo su cacho de tajada o los silencios de IU y el alcalde de Córdoba, al que ya todo le parece bien. Desde luego, padrinos no faltarán en el bautizo.

Francisco J. Poyato Director de ABC Córdoba

baronrampante@hotmail.es

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8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Hermenegildo 27.07.09 | 21:35

    Íñigo: a mí tampoco me convención el pacto de Asenjo con los socialistas, aunque pienso que no le quedaba otra salida una vez que el PSOE gobernaba en Andalucía y en España. Ya no cabía, como hacía Castillejo, protegerse bajo el paraguas del Gobierno central, entonces del PP, para escapar de la tutela de la Junta de Andalucía.
    No obstante, yo no me refería a la gestión "política" de Cajasur, sino a la gestión financiera, que estuvo en manos de Castillejo hasta el 2.007.

  • Comentario por Íñigo 27.07.09 | 10:07

    HERMENEGILDO: pues sí; y me explico. En seis años se pasó del 35% de representatividad en el Consejo al 30% por el pacto de Griñán y Asenjo que peritió que la Caja volviera a la tutela autónomica. Por el mismo pacto se puso a una socialista sevillana (¡!) al frente de la Obra Social y Cultural de una Caja fundada por una institución ecesiástica. Extraña manera de ponerle a los lobos enemigos los "dineros" en bandeja.

    Si en seis años (toda una vida en el vertiginoso mundo de las finanzas) no hay lugar para una buena administración (con buenos y formados administradores, oiga), apaga y vámonos. Ahora resultará que la crisis de CAJASUR hunde sus raíces en el pontificado de Osio. O quizás antes. Je je.

    Ah, y el objeto de la justicia es "unicuique suum", o sea, dar a cada uno lo suyo.

  • Comentario por Hermenegildo 26.07.09 | 23:14

    En mi comentario anterior, donde dice "designado", léase "pactado".

  • Comentario por Hermenegildo 26.07.09 | 23:13

    Íñigo: me parece un poco injusto culpar de la crisis de Cajasur sólo a "la mala gestión de los chicos de Asenjo".
    Asenjo lleva sólo seis años al frente de la Diócesis de Córdoba y Santiago Gómez Sierra, el actual presidente de Cajasur designado por Asenjo, accedió al cargo en 2.007.
    Una crisis tan fuerte como la que padece Cajasur tiene que venir de antes.

  • Comentario por Íñigo 26.07.09 | 21:03

    No se dan cuentas, que en el fondo han contribuido a extender la observación convertida en ley de los enemigos: “No hay curas en otras cajas de origen católico” (el País vuelve a “dixi”). La historia pasará cuentas, mientras los meapilas de siempre (recordad que “fue pedido”) alabarán la grandilocuencia del “sucesor”; que parece que tiene la misma que el “sucedido”. O sea, 0. Seguro que hasta lo hacen hijo predilecto con el tiempo. ¡Qué guay!

    Siempre pasaron estas cosas a muchos curas antiguos; que seducidos por el señorito en un comida de lujo que nunca pudieron permitirse sus padres, se olvidaron de su ministerio e independencia y permitieron que el patrimonio de la Iglesia fuera manejado por el enemigo. La historia se repite. Sólo que ahora somos más cutres; perdón, más postconciliares y abiertos al mundo. Je je.

  • Comentario por Íñigo 26.07.09 | 20:57

    A las pruebas me remito. Acabado la negociación, cambiarán por ley o por fusión con CAJASOL las cosas. Y entonces veremos en qué queda el “triunfito” cocinado en fogones de alta alcurnia. Así lo reconocen abiertamente (los progres no suelen tener tapujos en manifestar que la suya es la única verdad; faltaría más) en el diario de campaña del Gobierno:

    “A punto de autorizar la fusión con Unicaja -que, a su vez, tiene amarrado un acuerdo de unión con la Caja de Jaén- la Iglesia va a ver esfumarse el extraordinario poder que tiene en la caja cordobesa, donde sumando apoyos de impositores y trabajadores dispone de mayoría”.

    http://www.elpais.com/articulo/economia/mala/gestion/fuerza/fusion/Cajasur/elpepueco/20090726elpepieco_2/Tes

    “La mala gestión de los chicos de Asenjo” (El País, dixi y pixi; genial ocurrencia de otra buena amiga del obispo) ha dilapidado un potencial increíble e irrepetible de la Iglesia cordobesa y andaluza. No se dan cuentas, que...

  • Comentario por Íñigo 26.07.09 | 20:36

    Mala cosa cuando los alzacuellos negocian con los enemigos (para más inri) el patrimonio de la Iglesia y de los pobres en restaurantes de lujo. Mala cosa, por no usar términos más bíblicos.

    P.D. Qúe apasionado te veo con esta fusión Barón; es cómo si hubieras contemplado el vuelo del águila imperial en un viejo documental de TVE2. Mucho me temo que esta pasión sea inversamente proporcional a la bondad e la misma.

  • Comentario por Hermenegildo 26.07.09 | 13:15

    Yo creo que este tipo de fusiones entre cajas suponen un empobrecimiento de la oferta que perjudica inevitablemente a los impositores.

Viernes, 27 de noviembre

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