Begoña de Burgos, presidenta de Manos Unidas: “No basta con enseñar a pescar a los pobres. Hay que ir más allá: hay que dejar pescar”
23.07.08 @ 05:09:11. Archivado en Conferencia episcopal
Begoña de Burgos es la presidenta de Manos Unidas, junto con Cáritas los “brazos sociales” de la Iglesia española en el mundo. A pocos meses de entrar en su cincuentenario, Manos Unidas se revela como una de las entidades con mejor valoración en la sociedad, por su capacidad de denuncia de las injusticias y su trabajo para la consecución de un mundo mejor. Dessde 2004, además, De Burgos es miembro del Pontificio Consejo "Cor Unum", el "ministerio" vaticano de la solidaridad. La entrevistamos:
- El primer mundo está en crisis. ¿Cómo afectará esto al Tercer Mundo?
- En todas las circunstancias difíciles, paga el más débil, los desfavorecidos de aquí y los desfavorecidos de los países empobrecidos.
- En la última reunión del G-8, como se veía venir, ha traído consigo una congelación de las ayudas para África, con lo cual el cumplimiento de los Objetivos del Milenio parece cada vez más difícil…
- Creo que la decisión del G-8 va en ese sentido, pero también es verdad que las cosas pueden, y deben, cambiar en un plazo más o menos breve. ¿Qué las cosas no son fáciles? Pues lo sabemos, en nuestro caso desde 1960 en que nació Manos Unidas. Eso no nos debe causar desesperanza, sino que ha de servir para tomar conciencia de que debemos redoblar nuestros esfuerzos.
- ¿Qué se puede hacer?
- Muchas cosas. La clave, ahora y en los momentos de mayor abundancia, es la austeridad. Esto que en Manos Unidas tenemos como un valor, es lo que hay que luchar por implantar en la sociedad de hoy. Quizá nuestros padres tenían más arraigado este sentido de la austeridad que nosotros, que somos hijos de la abundancia. Tenemos que volver a hacer nuestro el principio de la austeridad, no se trata de acaparar y tener mucho, sino de vivir más plenamente, que no es lo mismo.
- ¿Cómo veis, a día de hoy, el cumplimiento de estos Objetivos? En el caso español, parece que nuestro Gobierno no va a modificar sus proyectos para alcanzar el 0,7 aunque haya crisis. ¿Es creíble?
- Hoy por hoy, no tenemos noticias de que se hayan reducido los presupuestos para Cooperación. Si alguna vez sucede, lo denunciaremos. Pienso que la labor de sensibilización de la sociedad española se ha hecho bien, y la propia sociedad no admitiría que se redujeran esos presupuestos. A mí me gusta creer que la sociedad española tiene muy arraigada la generosidad y el sentido solidario con las personas que lo necesitan, aquí y en el Tercer Mundo. La propia sociedad le haría “pagar” esa supuesta reducción al Gobierno, fuese quien fuese.
- ¿Cuáles son las prioridades de Manos Unidas?
- Son las mismas. Manos Unidas es prudente, es austera, no tiene grandes cambios de timón o dirección. El camino debe ser acertado, a tenor de los resultados. Sí que es verdad que estamos calentando motores, porque el año que viene es nuestro 50 aniversario. Esa sí que es una prioridad importante, sobre todo para beber de las fuentes del inicio. Y ver cómo las mujeres de Acción Católica que pensaron que era necesaria una campaña de sensibilización y captación de fondos, sigue siendo tan actual como en aquel momento. Eso es un ejercicio que se ha comenzado a hacer, con ocasión del 50 aniversario, pero que nos está viniendo muy bien.
- En lo personal, ¿cuál es el proyecto que más te haya tocado?
- En proporción a lo que hace Manos Unidas, desgraciadamente conozco muy poco de primera mano. Estamos en 60 países. Conozco Etiopía, Perú y El Salvador. En El Salvador es un hito para Manos Unidas, y no por la cuantía –gracias a la colaboración de AECI y la buena gestión de Manos Unidas, Fundasal y Adice-, sino porque después del terremoto, se atendió la primera emergencia de ayuda humanitaria, pero luego no nos retiramos, sino que seguimos ahí, aprovehcando la situación de catástrofe, para a la larga, mejorar definitivamente la vida a esas personas. Que una catástrofe se pudiera convertir, a la larga, en una buena noticia. Y eso lo hemos podido constatar hace poco. Lo más importante que se ha conseguido es el fortalecimiento de la sociedad en esas comunidades. Que ellos se han dado cuenta de la importancia de trabajar como comunidad. Y se han dado cuenta de que la perla escondida de la cooperación es que ellos se den cuenta de que pueden cambiar su situación. Ellos pueden cambiar su situación. Que ellos cogen las riendas de su destino y se sienten responsables de su futuro. El tópico de “enseñar a pescar”, hay que dar un paso más. Ya no se trata sólo de darles el pez, o de enseñarles a pescar, sino de dejarles pescar.
- Manos Unidas nace en el seno de la Iglesia católica, y no renuncia a sus principios. ¿Cuál es su relación con la Iglesia, y su grado de comodidad en el seno de la misma?
- Yo diría que la comodidad es absoluta por ambas partes. Me siento enormemente agradecida a que la Iglesia católica haya depositado su confianza en mí, y en Manos Unidas. El lunes pasado, Manos Unidas fue la beneficiaria de lo recaudado en el concierto homenaje a Benedicto XVI con ocasión del Día de la Santa Sede en la Expo de Zaragoza, y el proyecto beneficiado fue el de la gestión del agua en India. ES todo un símbolo que fuera Manos Unidas la elegida. Creo que la comodidad es cien por cien, el agradecimiento es mutuo, y yo me siento muy orgullosa de ello. Oímos cosas muy bonitas en el ámbito de la jerarquía hacia Manos Unidas. Desde que somos la joya, la perla, el buque insignia… muchísimas cosas. Todos esos sentimientos y aprecios son mutuos. La confianza y la transparencia tienen que ser mutuas. Y las buenas relaciones dependen de dos.
- Pasado, presente… ¿de cara al futuro?
- Nos lo planteamos como hasta ahora. Teniendo los ojos muy abiertos, los ojos físicos y los del corazón. Porque, como decía el periodista que ha recibido este año el premio de Manos Unidas, hay que razonar con el corazón. Pero también seguiremos con los pies muy claramente puestos en la realidad, sin ninguna venda, y adaptándose a las circunstancias de la sociedad. Pero esa adaptación, preservando la identidad, y teniendo muy claro para quién trabajamos, que no es para nosotros mismos, sino para quienes no nos ven, porque están muy lejos: los empobrecidos de la Tierra.
baronrampante@hotmail.es
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Esto mismito del Tercer Mundo lo viene diciendo Federico en la COPE un día sí y otro también, y ustedes vuecencias, como buenos progres de manual, que si ¡Neoliberaaaaaal! ¡El ideario de la COOOOOOPE! ¡Qué hace un locutor agnóstico ahí, habiendo periodistas con carné y pedigree eclesiaaaaal!...
- Yo diría que la comodidad es absoluta por ambas partes. Me siento enormemente agradecida a que la Iglesia católica haya depositado su confianza en mí, y en Manos Unidas."
-Desde la IGLESIA (Jesús y los por Él aceptados como "SUYOS", o de Él "VIVOS y ACTUALES REPRESENTANTES", Mt XXV) y no sólo desde su parte Ministerial estructurada como poder y quienes no vivimos la coherencia evangélica de una real fraternidad desde la holgura o la escandalosa abundancia del TENER, POSEER Y DERROCHAR ¿está dándose "esa comodidad absoluta", o al menos relativa? ¿A la hora de contrastar presupuestos y destino de los mismos, qué pasa. si es Jesús quien inspecciona y revisa "la contabilidad" según aquello de: "Lo que hacéis o dejáis de hacer CON UNO CUALQUIERA de mis más pequeños HERMANOS, es A MÍ a quien lo hac...
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