Las objeciones de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) alcanzan ya varios miles en toda España, y ello ha sucedido aun antes de que una intensa campaña católica haya sido difundida en los últimos días, incluido un nuevo atisbo de crisis entre los religiosos de la enseñanza (FERE) y la CEE. Este último ha sido el más reciente episodio de esa cesura entre mitras y congregaciones religiosas, que se ventila periódicamente con la acusación de secularismo hacia los religiosos, o con la denuncia de que sus editoriales, revistas, centros intelectuales u obras apostólicas en general, no han expulsado aún cualquier indicio de disidencia doctrinal.
En el terreno educativo, a la FERE se la ha acusado de pactista con el socialismo de Zapatero, de manera que el cardenal toledano Cañizares llegó a afirmar que eran «colaboradores del mal» los que se atrincheraran en que podían adaptar la EpC al ideario de sus centros. No obstante, el dato de contraste es que la EpC también se imparte, adaptada, en los colegios diocesanos, es decir, aquellos que dependen de la mitra de cada diócesis, incluida Toledo.
Sea como fuere, ha sucedido que la FERE de Madrid, por ejemplo, puso freno a las objeciones frente a la EpC y la cosa se interpretó como una entrega más de los religiosos pactistas. Sin embargo, ellos argumentaban que se estaba produciendo una flagrante contradicción: objetaban familias de alumnos de centros católicos concertados aun cuando la asignatura de marras estaba bajo control mediante la adopción de determinados textos docentes y con la preparación adecuada de sus profesores.
Dicho de otro modo, los religiosos insinuaban que donde había que objetar en mayor número era en los centros de titularidad estatal, donde el alumno católico podía estar más a la intemperie de la EpC. Sin embargo, el cardenal Rouco y otros obispos de su provincia eclesiástica -Alcalá y Getafe- pidieron días atrás a la FERE de Madrid que permitiera de nuevo las objeciones de conciencia. Los religiosos han respondido obedientemente. Por descontado, donde más objeciones se pueden cosechar todavía es entre los convencidos, o entre los que pueden convencerse de ello, y cuya nómina será más cuantiosa en los centros concertados.
Por lo demás, no habrá luz legal cierta hasta que el Tribunal Supremo unifique doctrina con respecto a las contradictorias sentencias de los tribunales superiores españoles. Mientras ello llega, el cardenal Rouco propone dos soluciones al Gobierno de Zapatero: que EpC sea materia opcional, en disyuntiva con la asignatura de Religión, o que las autoridades educativas reformulen sus contenidos como educación cívica y no como formación moral o ideológica. Esto último recuerda aquella advertencia que el hizo el teólogo González de Cardedal a Peces Barba: «¡No hay derecho, Gregorio; habéis volcado en la asignatura el programa y la ideología del partido socialista!».
Como dato complementario, las estrellas de la COPE, Vidal o Losantos, han vuelto a antena con fuertes apoyos a la campaña de la objeción. Nos dicen que lealtades de este tipo, junto a ulteriores entregas contra los proyectos legislativos del PSOE -aborto y suicidio asistido-, aligerarán el peso de esa balanza inclinada contra el citado Losantos.
Y sin ánimo de contraposición con todo lo dicho, un gesto verdaderamente profético parece estar preparándose en el Vaticano, que enajenaría piezas artísticas e históricas -bajo determinadas condiciones de exposición pública-, para sufragar campañas contra la depauperación de buena parte del planeta. Basta con seguir los mensajes de Benedicto XVI para comprobar su horror por un creciente número de personas desnutridas en el mundo. El hambre supera ya la cifra de los 923 millones de seres (según la FAO) y la crisis mundial les castigará aún más.
Javier Morán (La Nueva España)
baronrampante@hotmail.es
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Pacomio: lo que es vergonzoso es afirmar que EPC es contraria a la moral católica y al carácter propio de los centros y, a continuación, decir (Rouco) que se imparte por imperativo legal. No señor. Si es contraria no se debe impartir de ninguna de las maneras y también deberían objetar los propios centros y exponerse a los mismos riesgos a los que se envía, sin ningún rubor, a los padres. Y si se imparte en los colegios de los obispos es porque la adaptan o la enfocan según el ideario católico. O sea, lo que hacen los colegios de religiosos. Pero nada mejor que poner a parir a la FERE para tapar las propias contradicciones y la enorme politización de este asunto. Saludos
¿Y estos son los que, con el presidente de la CONFER a la cabeza, nos marean cada día diciendo que son la vanguardia profética de la Iglesia? Un respeto. Saludos.
Siento mucho tener que decirlo porque les aprecio de verdad (con excepciones, como es natural), pero en lo de EpC los religiosos se están equivocando seriamente. Una de dos: o se apoya masivamente la objeción porque no se admite la existencia de una asignatura que indoctrine (sea cual sea la "doctrina" a transmitir: es vergonzoso que los religiosos acepten indoctrinar siempre que los contenidos los manejen ellos con el pretexto del enfoque o ideario propio), o se opta por una solución más imaginativa -siempre dentro de la ley- en la linea de Valencia (impartirla en inglés), o yendo más allá: aprobado general, dispensa de escolaridad con manga ancha, constante proyección de documentales ecológicos, etc., hasta que el engendro, mal llamado asignatura, sufra el máximo desprestigio académico y social. Todo menos esa tibieza acomodaticia que no conduce a ninguna parte y que el día de mañana pasará factura a la Iglesia (entonces los religiosos mirarán para otro lado). ¿Y estos son los que, c...
Zapatero es un referente moral. No son los mártires. No es la Educación para la Ciudadanía. El el hambre. No confundir la crisis del 1º mundo con la del 3º. Diostinguir entre un despilfarro reducido y la hambruna injusta y criminal que desestabiliza el mundo. Contra los movimientos migratorios: justicia. No represión legal. El bendito ZP no habla inglés, pero no está al margen de la humanidad, como Berlusconi o los obispos
Hay un desequilibrio en el reparto del alumnado inmigrante con la escuela concertada, mayoritariamente católica. La mayoría de los inmigrantes se derivan a la escuela pública. La presión de las asociaciones de padres es determinante. No hay cristianismo, no hay solidaridad con los que no son un valor escolar seguro.
Cierto, Hermenegildo. Gracias por la corrección, que creía haber cambiado respecto al original de La Nueva España.
El teólogo se apellida González de Cardedal, no González de Cardenal.
Por lo demás, sigo sin creerme lo de la enajenación de obras de arte por la Santa Sede.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez