El Vaticano espera que el concepto de "laicidad positiva" acuñado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, durante el reciente viaje de Benedicto XVI a Francia, cuaje también al otro lado de los Pirineos. Las desavenencias entre el Gobierno socialista y la Iglesia católica en España podrían atemperarse si, como argumentan distintas voces en Roma, unos y otros reflexionaran sobre ese proyecto francés. En la laica Francia, donde rige una estricta separación entre Iglesia y Estado desde 1905, se abre camino -entre reticencias, y con inconfesado recelo hacia el Islam- esa idea sarkoziana de laicidad, que ve en la religión un factor beneficioso para la sociedad, y no un poder en busca de injerencia política.
"El concepto de ´laicidad positiva´ ha supuesto la superación del ´laicismo antirreligioso´" -sostiene el cardenal Julián Herranz, presidente emérito del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos-, que en nombre de la separación de Estado e Iglesia pretendía en Francia, y pretende aún en otros lugares, excluir la religión de la esfera pública para reducirla, en el mejor de los casos, a la sola esfera privada de la conciencia personal. La ´laicidad positiva´ corresponde a la noción a la vez laica y cristiana de ´sana o justa laicidad´". A decir verdad, no está muy claro aún en qué consiste la idea de Sarkozy, y el propio Papa ha pedido a los obispos galos que exploren cómo aplicarla.
También cuesta calibrar si la "laicidad positiva" es exportable, o si surge de un siglo de separación histórica Iglesia-Estado en Francia, durante el cual obispos, sacerdotes y fieles han adquirido conciencia de que no son mayoría cultural. Hay quien la ve poco aplicable en España, donde el alma socialista transporta aún en las alforjas el eco del nacionalcatolicismo en que incurrió buena parte de la jerarquía eclesiástica, y donde la Iglesia actual difiere mucho de su hermana francesa. Ejemplo: cuesta imaginar en boca de un obispo español frases como la del cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, quien dijo en Lourdes que "el Papa no es el administrador delegado de una empresa, de visita en una sucursal para dar instrucciones".
Por lo pronto, ni partidos ni prelados parecen haber recogido la bandera del vecino galo. La sensación en círculos eclesiásticos de Roma es que la Iglesia española se siente desorientada, y que la reelección del cardenal Antonio María Rouco como presidente de la Conferencia Episcopal no ha sido una bendición. Incluso la Secretaría de Estado vaticana ha sugerido al episcopado que refine sus intervenciones públicas, lo cual se ha visto ya en la sobria respuesta de los obispos al anuncio de revisión de la ley del aborto.
"En estos años se ha funcionado por acción-reacción, es decir, algunos obispos han respondido con discursos ´fuertes´ a acciones ´fuertes´ del Gobierno, que a su vez ha respondido con amenazas - diagnostica Ángel Rodríguez Luño, decano de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz-. Ha faltado moderación y altura de miras por ambas partes, y un diálogo racional, basado en los argumentos y no tanto en las emociones."
Pero España no es Francia, y la Iglesia en Francia ya no es potente como antes, lo cual tranquiliza a los sectores más laicos. "La gente en Francia está ahora preparada para aceptar que las Iglesias tengan un rol en la vida pública - dice Patrick Valdrini, rector de la iglesia romana de San Luis de los Franceses-. Así, aunque la ´laicidad positiva´ ha sido criticada por políticos e intelectuales, Sarkozy ha sido hábil al interpretar el sentir de muchos ciudadanos. Con todo, será difícil para los franceses aceptar ese concepto, así que supongo que lo será aún más para los españoles".
María Paz López (La Vanguardia)
baronrampante@hotmail.es
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300.000 abortos anuales en Francia. Es un derecho de las mujeres. Mantener el tipo de Carla Bruni. Pero el Papa en París ni condena ni excomulga, porque eso les daría risa. En México es otra cosa. Allí no tienen raíces cristianas. Las raíces cristianas son 3: Div., Ab., Eut.
Por favor, ¿que María Rosa de la Cierva carece de altura y categoría para representar a los católicos? Lo que hay que oír.
Es cierto que los interlocutores no son los más aptos, ni Zapatero un anticlerical con muchos prejuicios hacia la Iglesia, ni Rouco, un integrista con exceso de poder al que demasiados hacen la pelota. Serían convenien tes modos más propositivos, humildes y cercanos con más diálogo. Y en la Iglesia no ahogar al Espíritu. A veces es difícil seguir el camino gozosamente día a día y se hace muy duro. Pero el Señor es más grande y más bueno.
Tengo la sensacion de que el problema de la Iglesia es de personas. Casi todas las personas del entorno de Rouco se han quemado totalmente. ¿tenemos católicos españoles relevantes que sean capaces de representar esta manera de estar?.
Apenas hay interlocutores con el Gobierno, en muchos espacios la representación católica carece de altura y categoria (por ejemplo Rosa de la Cierva en el consejo escolar del estado) y encima de todo la siempre larga sombra del cardenal rouco que ha perdido muchas facultades en los últimos años con el apoyo de su autoauxiliar camino . Lo importante en la Iglesia española no es dar testimonio en la sociedad sino hacer lo que Rouco diga y así nos va.
Pues sería una buena idea. Desde luego, España no es Francia, por muchas razones. Pero sí que debería ser posible hacer nuestra propia versión de la "laicidad positiva" aplicada a nuestro caso. No es tanto el "anti-nacionalcatolicismo" que empieza a estar ya pasado de moda, como el peso que, desde siempre, ha tenido la Iglesia, guste o no, en nuestro país. Y, por otra parte, el anticlericalismo visceral que siempre ha respirado el poder. Aquí no tuvimos un Luis XIV que se lo guisaba y comía él solo. Solo unos Austrias muy influidos por los eclesiásticos. Tampoco vivimos mayo del 68 en toda su intensidad. Nos llegó, como tantas cosas, tarde y mal, lo que en este caso no es ninguna desgracia.
Por otra parte, es cierto que hubiera sido mejor que Rouco no ocupara ahora el sitio que ocupa. No es el que se necesita. Ni intelectual ni moralmente, para crear esa "laicidad positiva española". Otro problema es que, probablemente, tampoco lo sea Zapatero.
¿En qué cabeza cabe que la Iglesia vaya a aplicar en España las mismas recetas que en Francia? ¿Acaso en España contamos con un mandatario como Sarkozy, que afirma sin tapujos que «Sería una locura privarnos de las religiones, una falta contra la cultura y contra el pensamiento? No hay comparación posible.
Buen artículo. Ojala en España fueran las cosas como e Francia. La elección de rouco, por obispos nombrados por él. ha roto todas las esperanzas. El es un hombre con un enorme ego y es hombre de poder y para el poder al tiempo que lo controla todo. Se echa de menos la humildad y serenidad de blázquez, y más misericordia entre nuestros obispos. Que aprendan de Benedicto XVI, un gran papa, porque es humilde, sabio y santo.
Panfleto.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez