Y les prometo que no me han alcanzado (todavía) las ínfulas navideñas, ni hipotéticas ansias reconciliatorias han llamado a mi puerta, ni nada por el estilo. No. Lo que sucede es que hoy he vuelto a encontrar, aunque fuera por apenas unos instantes, a la persona con la que trabé buena relación en sus años como secretario de Doctrina de la Fe. Sí, no se extrañen: hubo un tiempo en que Camino y este que les escribe se llevaban bien. Volviendo al "cruel" ahora: el portavoz episcopal, hoy, ha estado sembrado. Casi ningún compañero lo ha reseñado en sus crónicas, pero su breve alocución durante la rueda de prensa en la que ha entregado a Cáritas 1,9 millones de euros procedentes del Fondo Común Interdiocesano ha sido memorable. Y como espero que nadie en su sano juicio vaya a acusarme de querer hacer la pelota a Camino, lo digo. Ha estado de lujo, monseñor. De diez.
"La misión de la caridad en la Iglesia es esencial, no es algo añadido. Es tan esencial como la predicación del Evangelio y la liturgia. Van unidas, y son coesenciales, de modo que no habría una verdadera celebración ni vida de la fe, si no se expresara también en el trabajo de caridad con los hermanos”. Perfecto. Cáritas, la expresión de la caridad del cristiano, es una "forma esencial de ser Iglesia". Un reconocimiento público, en toda regla, a la labor que realizan miles de voluntariados en toda España por crear un mundo mejor, más justo y solidario, más propio del anuncio de Evangelio. Algo que, por otro lado, merecían desde hace tiempo todos los que forman (en mi humildad, formamos) la gran familia de Cáritas.
"Esto la iglesia lo hace bien". Y hay que volver a decirlo. Porque Cáritas es la Iglesia. También es la Iglesia. La Iglesia no sólo es el conocimiento del Evangelio o la liturgia. Son tres patas de un banco que, durante demasiado tiempo, se ha sentido cojo. Y actos como el de hoy contribuyen a "calzar la pata". Por eso, muy bien por Camino.
Que, como buen zorro viejo, se escapó por la tangente cuando un servidor le preguntó -más bien le propuso- por qué los obispos, ya que Iglesia es predicación, liturgia y caridad, no organizaban una gran Eucaristía pública para pedir la erradicación de la pobreza en el mundo. "Todo puede pensarse", respondió. Y uno, en su imaginación (reconozco que sí, que esta vez muy afectada por las luces navideñas) pensó en una plaza de Colón abarrotada por fieles, en torno a sus pastores, reclamando una sociedad más justa y solidaria, más liberadora. Que saliera al encuentro de los pobres, como hace Cáritas. Más samaritana, en definitiva.
Y, qué quieren que les diga... que la imagen me gustó mucho más que la de hace un año. Y que, probablemente, la de dentro de once días. Pero en fin... hoy, de lujo, monseñor. Por si le sirve.
baronrampante@hotmail.es
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Cáritas somos todos, unos más que otros.
Indignado:
Desde que los obispos empezaron a utilizar el trabajo limpio de Caritas para sus sucias peleas con el Gobierno, dejé de pagar mi recibo. No me apetece nada promocionar con mi dinero a personas tan superficiales como el obispo ese que sale al lado de un cheque descomunal para una cifra más bien ridícula en relación con las necesidades.
Ahora va a resultar que Camino dice algo nuevo... Lo que faltaba. Estoy con el que dice que no ha de saber tu mano izquierda lo que hace la derecha. Y, menos todavía ese protagonismo de andar enseñando un cheque tamaño cartel para decir lo que hacemos por los pobres. Y menos, todavía que parezca que el que da el dinero son los obispos. Son los fieles. Esos con los que ellos no cuentan más que para sacarse fotos y "apropiarse" de sus voluntades. Muchos católicos hemos dado dinero a Cáritas y no queremos que se alardee de ello. Como vuelva a ocurrir, no vuelvo a dar un duro a Cáritas. Advertido queda monseñor Camino de que mi dinero lo doy de forma anónima y humilde, sin querer hacer alarde de ello.
Cuanto aprende D. Jesús escuchando al señor Camino. Siga asi qe no le vendrá mal. Si usted es de la familia de caritas debe ser familiar lejano porque un buen y caritativo cristiano no pone a pan pedir a su Iglesia y a sus pastores. Gracias.
Íñigo: precisamente por esto. Porque nunca se dice que la caridad es tan importante como la liturgia o la catequesis. Porque dentro de nuestra Iglesia muchos lo ven cosa de "frikis" o de "jóvenes". Y no es así. Y que lo digo un personaje como Camino, y encima haga un reconocimiento público, de parte del Episcopado, de esta labor, pues está muy bien, qué quieres que te diga. Al menos, por lo poco habitual. Y, estoy de acuerdo: tan importante es defender la familia como entregarse a los pobres. Entonces, repito mi propuesta: ¿por qué no un gran acto público, organizado por los pastores, contra la pobreza? ¿Acaso no es un tema en el que nos estamos jugando el presente y el futuro de la sociedad?
Pues eso... buen día
BARÓN: no termino de comprender algo. ¿Por qué separas al Mons. Camino de otras veces del de ahora? ¿Por qué el anuncio de la fe claro y contundente es contrario al ejercicio de la caridad cristiana? No lo entiendo. Es más, es que sin verdadera catequesis y liturgia es imposible e impensable el ejercicio y la originalidad del amor cristiano. La fe que salva y da frutos abundantes para la vida del mundo.
Por lo demás, no estaría mal saber vender mejor nuestra caridad, como bien dices. La entrega de los misioneros y de las monjas de nuestros barrios sí que vende. Pues seamos eso. Fe que se da y se entrega. No separemos lo que no se puede. Y menos aún enfrentemos temas de la doctrina social. Tan importante es entregarse a los pobres como defender la familia.
Señor Bastante:
Este comentario suyo es de una ligereza que eriza los pelos: el obispo estaría sembrado si le mandara el cheque a Cáritas sin dar ninguna rueda de prensa. ¿O no sabe que el evangelio dice que no ha de saber una mano lo que da la otra? La caridad publicitada es mera propaganda.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez