Incitatus (en latín, Impetuoso) fue el caballo preferido del emperador Calígula, probablemente el más histriónico de los césares de Roma. La devoción de Calígula por su caballo -por cierto, de origen hispánico- llegaba al extremo de construirle una caballeriza de mármol, una villa con jardines y 18 sirvientes para su cuidado personal. O, como sucediera, otorgar al impetuoso corcel el título de Cónsul de Bitinia. Al parecer, Incitatus sólo perdió una carrera en su vida, tras la cual Calígula ordenó al verdugo que matase lentamente al auriga para asegurarse de que sufriera. Vaya humos, ¿no creen?
Veinte siglos después, tras Incitatus se esconde el que, sin apenas duda, es el mejor cronista de Cultura de nuestro país. La prudencia y la amistad me impiden revelar su nombre, pero no contar que cabalga a lomos de Elconfidencial.com, en una larga carrera semanal -por cierto, que pronto se especializará en las distancias cortas- entre las letras, las arias y el éxito. Que ya quisiera este pobre barón rampante tener su número de lectores.
Y ustedes se preguntarán: ¿y a cuento de qué todo esto? Pues a cuento de que Incitatus, en su Cultiberio semanal, ha tenido a bien escribir una crítica sobre "Cisma", mi última novela. Y, como corresponde a un bien nacido, debo manifestar al impetuoso caballo mi eterna gratitud por su opinión. Que, me consta, ya está sirviendo para que muchos, lectores y distribuidores, se interesen por el escrito. Ojalá seamos legión -no como las romanas, pues no hay nada que conquistar, más que la libertad. Y eso se hace cada día, y si es posible sin demasiado ruido-.
Gracias, brioso corcel. Y que tu galope nos lleve lejos, muy lejos.
baronrampante@hotmail.es
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Habla de tu libro como de un diamante.
Enhorabuena.
Pero ese "cisma" al que te refieres es el de Lutero, ¿verdad?
Hermenegildo: la novela se llama "Cisma", no cismático ni, por supuesto, "el hereje" (eso ya lo hizo Delibes). Te agradecería que la leyeras y me dijeras, entonces, qué te choca. Quedarse en las orillas no es buen criterio para opinar de algo, creo yo...
Saludos
Jesús: lo primero que me choca de tu novela es que llames cisma a lo que fue una herejía en toda regla.
Aunque en sentido amplio todo cismático es hereje, en sentido estricto, cismático es el que niega la autoridad del Papa, mientras que hereje es el que niega verdades de la fe.
Enrique VIII fue un cismático, pero Lutero fue un verdadero hereje.
Te recomiendo el siguiente artículo de La Razón, "Lutero, el perfecto hereje":
http://www.larazon.es/77773/noticia/Religión/Lutero%2C_el_perfecto_hereje
Martes, 29 de mayo
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