Mañana "cede los trastos" a Jesús Catalá al frente de la diócesis de Málaga, con el consiguiente recelo de sacerdotes, cofradías y demás, que temen que el nuevo obispo imponga una dinámica de trabajo distinta (¿distante?). Pero Antonio Dorado Soto mantendrá su vigor y su presencia pública, aunque todavía no sepa exactamente en qué modo.
En una de sus últimas entrevistas, concedida a Málaga TV, el prelado hizo balance de su pontificado, habló del futuro obispo y de cómo "lo que necesita la gente es redescubrir el Evangelio". Y, también, de que "la riqueza de la Iglesia se basa en la diversidad de carismas, como ocurre con el cuerpo, que no es uniforme y cada parte tiene una función, como el ojo, la nariz, el pie... Todas se necesitan, ya que son complementarias". Qué gran verdad.
Respecto a la educación, Dorado opina que "quiero que la enseñanza religiosa en los colegios sea voluntaria, que no se obligue. Sobre todo cuando se trata de un fenómeno que contribuye al bien de la sociedad y a la que tanto debe la historia de España". Aunque, como responsable de estas lides en el Episcopado español, el prelado asuma que "la Iglesia, que también es pecadora, puede molestar a ciertos sectores porque es conciencia crítica del mundo. Eso no quiere decir que se meta en política ni exasperarse. El camino es la no violencia activa, sin insulto, ni venganza".
Sobre las relaciones Iglesia-Gobierno, Dorado es tajante: "Sin faltar a la verdad, tanto unos como otros debemos ser muy comprensivos. Las peleas y las luchas no son buenas ni conducen a nada positivo. Eso no significa renunciar a defender la verdad, incluso ante el riesgo de la muerte. El Señor así lo hizo. Pero en España nos hace falta a todos un poco de sosiego, de reflexión, respeto y estima. España no es una nación totalmente católica, aunque sigo creyendo que lo es mayoritariamente a distintos niveles. Eso hay que respetarlo, aunque sin querer imponer nada, pero sin renunciar a presentar la verdad".
Muy buena suerte, señor obispo. Sabe que las puertas de esta casa estarán siempre abiertas.
baronrampante@hotmail.es
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Luis Fernando: Te pasas mucho.
Muchas gracias a D. Antonio Dorado, por toda su trayectoria: un buen obispo.
Tiene toda la razón y tomo buena nota.
Son tiempos duros para el cristianismo, que tendrá que sobrevivir a la involución y a la traición, pero el Espíritu nos pide superar la crispación y practicar la no violencia activa, sin renunciar a la verdad, pero sin imponer nada.
A pesar de que algunos quisieran quizá otra cosa, yo espero de la cotrastada inteligencia de D. Antonio Dorado que sepa pasar a un segundo plano una vez jubilado y no entorpezca en absoluto la labor del nuevo Obispo de Málaga.
Por lo demás, Jesús, ¿no tienes nada que decir de la ofensiva laicista del Gobierno, materializada en la reforma de la Ley de Libertad Religiosa?
D. Antonio Dorado ha sido savia buena en la Iglesia. Su tiempo no ha pasado, porque el tiempo de la Iglesia no pasa nunca. ¡O a ver si ahora va a resultar que pasa el tiempo de los buenos obispos y llega el de los telepredicadores! ¡Hasta ahí podíamos llegar!
Tiene toa la razón. Una Iglesia con menos confrontación, no dominada por los fundamentalistas, dialogante y muy orante, sería mucho mejor. Pero los pastores que mandan están por la confrontación, y es una pena. En otro ordn de cosas aplaudo la decisión de los cardenales Amigo y M. Sistach, de desmarcarse de la convocatoriade Rouco en Colón. Las celebraciones dioceanas se hacen en la catedral de cada diócesis. Lo otro solo es para mostrar el poderío de Rouco, y aumentar su ego. Buen domingo III de Adviento. Ven Señor Jesús.
Efectivamente, pasó el tiempo de Obispos como Monseñor Dorado Soto. Su tiempo era el tiempo de la Iglesia de Cristo. Ahora es el tiempo de la Iglesia Católica. Son dos cosas distintas y así le va a la Iglesia.
Y sobre la savia, recordemos que no por nueva tendrá que ser buena. En Málaga al menos no va a pasar así. Ya lo veremos de aquí en cinco o diez años.
No alcanzo a entender porqué nuestros hermanos superortodoxos y ultrapuristas detestan a este obispo y a otros de su estilo. Si algo se le puede reprochar al obispo Dorado, a mi juicio, es el haberse arrugado en exceso cuando empezó en nuestra Iglesia de España una campaña ignominiosa que acusaba a estos pastores de arruinar la fe de sus comunidades, cuando lo único que hacían era tratar de aplicar con equilibrio el Vaticano II evitando las sandeces interpretativas de los progres y los retros. Me parece muy injusto. La lección: la frase de Apocalipsis: por no ser frio ni caliente...Saludos.
Hale, don Antonio, adiooooos y que le vaya bonito. Llega savia buena a la Iglesia. Su tiempo ya pasó.
Martes, 29 de mayo
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José Antonio Pagola
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Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez