EN 1990 un grupo de cosmonautas, bandera roja, hoz y martillo al hombro, tomaban el relevo de sus camaradas en la estación MIR, orgullo de la investigación espacial soviética. Año y pico después, cuando volvían a la Tierra, su país simplemente había desaparecido y Rusia, el principal de los quince estados surgidos de la fragmentación, había trocado la bandera por la tricolor. En Córdoba, en 1999 la integración de Cajasur en una gran caja andaluza se estimó casi unánimemente como un agravio, pero diez años después, el inicio de esa fusión ha sido recibido bien por las instituciones y por el propio Cajasur.
De seguro que aquellos cosmonautas no se quedaron más perplejos que muchos cordobeses hoy, cuando leen el posible proceso de fusión entre Unicaja, Caja Jaén y Cajasur. Y sin embargo, en la Historia los acontecimientos nunca ocurren por casualidad. Aquellos cosmonautas, como muchos de sus conciudadanos, sabían de los graves problemas por los que atravesaba la URSS y el colapso al que se avocaba el régimen. En Córdoba tampoco era desconocida la situación por la que atravesaba Cajasur, la situación económica general española y en concreto la de las cajas de ahorros.
Simplemente los tiempos y las circunstancias cambian. El balance que ofrece Cajasur hoy no es tan positivo como hace diez años. Sus problemas no han surgido en los últimos tres, sino que comienzan, precisamente, a partir de ese 1999, cuando se embarcó en peligrosos operaciones inmobiliarias y arriesgadas concesiones de créditos, como ha señalado el Banco de España. Por eso, a quienes caigan en la tentación de ensalzar el pasado y mirar con nostalgia a él, habría que pedirles que reflexionasen sobre que ese pasado elevó a la caja pero también la comprometió.
La decisión del inicio de la integración cuenta con la aquiescencia de sus principales agentes, Iglesia, Junta de Andalucía y partidos políticos. Y ha sido aplaudido por la casi totalidad de las voces autorizadas que han hablado. Las condiciones pactadas para esa integración avalan ese aplauso: mantenimiento de una subsede financiera en Córdoba, con una importante área de negocio: obra social y cultural propia; una fundación para salvaguardar los intereses de la Iglesia como entidad fundadora; «compromiso de estabilidad» para la plantilla; y una importante cuota en los órganos de gobierno de la futura caja.
Claro que todo esto habrá que irlo poniendo ahora negro sobre blanco. Ahí es donde comienza lo verdaderamente importante. Las negociaciones próximas, los profesionales en los que se confíe para forjar el futuro, tendrán que estar a la altura de las circunstancias de este momento histórico en el que entran Córdoba y Cajasur. Ellas tendrán que hacer realidad esas condiciones y la posición de ventaja desde la que se parte. Lo contrario sería un fracaso inaceptable para Córdoba. También para eso se requerirá inteligencia, trabajo, vocación de servicio y libertad para tomar las decisiones.
Durante mucho tiempo se dijo que Córdoba era Cajasur y Cajasur era Córdoba, para lo bueno y lo malo. Los aspectos positivos de esa expresión no tienen porqué cambiar en este nuevo escenario, aunque sea más amplio y complejo. Precisamente, una de las fortalezas de Cajasur es su arraigo en nuestra tierra y la enorme confianza que clientes e impositores y los beneficiados de su obra social y cultural le tienen. Lo de los nombres, las marcas o las banderas es lo de menos, lo imprescindible es la buena gestión y seguir ganándose la confianza de los cordobeses.
Juan José Primo Jurado (ABC)
baronrampante@hotmail.es
Es injusto que mediante una fusión se tapen agujeros de una mala gestión dominada por el enchufismo y el compadreo.
Quien debería actuar es la inspección del Banco de España, sacar los trapos sucios de Cajasur y si ha habido irregularidades pedir responsabilidades a sus gestores y llevarlos a los Tribunales.
Ya está bien de esconderse detrás de la Iglesia y de su "amor a Córdoba".
Si ha habido mala gestión deben pagar los gestores que la han causado, y que buenos sueldos y fondos de pensiones se han regalado, y no los contribuyentes
el post me causa risa...dentro de tres años a lo sumo...nada quedar´de CAJASUR, ni el recuerdo siquiera...el PSOe ha logrado lo que deseaba el control de las cajas analuzas: Parlamento, Televisión y Cajas ¿quien les hace sombra?....ahora solo queda que Manuel Chaves lo pongan de presidente de la "gran caja andaluza"...el sillón dorado por el que vienen luchando desde siempre.
"Las aves del cielo, tienen nido, los lobos guarida. Mas el hijo del hombre ;no tiene donde reclinar su cabeza".
"NO podeis servir a Dios y al dinero".
Si el dinero solo es un medio , porque la iglesia catolica atesora tantos bienes inmobiliarios , riquezas , y mantiene inversiones en bolsa.
A mi no me engañais , a Jesús de Nazaret, el pobre carpintero tampoco.A pesar de vestirlo de oro y plata, no os pertenece.Dedicaros a vuestros negocios , empresariales , bancarios , bursatiles tec , pero no metais nunca a Jesús en toda esta tramolla anticristiana.
"San Pío X nació pobre y murió pobre, tan pobre que en su testamento suplicaba a los cardenales que siguieran pasando la pensión a sus dos hermanas." (De una "Hoja del lunes" del verano de 1970)
La Iglesia siempre ha visto en el dinero un medio y no un fin. Si ha habido y hay eclesiásticos que lo ven al revés,no por ello hay que culpar a toda la Institución,divina por su Fundador, pero humana por los hombres (y mujeres) que la formamos. Y el género humano, ya sabemos cómo es.
Los intereses de la Sta. Madre Iglesia no deb
en ser conculcados por los indeseables pecadores sociatas.Seis ilustres canónigos (no confundir con la verdura insípida) deben seguir dirigiendo Cajasur o el resultado de la fusión. Sería conveniente que cada uno de ellos pudiera dejar pensión vitalicia a cada una de sus hermanas, como ya lo hizo santa y piadosamente Monseñor Castillejo.La obra social conviene que siga reparando seminarios eclesiásticos, altares y sufragando misas grandiosas cordobesas y sevillanas.Mantendrá, la obra cultural repartiendo muy sustanciosas cantidades provenientes de la Mezquita y exigiendo al erario público la reparación de la misma.
Una cosa es un banco cuyo sólo objetivo es ganar dinero y otra muy diferente es una Caja que conlleva una obra social importante y no tiene ánimo de lucro. Lo único cierto aquí es que a la Iglesia una vez más la han expropiado de sus bienes mediante presiones políticas.Cajasur ha hecho mucho bien al patrimonio histórico-artístico y a infinidad de trabajadores que dependen de los sacerdotes.Ahora está en manos de los socialistas, han ganado una vez más, y es que los hijos de las tinieblas siempre serán más astutos con sus cosas que los hijos de la luz.
¿Pero cuales son los intereses de la iglesia que hay que defender?. Yo pensaba que una iglesia humilde y pobre , no tenia bancos , ni cuentas ni inversiones en bolsa como Gescartera.No sabia yo que Jesús , andaba metido en finanzas hace 2000 años , ya que si dijo ;"Aprended de mí", se supone que lo que ha aprendido la iglesia en cuanto a finanzas , bancos , tierras y fortuna se debe al ejemplo de Jesús.
Por lo que se ve el negocio de carpintero le iba la mar de bien y cuando pronuncio, eso de ;"Bienaventurados vosotros los pobres , porque vuestro es el reino de los cielos ". Lo hizo bajo los efectos de una borrachera. En fin que visto lo visto ,podemos justificarlo todo en nombre de Jesús.
Pero todavía hay personas , que jamas comulgaremos con ruedas de molino , que sabemos , que el cristianismo , nada tiene que ver con el catoliscismo, ni con cualquier ismo de este mundo . Donde los pobres solo son utilizados para la limosna, perpetuandose in secula seculorum. Por eso nos hemos dado de baja de las religiones, ya que entendemos que Jesús jamas comulgaría con esta clase de iglesia. Su iglesia pobre, no encaja en un poder que lo honra de labios , teniendo su corazon lejos de él.
Miércoles, 25 de noviembre
Jesús Bastante
Rodrigo del Pozo Fernández
Siro López
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Juan Fernandez Krohn
Jaime Vázquez Allegue
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Escuelas Católicas