Hermanos y hermanas, muy queridos en el Señor: En la fiesta de Santa Leocadia, Patrona de Toledo y de la juventud de nuestra diócesis, me dirijo a vosotros para comunicaros la noticia, tan rumoreada, pero sólo hasta hoy real, de que, en su magnánima y grande benignidad, el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, me ha nombrado Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos. Una vez más, el Señor me confía grandezas que superan mi capacidad. Me confío a Él e imploro su gracia que me basta.
No pretendo otra cosa en la vida que hacer la voluntad de Dios. Que Él me conceda nunca desviarme de ella. He aceptado esta misión que se me encomienda con plena obediencia, fidelidad, comunión y el gozo de hacer lo que me piden. Cuando se sirve y se cumple lo que la Madre Iglesia nos pide, sólo cabe el gozo y la alegría. Pero sabéis que estos sentimientos no eliminan, sino que avivan, mi gran dolor por dejaros. Para mí es una kénosis, una expropiación, un negarme a mí mismo, que es, en verdad, donde está la alegría. Os ruego a todos que pidáis a Dios por mí.
Gracias a todos. Muchísimas gracias. A todos me gustaría agradecer y pedir perdón; por todos quiero orar; con todos anhelo dar gracias al Señor. Algunos, con toda seguridad, me van a pedir que haga balance de este tiempo de gracia que Dios me ha concedido estar con vosotros y siendo enteramente para vosotros en expropiación de mi persona. Hacer balance es hacer juicio. No sé hacerlo. Y es pronto para hacerlo. Lo dejo en las manos de Dios. Y ante Él lo único que puedo hacer es darle gracias, por su infinita misericordia, por todo lo bueno que Él es y por todo lo bueno que Él ha hecho a través de mi ministerio en favor de su Iglesia, que está en Toledo, en estos seis años.
Por mi parte son tan inmensos los motivos que tengo para darle gracias, que necesito de vosotros; no puedo hacerlo solo. Pero, además, no debo hacerlo sin vosotros –queridos Obispo Auxiliar, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos– que formáis la Iglesia que está en Toledo, tan sumamente querida por mí, quienes habéis estado a mi lado ayudándome, colaborando conmigo, haciendo posible que la gracia y la misericordia de Dios se hiciesen presentes. Por otra parte, ¿cómo no habré de asociaros a vosotros a este gozo mío del humilde y dichoso agradecimiento a Quien obra todo en todos? Mi gozo, el gozo del amor de Dios manifestado en Jesucristo, del que soy testigo, es también el vuestro.
No puede faltar mi agradecimiento más sincero y pleno a las muy dignas y apreciadas autoridades y a las instituciones de España, de la Comunidad de Castilla-La Mancha, de Toledo y de todos los pueblos y ciudades de nuestra Provincia. Siempre he tratado de actuar con respeto, lealtad, espíritu de colaboración en la consecución del bien común. Y siempre he encontrado por mi parte la misma actitud, incluso mejor, en todas las muy queridas autoridades que están junto a nosotros sirviendo a nuestros intereses. Gracias, muchas gracias.
Tampoco han faltado sombras en mi ministerio al servicio vuestro –tal vez ha habido más sombras y oscuridades de las que esperabais–. Por ello os ruego que me acompañéis en la súplica de perdón al que es rico en misericordia y Dios de toda consolación.
¿Por qué esta comunicación de mi traslado a Roma en este día, fiesta de Santa Leocadia, Patrona de la ciudad de Toledo y de la juventud diocesana? Sencillamente porque en ella ha brillado la gracia del Señor, porque ella se ha encontrado con Cristo y con su amor y vive en Él y por Él, de manera que nada ni nadie puede separarle de su amor. Porque ella no ha querido saber otra cosa que a Cristo, y ha vivido de la caridad y del amor que viene de Él para anunciarle en una vida de caridad, darle a conocer, hasta el punto que toda su persona es testimonio de este Evangelio del Amor de Dios y que es Dios, hasta lo supremo que es el martirio. Porque es nuestra Patrona, y ella, además, representa a Toledo, la grandeza de Toledo, que siempre llevaré en mis entrañas de amor y de afecto. Entre vosotros, con toda mi imperfección y pecado, no he querido otra cosa que vivir en Cristo, conocer a Cristo, proclamar a Cristo, amaros a todos, orar por todos –como hacía esta joven mártir– convocaros a todos a que améis y sigáis a Jesús. Para esto fui enviado a vosotros.
Y para eso ahora me envía la Iglesia, junto a Pedro, para dar a conocer a Cristo y ser testigo de su misericordia, que tan fuertemente se ha manifestado en mi vida; para ayudar al Santo Padre en su oficio tan principal de santificar al pueblo de Dios; para colaborar, con él, inseparablemente unido a él y en comunión inquebrantable con su persona, a que la humanidad entera ofrezca a Dios el verdadero culto en espíritu y verdad, en adoración verdadera, donde está la gloria y la grandeza, y el futuro de la humanidad. Soy testigo de la misericordia de Dios y de la maravilla de postrarse ante Dios en adoración. Y a cantar y proclamar esa misericordia y a adorar a Dios os invito, porque ahí está vuestra santificación. Mirad a Cristo y seguidle. No os canséis de conocerle ni de proclamarle, de adorarle en espíritu y en verdad. En Él tenemos todos el gozo, la alegría, la felicidad, la paz. En Él sólo, y nada más que en Él está la Vida, la salvación, la esperanza.
Cuando fui nombrado Arzobispo de Toledo por el Papa magno, el Siervo de Dios, Juan Pablo II –¡qué gran benevolencia tuvo conmigo!– os decía en mi carta de saludo: «No querré saber otra cosa entre vosotros que a Cristo y a éste crucificado. No tengo ninguna riqueza especial, más bien soy débil y pobre como podréis apreciar, pero tenga una riqueza que he recibido por pura gracia de Dios en su Iglesia, ésta es la que compartiré con vosotros y os entregaré: Jesucristo, salvador único, esperanza única para todas las gentes, Camino, Verdad y Vida, el único que tiene palabras de vida eterna, fundamento y piedra angular sobre la que únicamente se puede edificar con solidez el edificio de una humanidad y de una cultura nuevas... Tened la certeza de que no poseo ninguna otra palabra que Cristo: pero ésta, con la ayuda de la gracia divina, ni la podré olvidar, ni la querré silenciar, ni la dejaré morir». Creo que esto se ha cumplido, con la gracia de Dios. Ésta ha sido mi razón de ser entre vosotros y mi paga en medio vuestro. ¡Qué gran paga he recibido!
Emprendo, enriquecido, un nuevo ministerio en la Iglesia, porque vosotros, para quienes vuestra dicha y mejor herencia también es Cristo que lo encontráis y vivís en la Iglesia, me habéis ayudado y ofrecido el testimonio y el rostro de la verdad y riqueza real de nuestra fe que recibimos de la Iglesia, ¡Qué gran sentido de Iglesia tenéis! Seguid amando a la Iglesia, permaneced fieles y firmes en la comunión sin fisura e inquebrantable con ella, con el Papa y los Pastores que os sirvan al frente vuestro. La eclesialidad, la fidelidad a la Iglesia y al Papa, la comunión con la Iglesia es vuestra mayor riqueza, vuestro mejor patrimonio, ya desde el Tercer Concilio Toledano, y aún antes como atestigua la joven Santa Leocadia. Manteneos firmes, porque sólo en la Iglesia se encuentra a Cristo, el verdadero y único futuro para los hombres y la historia.
Pasado mañana, fiesta de Santa Maravillas de Jesús, iniciaré mi ministerio en la Congregación para el Culto divino, tres días después de la fiesta de la Inmaculada, y un día antes, de la festividad de la Virgen de Guadalupe. Como veis, marcho protegido y comienzo la nueva misión con muy buena compañía. Se abre para mí un verdadero Adviento de esperanza, un tiempo de caminar bajo el signo de la fe, como Abrahán, hacia la «tierra» que Dios me va a mostrar, puesta mi vida en sus manos, y como el centinela de la noche en vela para estar atento por donde Dios llega. No os dejo todavía. Durante un tiempo, hasta que tome posesión el nuevo Arzobispo, seguiré, alternando Roma y Toledo, sirviéndoos como vuestro indigno siervo y pastor que os quiere de verdad, y que ha recibido de sus hijos y amigos, todos vosotros, mucho más de lo que yo os haya podido dar.
Que Dios os ayude y os bendiga, que Santa Leocadia y san Ildefonso os acompañen, que la Santísima Virgen María, –Virgen del Sagrario, Virgen de la Caridad, Virgen del Prado, Virgen de la Muela, Virgen de la Consolación, Virgen de Guadalupe–, os proteja, y no olvidéis sus palabras en Cana de Galilea: «Haced lo que Él, mi Hijo, os diga». Un abrazo a todos
Antonio Cañizares
Cardenal de Toledo
Nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
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Haces mal en tomarlo a broma y en no darme una pista.
Tu debes saberlo.
Ya no te quiero y aborrezco este blog.
Eres rara y no sabes lo que es amar.
Cierto Carmen. Está dentro de mi corazón.
Más cerca imposible.
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega
En el Nuevo Testamento por medio de la PALABRA, se revela en Jesús su realidad hipostática: la palabra se hizo carne (Jn 1,14). Con esto Dios se expresa, y expresa su designio de salvación utilizando todos los recursos de la encarnación: las acciones, los gestos, el comportamiento y, sobre todo, la palabra... que el oído puede escuchar y la inteligencia asimilar. La segunda persona de la trinidad es el verbo de Dios, que establece, en su carne, una alianza definitiva con el hombre, y que, no sólo camina la historia del hombre, sino que, con la redención, abre al hombre la eternidad de Dios (Jn 14,2-3). Jesús bebe de la palabra del Padre, y su comunicación de afecto y de amor, le lleva a decir " Mi Padre y Yo somos una misma cosa" Y si son una misma cosa, es evidente que tienen el mismo grado de sabiduria.
Respetuosamente.
es ex-cedario,
que cuenta muchos camelos,
debe rezar el rosario,
y chupar más caramelos.
En este Post tan abierto,
con casados y solteros,
no hay luz en pleno desierto,
y hay mucho sepulturero.
Tiene el cuerpo bien grandote,
y barba de limosnero,
y la foto es de un cipote,
de los grandes el primero.
¿A qué se refiere, Apologelético? A Lucrecia se le entiende todo.
ésta persona de abajo que escribe con el nombre de Lucrecia, no tiene ni pies ni cabeza lo que ha escrito. Lean vds.y los que lo entiendan échense a reir.
podrian mandar al arzobispo de zaragoza a toledo, y al de granada monseñor martinez fernandez a zaragoza, asi granada gozaria de un arzobispo que desempeñase con claridad y sencillez su ministerio en la ciudad de granada.
Enhorabuena a Cañizares. Lo hará bien. Osoro qe se qede en Oviedo para siempre, y que manden arzobispos santos a Valencia y Toledo. Trepas no.
Felicito al Cardenal Antonio Cañizares por su nombramiento y pido a Dios por él. Su deseo es cumplir la Voluntad de Dios, éste debe ser el deseo de todo cristiano. Pues que así sea, que se cumpla la Voluntad del Señor en este Cardenal, siervo suyo.
Puede ser motivo de alegría que el Cardenal Cañizares se vaya de Toledo; pero no lo es tanto si pensamos que se va hacia el meollo de la Iglesia; va destinado a donde se ordena y manda en esta triste Iglesia, empeñada en ganarse el descrédito de la sociedad mundial a fuerza de volverle la espalda y enrocarse (en sí misma, no en el mensaje de Jesús).
Malos tiempos para la lírica.
Creo que ha sido sincero, a medias, como siempre. Cierto que el Papa le confía grandezas que superan su capacidad. Pero Dios es bueno y se va a Roma, sólo faltan Rouco y Camino.
Lo mismo Rouco se va antes, no tiene buena cara el hombre.
Menos grandilocuencia y más sencillez,Sr.Cañizares.Si ama tanto a Cristo y a su Evangelio empiece por imitarle y menos cuento,que aburre!
Cañitas ha estado genial como siempre y al que no le guste, como decía Camilo José de Cela: "que se joda ".
Qué curioso. ¿Será cristofobia o cardenalofobia? Lo cierto es que ninguno de los periódicos digitales de mayor audiencia en España se ha hecho eco de esta noticia hoy. Ni el Mundo.es, ni el abc.es ni el País (ni siquiera para denostar al cardenal). Es evidente que esta noticia no interesaba a nadie. Sólo ad intra, a cuatro o cinco obispos que quieren un poco más de mitra y a miles de curas ociosos que navegan por la blogosfera.Eso sí, en los rostros del día está Paris Hilton, un ser imprescindible para la humanidad. Ha venido a España, Señores, salgan a recibirla.
No tiene que temer el cardenal en su nueva etapa, la capa de "superman" que mostró hace meses, con sus ribetes y parafernalia, le evitarán el contagio con la realidad, ( si alguna vez la tocó e cerca). Que el Señor nos coja confesados con esta iglesia de escaparate y poca trastienda interior.
Por favor, por favor! La arhidiócesis de Toledo debe abrir urgentemente una colecta para sufragar a tan distinguido prócer los viajes de ida y vuelta a la Primada en un transporte adecuado durante su Administración Apostólica. Desde el dicasterio romano sugieren la donación de un avión a reacción (una nimiedad para la grandeza toledana) que facilite a su Emma. tan alto ministerio prelaticio. En Roma ya han bautizado el transporte como "Molinos de Mazapán". Además, acabada la interinidad le serviría para conferenciar por todo el mundo. Todo un regalo y muy práctico. Anímense los infanzones de Zocodover.
Pues nada, a viajar -que es lo que ha hecho durante años por toda la piel de toro a costa de otros- y a callar, que es lo que toca después de haber largado por ese pico durante otros tantos. Ahora a medir las palabritas a Roma, y todo por el bien de la Iglesia universal. Y eso que habla de "grandezas"...jo, con los gallos!!!
Mirad a Cristo y seguidle.
Un anuncio velado en el discurso de Cañizares. El que le sustituya, tal y como ha dicho en ese penoso discurso, será Arzobispo.Uno no entiende tanta rimbombancia para Iglesia tan pequeña como es Toledo.
Me alegra que Cañizares se vaya a Roma, ojalá manden a Toledo a Osoro y mi alegría no tendrá fin
Sí, ciertamente. Que se vaya es una gran noticia. Lástima de Iglesia que en aquél hombre con capa se delata. Por otro lado, tan sólo decir que este discurso a sus diocesanos es penoso. Está agradecidísimo a que le hayan ascendido. Así son estos hombres de Iglesia que, so capa de servir más, están encantadísimos con los cargos. Más dura será la caída. Señor, que nuestra única voluntad sea servirte y amar a aquellos a quienes nadie ama, para hacer creíble tu evangelio.
Como bien dijo hoy el Alcalde de Toledo, es una buena noticia para Toledo, para España y para la Iglesia universal.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez