Benedicto XVI se sube de nuevo a un avión -veremos si con preguntas polémicas, o sin ellas-, para llegar al destino soñado por cualquier creyente, de la confesión que sea: Tierra Santa. Ese pequeño lugar del mundo, en mitad del desierto, de la nada, que sin embargo resultó ser la Tierra Prometida; el rincón donde nació, murió y resucitó Jesucristo, de las amarguras y la felicidad, de la guerra interminable y de la mayor concentración de centros de paz. Una tierra de contrastes. Como este Pontificado, que a lo largo de estos cuatro años ha estado trufado de incomprensiones, decisiones polémicas y declaraciones no menos contestadas, desde fuera pero también desde dentro.
El Papa viaja a Tierra Santa, y uno no puedo sino rememorar la Pasión y Muerte de Jesús. Hay muchos Crucificados en nuestra sociedad. En ocasiones, incluso, también el propio Benedicto XVI. Lo estamos viendo en nuestro país en estos días. No será un viaje fácil, pues a buen seguro el Papa se encontrará con una dura contestación por parte de ciertos sectores judíos y las minorías radicales islámicas, descontentos unos por la propia visita del líder de la Iglesia católica y la reciente rehabilitación de los obispos lefebvristas, y todavía escocidos otros por las palabras del Pontífice en Ratisbona. Unos porque visite a los palestinos masacrados, y otros porque legitime al Estado de Israel. Hay gustos para todo, y mucho sufrimiento por ambas partes.
No es una visita cómoda... y precisamente por ello resulta un viaje importante. Tal vez el mayor de su Pontificado. Esperamos, deseamos y confiamos que Benedicto XVI pronuncie palabras de paz y reconciliación a un pueblo -a dos pueblos- herido por la guerra; que afronte decididamente el diálogo con aquellos que creen en el Dios de la vida; y que no caiga en trampas, seguramente urdidas -desde fuera, pero también desde dentro-, para traer nuevas polémicas. Benedicto XVI llega a Tierra Santa... siguiendo los pasos del Crucificado.
baronrampante@hotmail.es
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Ojalá esta visita del Papa contribuya a la paz y ayude a las comunidades cristianas que allí viven la fe, tan probadas y martirizadas por todos. Rezo por est Papa BXVI, que es una bendición de Dios.
Son tantos los peligros que yo pediría al papa que no fuera a Tierra SAnta, unos y otros se van a tirar los trastos a la cabeza utilizando ese viaje como motivo para ello.
Por cierto, yo soy católico (convencido) y nunca me han entrado deseos de ir a Palestina. El sepulcro vacío es, más que un hecho, un signo. Cristo ha resucitado, ya no está allí.
Paz
dado lo comprometido de la visita, el Papa ha pedido a todos que recemos.
del individuo, tal y como se lo explica a Nicodemo en Jn. 3 y a la Samaritana en Jn. 4. De manera que Jesucristo fue a Golgota a acabar con la Religión y abrir el Espíritu, una vía de sentimiento que el hombre da a Dios y Éste... recibe con mucho gozo, porque el hombre ha percibido que Jesucristo es suficiente para cubrir todo temor ante Él, y por lo tanto no hay necesidad de vestirse con hojas de higuera.
No, hombre, no, el crucificado seguía OTROS pasos: los que buscan ser muerto por la Religión organizada al objeto de dar un pago al individuo y borrar el temor y la autoinculpación propias de los humanos.
El Templo es el lugar donde siempre se ha instalado Caín. De allí sale la orto-doxia, esos bandos de doctrina por decreto que son el rodillo de la humanidad.
Lo grande de Jesucristo son dos cosas, por cierto totalmente dispares a las que dicen las religiones organizadas; la primera, que son POCOS los que nacen al Espíritu: quienes buscan a Dios por Él mismo y no por las normas que todas las religiones nos dicen son 'inmutables', como si una ley pudiera ser tal cosa; la otra es que cuando a Cristo lo mataron los del Templo de la Religión ortodoxa, como hicieron los de la Iglesia Católica en toda la Edad Media, la sangre suya borró 'de una vez para siempre' (ep. a los Hebreos) todo temor y culpa del ser... abriendo un camino nuevo que es la presencia de Dios en el INTERIOR d...
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