Tal día como hoy, hace 50 años, nacía ETA en un local de las juventudes católicas del PNV. El 31 de julio, festividad de San Ignacio, conmemoración de la fundación del Partido Nacionalista Vasco por parte e Sabino Arana. ETA no nació en un seminario, pero durante años fue apoyada, avalada y sostenida por una parte del clero, muchos de los cuales abandonaron la macabra barca tras el primer asesinato de la banda. Hubo curas pistoleros en ETA, el primer zulo se construyó en una parroquia... Casi mil muertos, miles de heridos y amenazados a lo largo de este medio siglo. Muchos silencios ominosos y, de un tiempo a esta parte, mayor claridad, también por parte de la Iglesia vasca. ETA ha intentado celebrar su aniversario con una masacre en Burgos. No lo ha conseguido. No conseguirá nada. Sólo continuar amargando la vida de la gente de bien. Es un buen momento para que los obispos vascos emitan un texto de condena y petición expresa de la desaparición de la banda, sin necesidad de que medien bombas-lapa o disparos en la nuca. Pronto, muy pronto, veremos cosas interesantes y esperanzadoras. Aunque la gran noticia, la desaparición de ETA, todavía se vea lejos en el horizonte.
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La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre. Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.
Como anunciamos el pasado 25 de febrero, la diócesis de Getafe ha abierto, cinco años después de su muerte, los pasos previos al proceso de beatificación del que fuera primer obispo de la diócesis del sur de Madrid, Francisco José Pérez y Fernández-Golfín. En un escrito que hoy publica Ecclesia, el prelado actual, Joaquín López de Andújar, ha decretado lo siguiente:
Desde que José Manuel Vidal y el que esto escribe supimos, hace unos días, de la intención del padre Juan Masiá de abandonar, por el momento, su blog en RD tras recibir toda clase de presiones -algunas apuntadas por el propio jesuita, otras que quedarán bajo el secreto profesional-, paso las horas libres -que no son muchas- apilando viejos libros y papeles usados. Preparo una buena hoguera. Vuelven los tiempos de la Inquisición a España. Los Rouco, Camino, Martínez, Fernández, Sanz y compañía se están frotando las manos. Lo que no lograron (de momento) con Torres Queiruga lo han conseguido con Masiá. De momento al menos. No es una cuestión de ortodoxia, ni de fidelidad al Magisterio (no hay sanción canónica alguna, ni prohibición de enseñar como teólogo, simplemente la decisión personal de abandonar un blog para no causar daños a terceros): es un tema, simple y llanamente, de ver quien mea más largo. De dar un puñetazo en la mesa. De hacer ver que la cruz y el anillo episcopal pesan más que la barca de Pedro. Es más: que SON la barca de Pedro. Como el padre Masía sabe que le quiero y le admiro, entenderá que hablemos de él, con mayor intensidad, en los próximos días. Y también, como buen hombre libre, como buen seguidor de Jesús, sabrá por qué junto papeles, libros y cartones. Una gran hoguera, sí señor. A diferencia de mi director, sí creo que corren buenos tiempos para los profetas. La prueba es que los persiguen. Como siempre ha sucedido. "Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros". Qué gran noticia, amigo Masiá, parecerse al Crucificado.
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Con profundo dolor, he recibido la lamentable noticia de las agresiones sexuales que ha sufrido una menor, vecina de Isla Cristina, presuntamente efectuadas por otros siete menores, y que ha provocado una fuerte conmoción social. Como pastor de nuestra Diócesis de Huelva, me solidarizo con el dolor de la víctima y sus familiares, así como del resto de familias afectadas en este suceso y de la totalidad de la comunidad isleña, y me siento en la obligación de invitar a una profunda reflexión sobre las causas que están en la raíz de hechos como éstos, que exigen una revisión moral de nuestros modos de conducirnos en la vida y de los referentes educativos que están dejando en nuestros jóvenes esta herencia. La banalización de la sexualidad, la ausencia de valores tales como el respeto, la tolerancia, el afecto ordenado al bien del otro, especialmente ante los más indefensos, no puede traer más que este tipo de resultados del que después nos lamentamos.
Mi mejor amigo en el colegio se llamaba Josué, y era Testigo de Jehová. A los nueve años, hicimos una singular apuesta (un dineral para nuestra ingenua edad): cinco duros (25 pesetas de las de antes), a ver qué Dios era el verdadero, y quién iba a estar en el Cielo. Con el tiempo, aquella apuesta se transformó en una auténtica amistad, que ha perdurado en el tiempo, y que hace pocos meses hemos logrado retomar gracias a las nuevas tecnologías. Afortunadamente, ambos recordamos aquella apuesta, mas con otros ojos: los dos pagaríamos de buen grado esos cinco duros -o su equivalente en euros-, y más, a cambio de vernos felices en la eternidad, más allá de ser o no de los famosos 144.000.
Cuentan que a la salida del restaurante sevillano Oriza, donde Braulio Medel y Santiago Gómez, junto a sus hombres de confianza, cerraron el lunes el principio de acuerdo para encarar la futura gran caja andaluza, algún pitoniso urbano recitaba con ironía por las esquinas los versos de Alberti:«Se equivocó la paloma, se equivocaba/ Por ir al Norte, fue al Sur/Se equivocaba/ Creyó que el trigo era agua/Se equivocaba...». Hay en estos balbuceantes inicios de Unicajasur (de momento, el nombre de la criatura) un interesante juego de garantías visibles e invisibles que dan cuenta, ni más ni menos, del cúmulo de intereses que mecen la cuna de este neonato financiero. Hemos conocido las del Cabildo Catedralicio: fundación de gestión propia con al menos 8 millones de euros, representatividad institucional y ejecutiva en un área territorial con sede en Córdoba y la plantilla de la única caja que, en cierto modo, mostraba cierta independencia del orbe del PSOE en el sistema andaluz de cajas.
La Santa Sede ya ha empezado a tomar medidas preventivas para afrontar la pandemia de gripe A que se está expandiendo por todo el mundo. Así, junto a las instrucciones adoptadas por algunos episcopados latinoamericanos -que han contado con el aval vaticano- de suspender la comunión en la boca o compartir el cáliz, el Vaticano ya se ha puesto en manos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar que las masivas audiencias papales de los miércoles puedan convertirse en foco de contagio. Entre las posibilidades, la suspensión momentánea de las mismas a partir de otoño, cuando se prevé que el virus ataque con fuerza Europa.
La sociedad española no sale de su estupor, una vez más, tras conocerse la noticia de que cinco menores han violado a una niña de 13 años en Huelva. Antes de hacer ninguna consideración debemos ponernos en la piel de esa niña y de esos padres, doloridos hasta lo indecible por lo que ha pasado, asombrados por lo que las personas somos capaces de hacer con nuestros semejantes, escandalizados porque, por muchos desagravios, jamás considerarán satisfecho el daño producido.
El Col-lectiu de Dones en l’Esglesia, que aglutina a un importante grupo de mujeres cristianas, ha emitido un comunicado con motivo de la festividad de María Magdalena (curioso, cuando menos, el patronazgo), en el que realizan un llamamiento, casi una exigencia, hacia la corresponsabilidad y la paridad de las mujeres en la Iglesia. Con argumentos que, ciertamente, son de peso: la mayor parte de los religiosos, misioneros, voluntarios de todo tipo en nuestra Iglesia son mujeres, así como la mayor parte de las personas que asisten a los actos religiosos. “Pero la Iglesia jerárquica sólo se visibiliza con cara de varón”. Diría más: con cara de varón célibe (al menos en teoría), y con un indignante sentido del servicio y de la autoridad. Pues sí, señores: en mi modesta opinión, este Col-lectiu –con el que, por cierto, no me unen demasiadas cosas- tiene toda la razón del mundo.
EN 1990 un grupo de cosmonautas, bandera roja, hoz y martillo al hombro, tomaban el relevo de sus camaradas en la estación MIR, orgullo de la investigación espacial soviética. Año y pico después, cuando volvían a la Tierra, su país simplemente había desaparecido y Rusia, el principal de los quince estados surgidos de la fragmentación, había trocado la bandera por la tricolor. En Córdoba, en 1999 la integración de Cajasur en una gran caja andaluza se estimó casi unánimemente como un agravio, pero diez años después, el inicio de esa fusión ha sido recibido bien por las instituciones y por el propio Cajasur.
El rumor circulaba, si bien es cierto que a pequeña escala, en la Ciudad Eterna. Y, desde hace unos pocos días, ha llegado a altos cargos de la Administración, así como a algún “adelantado” que ha disparado la investigación. El sucesor de Manuel Monteiro de Castro al frente de la Nunciatura en España podría ser un italiano, con experiencia diplomática en el Tercer Mundo y con fuertes lazos de diálogo con la comunidad islámica, especialmente en condiciones de dificultad para los católicos. Todos los dedos apuntan a una sola dirección: la del actual Nuncio en Nigeria, Renzo Fratini.
Anoche lo contaban todas las ediciones digitales, y hoy lo hacen los periódicos de papel: a falta de confirmación oficial, Cajasur se unirá a la fusión de Unicaja y Caja de Jaén, constituyendo la primera caja andaluza. Tras muchas -demasiadas- presiones políticas, la caja de la Iglesia ha alcanzado un principio de acuerdo del que sale beneficiada, en dignidad e independencia. Porque es que, como planteábamos ayer, Unicaja ha podido aceptar gran parte de las medidas que planteaba la Iglesia en la negociación, y que deja clara la singularidad eclesiástica de la entidad y su representatividad, tanto en Córdoba como en su ingente Obra Social.
En pocos días (probablemente, entre el miércoles y el jueves), Cajasur decidirá su inmediato futuro, bien como caja autónoma, bien dentro de la fusión o "reconfiguración" en el proceso ya iniciado con Unicaja y Caja de Jaén. La situación resulta muy complicada de explicar, más para quien, como el que esto escribe, no es economista. Pero el hecho en sí es más bien simple: Cajasur debe decidir, en la medida en la que tanto la Junta de Andalucía (principal valedora de la erección de una gran caja andaluza), el Gobierno nacional y el Banco de España le dejen, hacia dónde quiere caminar. Y, como anunciamos, va a vender cara su libertad. Porque Cajasur debe intentar seguir siendo libre. No ya por ser una caja de la Iglesia, que ése sería otro debate, sino porque se trata de una de las pocas entidades bancarias en la que la Obra Social supone un puntal imprescindible. Más allá de las cuentas de resultados, Cajasur ha demostrado, durante mucho tiempo, la importancia de su función social y caritativa. Y eso es algo que no se debe perder, pese a la crisis. Más aún: precisamente por esta razón, potenciarla todavía más si cabe. Más allá de fusiones o absorciones, o de la propiedad misma de la Iglesia, el auténtico problema para miles de ciudadanos e instituciones está en salvaguardar la ingente labor solidaria y cultural de la institución cordobesa. En breve veremos si Cajasur consigue seguir siendo libre. Nos consta que ése es el intento, tanto desde la Santa Sede como desde la propia Cajasur, con el auspicio de monseñor Asenjo (y el trabajo, callado pero efectivo, como siempre, del cardenal Amigo).
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Se nos ha quedado algo atrás la partida de Federico Jiménez Losantos y su despedida de la COPE, comúnmente llamada «radio de los obispos». Coincidieron sus últimas jornadas en dicha cadena con la publicación de la encíclica social de Benedicto XVI, «Caritas in veritate», y algo insinuó Losantos acerca de que mandaría recado a la vuelta del verano, en su nuevo destino radiofónico, comentando aspectos de la visión del Pontífice sobre el Liberalismo. Hubo también a lo largo de las últimas semanas de su estancia en la COPE, cuando ya se sabía que su contrato expiraba, alusiones a algunas mitras, aquellas sobre las que trascendió en su momento que habían reclamado su salida de la emisora. Sistach y Cañizares, cardenales de Barcelona y Toledo, respectivamente, recibieron las ráfagas más señaladas.
El nombramiento de monseñor Lorca Planes como nuevo obispo de Cartagena-Murcia vuelve a abrir la cuestión Ucam. Pocos pueden entender cómo hay diócesis vacantes desde hace tiempo y otras -curiosamente las más cercanas a cierto sector, y donde algún gerifalte impone sus tesis,con el apoyo de la jerarquía dominante- que se renuevan al son del que manda. Y en Cartagena-Murcia, como está quedando demostrado, sigue mandando, y mucho, el presidente de la Ucam, José Luis Mendoza. Un relevo rapidísimo (Reig a Lorca), que coloca a un murciano en la sede episcopal. Un nombre que ha sido recibido con júbilo en la Universidad, aunque su candidato era claramente otro (que, como anunciamos, tardará en ver la mitra por la situación jurídico-civil en España). Y es que, tras el último nombramiento de Monteiro, se sigue viendo la misma mano. Cambiarán las cosas, o comenzarán a hacerlo, en breve. Por el momento, en apenas dos semanas, el 1 de agosto, Lorca Planes tomará posesión. A la carrera. Y Mendoza acudirá, en primera fila, al evento. Porque sigue mandando en Murcia... de momento.
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La Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal, presidida por el obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, ha emitido un comunicado respecto a la crisis económica y cómo ésta afecta a los inmigrantes. En el mismo, los obispos critican "las propuestas legales" (léase reforma de la Ley de Extranjería) que "puedan, en su caso, afectar a la dignidad de los hermanos emigrantes y sus familias y a las personas e instituciones que promueven su integración en nuestra sociedad a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia y la tradición de ésta en su labor de acogida, hospitalidad y acompañamiento a los emigrantes". Esto es: con buen criterio, arremeten contra las intenciones -al parecer, frustradas en parte gracias a las miles de firmas de la plataforma Salvemos la Solidaridad- de impedir la acogida hospitalaria del inmigrante, bajo penas de multas, e incluso penales, contra aquellas instituciones -incluidas parroquias y ONG- que hicieran realidad la parábola del Buen Samaritano.
Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. ¿Cómo reaccionará Jesús?
El pasado 7 de julio, el Banco de España llamó a capítulo al presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra, para indicarle la oportunidad de que la entidad bancaria propiedad de la Iglesia acompañara a Unicaja y Caja de Jaén en un proceso de fusión para crear una gran caja andaluza. Una fusión que, parecía, contaba con el visto bueno del Vaticano. Pero la respuesta de Gómez Sierra fue muy distinta a la que tanto el Gobierno como el Banco de España esperaban: Cajasur, de momento, no tiene otra intención que la de mantener su independencia, sin fusiones y, por supuesto, sin que la Iglesia pierda su inflluencia en la misma.
Quedan, cuando menos, dos años y medio. Probablemente cuatro, pues la lógica -excepto en casos extraños, como el del cardenal Amigo, que ya veremos cuándo es retirado de la titularidad de la diócesis hispalense- indica que todo cardenal, al menos, continúa en su cargo hasta dos años después de cumplir los 75. Pero ya se están comenzando a mover las piezas. Primero en Roma y, desde allí, hacia España. Se quiere una transición lo más suave posible, aunque el afectado no lo pondrá fácil. Quiere dejarlo todo "atado y bien atado". Pero a la vuelta del verano, probablemente asistiremos a algunos nombramientos que podrían marcar el "nuevo paso" que desde la Santa Sede se quiere para el futuro de la Iglesia en España. La visita de Benedicto XVI a Madrid en 2011, además de un homenaje al que se va, quiere suponer un punto y aparte a un modo de hacer "Iglesia" desde cierto sector de la jerarquía. La visita de Bertone, en febrero pasado, marcó un antes y un después, un viaje sin aparente retorno hacia una jerarquía más sensible y menos inquisidora. Ya se ha visto en Cope y, en septiembre, se verá con el nuevo Nuncio. Los "brotes verdes" germinarán, Dios mediante, en los próximos años. Comienza el relevo. Será un camino largo, tortuoso y difícil. Pero ya ha empezado.
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No es muy dado el todavía Nuncio de Su Santidad en España, Manuel Monteiro de Castro, a conceder entrevistas, sea por su voluntad o por la imposición de otros. Por eso resulta especialmente interesante la recogida este fin de semana por el Diario de Menorca, aprovechando su estancia en la isla para la consagración episcopal de Salvador Giménez. Se nota suelto a Monteiro, más libre, ahora que en septiembre dará el definitivo salto a la Congregación de Obispos: "La Iglesia no está para pelear, sino para proponer y procurar que la gente se dé cuenta de que lo que hacemos es porque estamos convencidos de que es lo mejor para las personas, la sociedad y el mundo”.
"No es justificable, ni aceptable por más tiempo, el silencio que en los medios oficiales de nuestra Iglesia ha envuelto la muerte de estos sacerdotes". Las palabras, pronunciadas por el obispo de Vitoria en su homilía de este mediodía, fueron mucho más allá que una petición de perdón ante la actitud de la jerarquía eclesiástica en tiempos pasados. Mucho más allá, la convocatoria de este acto por los curas asesinados por las tropas franquistas ha sonado como un aldabonazo en la conciencia de una parte de la Iglesia católica, que en contra del posicionamiento de su líder en España, el cardenal Rouco Varela, continúa, como siete décadas atrás, alineándose con un determinado sector político.
En un comunicado conjunto con motivo de la reunión del G8 en L'Aquila (Italia), Caritas Internationalis y CIDSE -organización que incluye a 16 ONG católicas, entre ellas Manos Unidas- afirman que dicho encuentro "necesita dar la vuelta a años de promesas rotas si quieren volver a tener relevancia como abanderados en la lucha contra la pobreza".
Acaba de hacerse pública la encíclica "Caritas in Veritate", la tercera del pontificado de Benedicto XVI. Una de las ventajas de esta profesión es que puedes acceder al texto, bajo embargo, algunas horas antes, y poder leerlo y trabajarlo. El fruto del mismo lo encontrarán, ahora mismo, en la portada de Religión Digital. Y he de decirles que, en esta ocasión, el texto del Papa es delicioso. Y comprometido. Sobre todo en su denuncia de la globalización mal entendida, que no es lo mismo que de toda la globalización, del capitalismo salvaje y en la urgencia de la reforma de Naciones Unidas para que se dé el protagonismo que se merece a los países pobres. Ya habrá tiempo de comentar la encíclica en los próximos días, pero hay que agradecer al Santo Padre el estilo, claro y hermoso, con el que está escrito, así como el conocimiento del tema. Se ha tenido que rodear de los más prestigiosos expertos en la materia (mercado, economía, pobreza, globalización, derecho a la vida, libertad religiosa...) y echado mano de los principales textos del Concilio y de Pablo VI y Juan Pablo II. Sí les aseguro que "Caritas in Veritate" no dejará a nadie indiferente. A Dios gracias. Y también a Benedicto. Por la belleza del texto. Y por lo comprometido.
Gracias, Santidad
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El obispo de Huesca y Jaca, y nuevo comisario pontificio de Lumen Dei en sustitución de Fernando Sebastián, Jesús Sanz Montes, ha escrito una carta a los "colaboradores y bienhechores" de esta asociación, en la que reconoce las "dificultades" por las que atraviesa esta organización, pero reclama su intención de "que nadie pueda sembrar una sombra de sospecha sobre Lumen Dei".
Nos contaban, hace pocos días, que Miguel Ángel había pintado su rostro en la Capilla Paulina, como un modo más -si es que le hiciera falta- de quedar para la posteridad. Nos decían que Buonarrotti aparecía como uno de los caballeros romanos del fresco. Sin embargo, el propio Papa aseguro ayer que lo que hizo el duende florentino fue prestar su rostro, muy avejentado, al propio San Pablo, en la escena correspondiente a su caída del caballo. Miguel Ángel, como San Pablo, fue un hombre de fuertes experiencias. Como los genios, con momentos de ira y dolor, de fuerza e iluminación. No fue teólogo, pero logró que cada persona que visite la Sixtina sienta en ella la presencia de Dios en su vida. La religión y el arte. Miguel Ángel fue San Pablo. Buenos días.
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Las monjas de Estados Unidos se enfrentan a dos investigaciones que han levantado la sospecha, entre las congregaciones locales, de que el Vaticano puede estar acometiendo una purga doctrinal por supuestas prácticas poco ortodoxas. La primera de estas investigaciones, en la forma de lo que se llama una Visita Apostólica, se anunció el pasado 30 de enero. La segunda, una indagación sobre la mayor organización de monjas del país, comenzó en abril.
Ayer nos tomábamos el aperitivo con la noticia -no por más anunciada, la última vez por Andrea Tornielli en RD a finales de mayo- de que el Nuncio de Su Santidad en España, Manuel Monteiro de Castro, abandonaba el cargo que había ocupado durante algo más de nueve años. Casi un decenio de trabajo callado y efectivo, con claras lagunas pero marcado por la modestia y el saber hacer. Monteiro se marcha a un puesto clave en la Santa Sede (número dos de la Congregación de Obispos, y con ciertas opciones de alcanzar la púrpura en breve), desde el que no perderá de vista España ni a los españoles. En todo caso, un puesto no buscado por él pero aceptado con una sonrisa y un cierto suspiro de alivio. Pues las cosas en España, casi desde el principio, se habían tornado insostenibles. Pero de eso ya hablamos ayer.
Lo venía intentando casi desde su llegada, allá por marzo de 2000, cuando después de dos entrevistas concedidas a ABC y Reinado Social, tuvo que recordarle que quien mandaba -y hablaba- era él, y que su cargo únicamente era representativo. Y que se callara. Se ha visto en la gran mayoría de los nombramientos episcopales, especialmente a partir de la designación de Blázquez como presidente y el fallecimiento de Juan Pablo II. Ahora, por fin, y desde Roma -donde se encuentra esta semana- el cardenal de Madrid puede decir, en voz muy baja (hay cosas que da vergüenza asumir como propias) que ha conseguido echar al Nuncio Monteiro. Para regocijo de muchos. Al menos, el Papa esperó a que pasara la recepción en Nunciatura, pese a que en aquel momento Monteiro, el buen Monteiro (mañana hablaremos de él), ya lo supiera y lo hubiera acatado como un buen servidor del Papa: en silencio y con una sonrisa.
En apenas diez días arrancará, oficialmente, la "Visita Apostólica" (pomposa denominación para lo que, en puridad, es una investigación) a los centros de la Legión de Cristo en todo el mundo. Con una importante novedad: al rector de la Gregoriana (jesuita y, por tanto, parte en una cuestión tan compleja como la creación de la congregación por parte de un Marcial Maciel resentido con la Compañía de Jesús) le ha sustituido el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez. ¿Aval de Roma o dardo envenenado? Habrá que verlo con el tiempo.
Lo acaba de decir el Tribunal Supremo, aunque a muchos ni siquiera eso sea garantía de nada (qué curiosa la concepción del Estado democrático para aquellos a quien sólo conviene cuando coincide con us intereses): los curriculos de Educación para la Ciudadanía de Primaria y Secundaria "no vulneran el principio de neutralidad ideológica ni de libertad religiosa". En fin: ¿podemos centrarnos ya en lo esencial, en la educación en valores de nuestro hijos? Porque el contratestimonio que se está dando implicando a menores en el incumplimieno de la ley es flagrante. César y Dios no son incompatiles, lo dijo el mismo Cristo, que cumplió la ley hasta el final. Sin dejar de ser auténtico y coherente. Hay muchos modos de construir, y más en materia educativa: nos lo demuestran a diario los colegios religiosos y los miles de docentes que, siguiendo su vocación educativa (que no está tan alejada de la religiosidad), creen que la educación de nuestros hijos es esencial para para el futuro de la sociedad. Ayer lo subrayaba el subdirector general de Coordinación y Promoción de la Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia, Juan Ferreiro (a quien seguro le lloverán las críticas de los de siempre), quien incidía -con toda la razón del mundo- que EpC respeta los valores religiosos básicos de todas las creencias reconocidas en España. El resto es aire, y ganas de enredar. Y de confundir a quienes deberíamos educar como ciudadanos activos y responsables. Y no como toros, que sólo embisten al rojo. Que es igual de lamentable que tratar de adoctrinar a búfalos que arremetan contra la púrpura.
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En un gesto sin precedentes, la Iglesia católica vasca ha hecho un interesante ejercicio de "memoria histórica", y rehabilitado el nombre -y quién sabe si algo más- de 14 de los 70 sacerdotes de Euskadi "ejecutados" -la palabra, sacada del documento hecho público ayer, está escrita con toda la intención- durante la Guerra Civil por el bando franquista. A partir de aquí, se pueden hacer varias consideraciones: en primer lugar, un gesto contra la identificación entre el "todo" de la Iglesia y una determinada forma de entender la política y la vida, ayer y hoy (ojo, por los dos bandos, que en Euskadi, y lo sabemos, también se da esa identifcación sangrante); en segundo término, la reivindicación de la memoria de todos los fallecidos, fueran del bando que sea (aunque luego habría que analizar si sólo hay que homenajear a estos muertos por el hecho de ser sacerdotes. La eterna sospecha de que los curas son más "importantes" en la Iglesia que el resto del Pueblo de Dios, pero en fin); en tercer lugar, una llamada de atención ante las macrobeatificaciones que se avecinan. Pese a la interpretación que algunos hacen de los titulares -incluyendo el que abre esta página-, este reconocimiento no supone que se vaya a incoar causa alguna de beatificación para estos sacerdotes. El martirio, también, es otra cosa. Y estos curas, como tantos miles de españoles, fueron "ejecutados" por uno y otro bando. Y, lamentablemente, 70 años después, estamos recuperando el espíritu de frentismo, del conmigo o contra mí, de los blancos y los negros. En la política, las discusiones de bar, la calle... también en la Iglesia. Ayer, la Iglesia vasca dio un paso arriesgado hacia delante, tal vez el último comandado por Uriarte. Veremos la respuesta, desde el otro lado, dentro de muy poco. Hace falta construir mucho más.
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Lunes, 28 de mayo
Jesús Bastante
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral