"San Pablo tuvo el coraje de aceptar que se había caído del caballo. Ojalá todos nosotros también sepamos caer de nuestro caballo, y ponernos a trabajar al servicio de los pobres". La religiosa Milagros Mateos, hija de la Caridad, trabaja en Camerún desde hace 30 años, y este mediodía, en la sede de Obras Misionales Pontificias (OMP), nos ha dado toda una lección de teología. Junto a ella, otro maestro, José María Rodríguez, sacerdote burgalés que marchó hace años con el IEME a Tailandia, quien ha invitado a la Iglesia y la sociedad españolas a "escuchar al otro" porque, "en ocasiones, crispamos el ambiente por defender nuestras ideas".
Junto a estos dos misioneros, ejemplo de los 17.000 que a diario se dejan la vida a cambio de la alegría de la fe y la dignidad en los ojos de millones de personas (los más pobres de entre los pobres), el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez. Un gran hombre este obispo. Recio, cariñoso y buena persona, con una difícil tarea en tierras navarras que, por el momento, está desempeñando con cercanía y mirando a la Iglesia como a un todo (por ello, no se extrañen de que acepte a los kikos, al Opus y a los Cursillos de Cristiandad, "con tal de que sean de la diócesis, y de la Iglesia". Un detalle muy importante). "Porque la Iglesia es global desde que Jesús dijo: 'Id por todo el mundo a predicar el Evangelio'", añadió el prelado.
También, Anastasio Gil, quien ha lanzado "su" titular para la jornada del Domund, que se celebra este domingo. "En tiempos de crisis, seamos anticrisis. Invirtamos en los pobres". Según los datos, cada bautizado español dona al año 80 céntimos para la misión. Cuánto más se podría hacer si, como pretenden OMP, "llegamos al euro por cabeza". Imaginen si nos quedamos sin dos cañas al año. ¿Tres euros es mucho dinero?
La religiosa ha hecho un relato de su experiencia como matrona y agricultora, pero esencialmente como cristiana, en una pueblo marcado por los contrastes. "Tenemos que ser inventivos... y algunas veces, hacer milagros".
"En España necesitamos armonía, más sonrisa, acoger al que viene y escuchar", recalcó José María Rodríguez, quien resumió con una frase su experiencia de fe y vida en Tailandia. "He ido con un tesoro que dar, el Evangelio de Jesús, pero también con oídos para escuchar y el corazón abierto a los demás".
"Soy cristiano, y tengo una buena noticia que comunicar, con normalidad. Vivir así no es heroico, es una actitud ante la vida. No sólo en Tailandia, también aquí. Hay muchas más cosas que nos unen", sentenció José María. Que, ya lo adelanto... sería un grandísimo blogger.
baronrampante@hotmail.es
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Una precisión: José María Rodríguez Redondo no es religioso del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras), sino sacerdote diocesano, como lo son quienes pertenecen a ese instituto. En concreto, es de la diócesis de Burgos. Ha estado trabajando en Tailandia desde 1994 hasta este año, en que ha sido elegido secretario general del IEME.
Y en cuanto al asunto del artículo, ratifico que otro gallo nos cantaría en la Iglesia y en la sociedad si en vez de admirar a los misioneros los imitáramos.
Un cordial saludo.
Tienes razón en las dos cosas, Atónito: José María es sacerdote de Burgos -así lo dijo en rueda de prensa-, y bien haríamos en imitar el ejemplo de los misioneros.
Incluyo la ajustada precisión en el post
He oído muchas veces lo de Proponer, no Imponer. Como he oído otras tantas veces lo mucho que debe la iglesia al franquismo. Es una contradicción. La iglesia española, contra el Papa. Como el clericalismo agresivo, carpetovetónico de Rouco contra el pacífico, europeo Blazquez.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez