No conozco demasiado al arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil. Apenas le entrevisté dos veces -una como obispo de Jaén, y la siguiente apenas alcanzado el palio-, y algunas referencias que de él me vienen no son precisamente buenas. Pero ayer dio una lección de las que dejan huella, de las que hacen que nos reconciliemos con nuestros pastores, y a ellos mismos con el Evangelio. Sin dejar de defender, alto y claro, el mensaje de Jesús, pero con la misma actitud de acogida que el Crucificado. Que a veces se nos olvida: Cristo no vino a condenar, sino a traer la Salvación al mundo. En estos momentos, además, en los que los defensores de la vuelta a las hogueras y al pensamiento eclesial único pululan desatados por Obispados, blogs y demás rincones de la fe teórica y sin apego a la Tierra, resulta especialmente esperanzadora la palabra de García Aracil. Y en un tema, por lo demás, polémico como pocos: las uniones gay.
"Yo nunca defenderé el matrimonio homosexual, pero nunca ofenderé ni dejaré de querer y respetar a los homosexuales que quieran contraer matrimonio", afirmó ayer García Aracil quien, para más inri, tiene una experiencia muy cercana. Y, por lo tanto, ha podido hacer en la práctica lo que predica en la teoría. "Entre los monaguillos de mi historia sacerdotal tengo uno que ha contraído matrimonio a bombo y platillo con un amigo de la universidad. Y cuando me ve me saluda afectuosamente y yo también, y hemos estado hasta comiendo juntos".
Porque, y aquí pincha en el quid de la cuestión -no sólo en este tema, sino en muchos otros-, "una cosa es la diferencia y otra los enconamientos, y en nuestra España querida hace falta que respetemos las diferencias desde una perspectiva de diálogo y no que la convirtamos en motivo de enconamiento". Impecable.
Durante la presentación del Congreso Diocesano de la Familia que acogerá la Institución Ferial de Badajoz entre los días 14 y 16 de noviembre, y en el que se estima que participarán alrededor de 400 personas, el arzobispo se alejó de las posturas extremas y abogó por el diálogo entre las personas que piensan de forma distinta. "Nunca, nunca, nunca el Congreso Diocesano de la Familia será una diatriba contra nada y contra nadie. Jesucristo no vino a ponerse contra nadie, él siempre dijo eso de 'yo quiero que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad', y ésa debe ser la postura de la Iglesia".
Eso no le impidió reconocer que el congreso será una expresión de la vida de la Iglesia, "que no va contra nada ni contra nadie, solamente que predica lo suyo, y choca ciertamente" "No sé que pasa que todo el mundo dice que la Iglesia no pinta nada en la sociedad, pero todos se ponen nerviosos en cuanto dice algo que no coincide con la idea de los políticos, de los economistas o de lo que sea: algo pintará pues", sentenció. Pues sí. El problema es cómo aparecer ante esa sociedad que se pone nerviosa. Y clases magistrales como la de ayer -gracias, D. Santiago-, no abundan entre nuestros pastores. Pero se dan. Y muy bien dadas.
baronrampante@hotmail.es
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¿Por qué coinciden siempre Gildín y Tobías? ¿qué existe entre ellos? ¿un armario empotrado?, ¿una "fratría" más que desmedida?....Uy, Uy, Uy...
Y rubrico lo del sectario y energúmeno del que habla Ana
Bueno, pues a mi los que me dan mucho miedo son Tobías y sus amigos, alguno de ellos sudamericano, que van por ahí de la mano de evangélicos, de nacional- católicos, de movimientos cristianos de la extrema derecha más peligrosa de este país, y andan con total impunidad y campando a sus anchas sin trabajar en nada y metiéndose en todo. Ellos van calumniando, acosando, insultando, vejando, maltratando, quemando, incendiando, etc, etc, a monjas de clausura, a homosexuales, a otros católicos, etc.
Esos sí que dan miedo.
Tobías: avisa a tu amigo sudamericano, porque aquí tenemos algunos jueces que cuando se les cruzan los cables les da por pedir extradiciones y se quedan solos. Dile que deje tranquilas a las monjas que ellas no se meten con nadie.
(CONTINUA DEL ANTERIOR)
Se quedaría donde está pues no lo van a mandar a una diócesis sin rango de arzobispado ¡Ya sería el colmo por parte de los que tiene por encima! Usted verá, si lo que dice es fruto del Espíritu a través de la Palabra leída y rumiada que a veces habla a nuestro pesar y por medio de bocas no esperadas… o es fiel a ese Espíritu que a veces busca chivos expiatorios – Jesús, por ejemplo – o sigue e mecanismo de la estructura.
Por favor, es urgente que dejen hablar al Espíritu del Resucitado. Lo digo con mi mayor respeto y amor hacia Él: No quiere estar dentro del armario, abrámosle las puertas para que nos fecunde y podamos ser y dar el fruto de su Amor.
Ennoblece al pastor seguir el mensaje de Aquel que lo envió: “Padre, que todos sean uno como Tú y Yo somos Uno”. ¡Dichoso el Sr. Arzobispo de Mérida!
Gracias que ya tiene el “palio” sino no pasaría del grado de obispo; y eso por parte de los que tienen en sus manos la llave para abrir el paso que non otros, en estos momentos, que los “intransigentes”, los que hacen del Mensaje del Maestro una “moral” y no “una forma de vida”. Estos “intransigentes” para los que la ley está por encima del hombre, cuando esta ley ha sido escrita e interpretada por los hombres basándose en circunstancias concretas.
Sr. Arzobispo, no faltará entre sus hermanos de episcopado quien intente callarle la boca. Hay muchas maneras: silencio en adelante sobre el tema, que rectifique diciendo que sus palabras han sido malinterpretadas o dichas fuera de contexto…
Está claro que si sigue fiel al Espíritu, no pasará a Toledo, Valencia, Barcelona, ni siquiera a Asturias ni a Santiago de Compostela.
Tobías: ni qué decir tienes que llevas toda la razón. El cristianismo no se puede reducir a "buenismo".
viva d.santiago garcia aracil.-
Tobías: cuídate las espaldas.Tienes tu enemigo, que te odia, en casa.
Muy bien por D. Santiago. Dios mandó a su Hijo no para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por medio de El. Es reconfortante este lenguaje que intenta no destruir sino construir.
Jesucristo no vino a ponerse contra nadie.
¿Es eso lo que leemos en el evangelio?
Podría citar varios pasajes que contradicen semejante aseveración, pero no creo que merezca la pena.
Que Cristo vino a salvar, es algo que no admite discusión. Pero en ningún otro lugar de la Biblia aparece tan clara la posiblidad de la condenación como en el mensaje del propio Jesucristo.
Respecto a los homosexuales que se casan, la Iglesia siempre ha dejado claro que, como el Señor, detesta el pecado a la vez que ama al pecador. Pero en ese amor va incluido la necesidad de confrontarle por su pecado. Porque si dejamos al pecador que viva feliz en sus pecados, le estamos negando la salvación de Cristo.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez