Hay que ahorrar energía. Nos jugamos el futuro (ya el presente) del planeta. La Santa Sede parece concienciada, a tenor de sus últimas iniciativas. Si hace dos meses poblaba de placas solares sus tejados, para apostar decididamente por la energía del astro rey, ahora se suma a la iniciativa "Me ilumino menos", lanzada hace años por una emisora romana y que postula el oscurecimiento de monumentos y lugares simbólicos en días señalados. La jornada se celebró el viernes, y entre los monumenos "apagados" se encontraban la cúpula de San Pedro. También, el Coliseo, el Panteón, la Fontana di Trevi, el Senado y el palacio del Quirinal. No sé ustedes, pero este tipo de iniciativas son sumamente interesantes. Y que la Iglesia se sume a ellas, mucho más, por cuanto no abdica de su ineludible misión de vivir inserta en el mundo donde tiene que anunciar la Buena Nueva. Y, qué quieren que les diga: la luz que desprenden estos monumentos es mucho mayor a los ojos del amante del arte y de la historia que la que puedan aportarles un par de bombillas.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez