Les pido un ejercicio de imaginación, y piensen en un personaje singular, digamos que de ficción. Un espectro que camina por emisoras, televisiones, webs y publicaciones de pertenencia eclesial, e que imparte doctrina en universidades católicas como líder del nuevo periodismo católico, pese a que en su currículum apenas aparecen unas prácticas de verano en una cadena de radio (la Ser, por cierto), en el norte. Como aprendiz de periodista, quiero decir, puesto que como opinador el personaje no tenga precio. Aunque, para mi gusto, sus diatribas resulten demasiado plomizas, y por supuesto repletas de citas para aparentar -como decían los antiguos- "estar leído". Pero en lo que resulta invencible es en su función de lisonjero.
Su afán por aparecer, siempre por detrás, de grandes personajes de la Iglesia de nuestro país -y por arrimarse a ellos cuando comenzaban a crecer-, es proverbial. Y hay que alabarle un uso del maquiavelismo ciertamente impresionante: puede decir una cosa y la contraria si ello sirve para defender a su amo de turno. Y cuéntase que hace pocos días, en uno de sus artículos, lanzó sus diatribas contra aquellos que, desde medios de comunicación, rompían "secretos pontificios" anunciando nombramientos episcopales (que, cosas de la vida, posteriormente se cumplían).
Imaginen que en otro artículo, pongamos que de hoy, el mismo personaje glosara la figura de un arzobispo, recientemente nombrado para otra sede mayor. Y que en dicho texto fuese él mismo quien desvelara el contenido de los informes elaborados por el clero toledano durante el proceso de elección. ¿Sería también esta afirmación romper el tan manido secreto?
Regresemos, por un momento, al primer artículo, y supongamos que el propagandista aprovechara para comentar la presencia de Esperanza Aguirre en Roma, en la entrega de la cruz a los jóvenes de Madrid. Este podría ser alguno de sus párrafos, señalando cómo la presidenta ha debido "pedir el perdón y la paz, la paz y la palabra (sic), por esa promesa no cumplida de conceder una frecuencia al arzobispado de la capital de España; frecuencia que ha concedido a Libertaddigital y a El Mundo, el empleador empleado, ¿buen empleado y empleador será? (insisto, sic, incluso con las comas imposibles)".
¿Y si ese mismo personaje, empleador empleado, que escribiera estas palabras, trabajase al alimón para la diócesis a la que se refiere, la cadena perjudicada y el canal de internet beneficiado con la citada concesión? Nuestro protagonista, sin duda, sería un periodista de altura. Pues, señores míos, el personaje existe. Así, a nadie debe extrañar que a nuestros obispos les vaya como les va, dejándose rodear, y lisonjear, por semejantes "profesionales católicos", que ejercen el inverso papel que el del esclavo que, junto al Emperador romano, le recordaba que era mortal. Lamentablemente, otros sólo les sirven vino, y jamón. Serrano.
baronrampante@hotmail.es
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Interesantes las andanzas de este curioso personaje... Si todo llega... Tanto trepar al árbol al final se agarra a una rama que cede y mira... de camino al suelo que se encuentra. Y encima Decano de Periodismo del CEU... pobres estudiantes.
¿Los conocimientos de Oceja? Eso tiene que ser una broma. Si no sabe lo que es un cintillo, por el amor de Dios...
Dice Hermenegildo que asistió a una conferencia de Serrano y le decepcionó. Es que escribiendo es otra cosa, sobre todo si plagia los artículos de un catedrático de Sevilla, por nombre Francisco Contreras. Corta, pega, colorea es el truco de Serrano para parecer brillante.
Cuando tú, Bastante, tengas algunos de los conocimientos que tiene Serrano Oceja, podrás ponerte a su altura. Ahora lo miras desde sus talones porque a más no llegas.
Otra historia:
Imaginemos a un dizque periodista que trabajaba en un periódico de la derecha más derecha y fue a parar a un diario-basura de la izquierda más izquierda. El periodista estaba quemado con algunas personas a las que, por decirlo pronto, sólo puede mirar su sombra porque más es imposible.
Imaginemos que tal dizque periodista ha escrito algunas cosas que son, simplemente, sueños que cuando se cumplan serán sus pesadillas. Que ha escrito, ya, Bastante.
Severiano Mateo Rojas, todos sabemos que el personaje camina a media luz. Por eso, supongo, J. Bastante también ha escrito un artículo "a media luz" para no desmerecer al personaje.
Ha sido un signo de caballerosidad y galantería por parte de Jesús.
El mismo que viste calza y que el
blogeer bastante acojonado, miedoso y
bastante acobardado, no se atreve a nombrar.
Ese es. Y buen profesional.
Los artículos de Serrano Oceja no suelen ser malos, pero una vez asistí a una conferencia suya y me decepcionó.
Qué cosas....
José Francisco Serrano Oceja
Decano de Periodismo
Universidad CEU San Pablo
¿José Francisco Serrano Oceja?
¿El mismo que escribe en Libertad Digital?
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