Nos cuenta José Manuel Vidal en El Mundo que Vicente Enrique y Tarancón pasó a la Historia con el sobrenombre del Cardenal de la Transición. El entonces purpurado de Madrid, ayudado por el Papa Pablo VI y por la palanca del Concilio Vaticano II, consiguió desenganchar a la Iglesia católica del régimen de Franco y convertirla en ariete de la reconciliación y de la Transición a la democracia. Pero 30 años después, los ciudadanos no sólo no se lo reconocen a la institución eclesial, sino que la mayoría (45,5% de los encuestados) la acusa de "dificultar el establecimiento de la democracia".
El porcentaje de los que creen que la Iglesia entorpeció la salida democrática aumenta entre los más jóvenes (el 65,5% de los de 18 a 29 años) y entre los votantes de izquierdas (el 62% de los votantes socialistas y el 74,6% de los de Izquierda Unida). Pero incluso el 25,5% de los votantes del Partido Popular (PP) sostiene la misma tesis. Eso sí, un 26,4% de los encuestados cree que "contribuyó al establecimiento de la democracia" y un 23,4% considera que ni la dificultó ni contribuyó a la misma.
La encuesta muestra una institución en decadencia y con mucha menos influencia social. El 62,6% considera que la influencia social de la Iglesia en España desde la época de la Transición es menor; para el 22% "se mantiene igual" y sólo es mayor para el 11,9%. También aquí se repite la tendencia en cuanto a la edad de los encuestados. Cuanto más jóvenes, más creen que la Iglesia ha perdido influencia social (el 66,9% de los de entre 18 y 29 años frente al 59,2% de los mayores de 65).
Se rompe, en cambio la tendencia en cuanto a la afiliación política. Porque el 64,1% de los encuestados que votan al PP consideran que la influencia social de la Iglesia es menor, frente al 60,4% del PSOE y al 41,6% de IU.
Parece claro, según los resultados de la encuesta, que los españoles quieren una Iglesia que no baje a la arena política ni se mezcle en las luchas partidistas.
baronrampante@hotmail.es
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Los políticos,cualquiera que sea el signo,solo quieren a la Iglesia para sus intereses.Ellos no son capaces de colaborar por el bien común.Siempre quieren la foto, cortar la cinta.No nos dejemos seducir por nadie(son más astutos),nosotros a extender el Reino,aunque sea con medios pobres.
El problema no es la pérdida de influencia social o política. El problema es que, a la gente, la Iglesia se la trae floja en todo. Basta ir cualquier Domingo a cualquier misa de cualquier lugar de España:canas, edades avanzadas, escasísimos jóvenes o niños,... Pues si eso no es decadente, que venga Dios y lo vea. Eso sí, la culpa de la decadencia no la tienen los obispos actuales, ni el pontificado de JPII, ni nada de eso. La culpa la tienen los progresistas, los laicos que no han asumido responsabilidades,... Los obispos, nada, que sigan de vacaciones en Sidney haciendo el ridículo, aplaudiendo a cuatro niños de papá que fueron allá de botellón, perdón, de peregrinación.
¿Que queda de la Inquisición? y responde Luis Ladaria: Nada, son fantasmas del pasado. Pero yo estoy pagando las consecuencias económicas de la ley 23/9/39, "Se reconoce plena eficacia jurídica en el Fuero Civil a las sentencias de los tribunales eclesiásticos" Con Bertone y otros se atreve a hablar (Ladaria) de que Adán y Eva son históricos, están en Atapuerca. Ariel o Picaza, adiós. Es un suicidio no convocar un nuevo concilio.
Magnífico artículo al respecto:
http://religionenlibertad.com/blog/index.php?blog=23&p=1012&more=1&c=1&tb=1&pb=1#more1012
Y, por cierto, ¿no defienden los católicos "progresistas" que la Iglesia debe renunciar a toda influencia política y social? Deberían estar muy contentos.
Así le agradecen a Tarancón sus ímprobos esfuerzos por congraciarse con los políticos de la época.
Martes, 29 de mayo
Jesús Bastante
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez