Hace unas semanas, con motivo de la huelga de transportes, los estantes de los supermercados españoles se quedaron vacíos, o por lo menos, con huecos. En muchos surtidores de gasolina colgaba un cartelito que ponía “Sin Suministro”. Un sentimiento de desasosiego y preocupación nos invadió a todos. En los telediarios se mostraban imágenes de comercios por los que parecía haber pasado el Tsunami y los comentarios eran que no era posible encontrar pollo o tomates de ensalada. ¡Qué barbaridad!. Las amas de casa llenaban los carros con lo que quedaba, había cola delante de las gasolineras…
A los pocos días la situación se solucionó y todo volvió a la normalidad.
El susto quedó olvidado, como en un sueño. Todo estaba bien.
Pero no es verdad. Millones de personas se enfrentan a una terrible amenaza: la muerte por el hambre. Es una catástrofe anunciada. Y está pasando desapercibida.
Cuando va a haber un ciclón o un terremoto, se puede predecir la catástrofe con algunos días. La gran hambruna se está anunciando con meses de antelación y nadie hace nada.
No quiero echar la culpa a los gobernantes, que sin duda la tienen. La última cumbre de la FAO no fue sólo otra oportunidad perdida, sino una verdadera vergüenza para todos. Digo de corazón, que hay cosas que no entiendo: por ejemplo, la impasividad. No me cabe en la cabeza cómo los parlamentos, los pulpitos de las Iglesias, u otras instituciones, tan sensibles a movilizarse ante atentados terroristas o desastres naturales, no hayan reaccionado ante la certeza de tantas muertes anunciadas, muertes tan seguras como evitables.
La crisis alimentaria avanza, sabemos que millones de personas sufrirán inanición, y sabemos también hasta el nombre y apellido de quienes la han causado, y no hacemos nada. No hacen nada los dirigentes políticos, pero tampoco los ciudadanos.
Echo de menos las pancartas, las manifestaciones, las ciudades movilizadas para evitar la muerte de tantos millones de hermanos. Las 7 plagas se repiten, pero no podemos buscar consuelo en burda excusa de que “son cíclicas”. No son un castigo divino, sino un pecado humano.
No nos vale decir que eso no tiene solución, que no hay dinero: lo que se gasta en sólo 4 días en la guerra de Iraq sería suficiente para parar esta crisis alimentaria que vivimos hoy. No nos vale decir que faltan alimentos, la tierra es capaz de producir alimentos suficientes para el triple de la población actual del planeta.
Pero parece que ésa no es nuestra crisis, nosotros tenemos una, es verdad, que tal vez nos haga apretarnos el cinturón, llegar mal a final de mes o no nos permita irnos de vacaciones fuera de nuestras confortables casas. Lo del hambre es otra cosa. Es la crisis de los pobres. La que viven otros, que parece que no nos toca, que está muy lejos. No es verdad. La gente se muere a menos de 4 horas de avión de nuestra casa.
Y no son sólo unos pocos. En la actualidad si pusiéramos en fila a los niños que pasan hambre en el mundo -240 millones- podrían dar tres veces la vuelta completa al planeta.
Imagínense que en un sólo día desapareciesen todos los habitantes de mi querida Oviedo juntos. Pues son unos pocos más -30.000- los niños que cada día mueren de hambre.
Los cereales en África se han encarecido un 75% durante el año pasado. Los expertos hablan de que de seguir subiendo los precios de los alimentos aumentarán en 100 millones la ya inmensa lista de pobres del planeta.
No caben más palabras.
Padre Ángel García
Presidente y Fundador de la Asociación Mensajeros de la Paz
baronrampante@hotmail.es
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y...tambien estamos hartos de los neoconversos y telepredicadores,que tienen asustados al projimo...
No sólo hay que echarle la culpa a los gobernantes. Sino además hay que decir sin temor a equivocarse, que lo hacen a sabienda; pues son corruptos a más no poder ser. Y es la corrupción de los gobernantes, la primera y principal causa de la pobreza.
El p. ángel que diga lo que quiera. Pero, no lo veremos con una pancarta denunciando al prisoe, por nada; y ayer mismo en Yecla un padre de familia, hizo una locura, mientras seguramente, en en ese momento estaba mr been haciendo alguna "gracieta". De su admirado felipe gonzález, ¿qué se puede decir? P.ángel: estamos hartos de vividores. No nos cuente cuentos, estamos hartos de cuentos y de cuentistas.
Bueno Ana, de eso que comentas creo que hay ahora menos que nunca. Eso de que los curas que salen son basura, me parece que no es cierto, más que en contadísimas excepciones. Y obispos malísimos hubo en los 80 más que nunca. Ni te cuento las protestas de ciertos sectores que había hace algunos años contra cualquier signo de espiritualidad. Eso era cosa de carcas decían, lo que importa es compromiso social...
De Pagola, la Cope y alguno más se preocupan los progres más que nadie, que quieres que te diga.
Con lo último que pones estoy de acuerdo, pero posiblemente diferimos en el objetivo
Os confieso, amigos acolito y Sofía que cada día que pasa estoy más asqueada de todo.
Veo un panorama más negro que el carbón: una Iglesia que está más pendiente del libro de Pagola, de la Cope, de los nombramientos, etc, que del Señor. Empiezo a estar cansada de ser ESTA Iglesia, Sofía, no de ser Iglesia.
Estoy asqueada de la vuelta de los capisayos, de la hipocresía, de los trepas, de las apariencias de los fariseos, de los que no hacen nada y se pasan la vida engañando con las apariencias, de los que hacen por hacer, de los inquisidores de los hermanos, de los neoconversos que han encontrado un negocio fácil con la denuncia, el acoso, la calumnia, a los que sí son católicos, de la basura de nuevos curas que están saliendo sin categoría ninguna, sin humanidad, sin espiritualidad, sin intelectualidad. Estoy asqueada de obispos que no sirven ni para tacos de escopeta.
La Iglesia en España va a pagar muy caro la incompetencia de tanta gente. Cada día pinta menos.
acólito habla de las vedrunas, pero no sólo ellas. Toda nuestra diócesis, empezando por nuestro obispo, muestra una preocupación por el tercer mundo y por la inmigración.
Pero no sabemos articular una respuesta a estos problemas.
I1
ana,
El llamado Padre Pateras, está al pie del cañón en el campo de Gibraltar acogiendo a los inmigrantes y facilitándoles las cosas.
¿Qué haces tú? ¿Qué hacemos nosotros?
Eso digo más abajo, que los cerebros pensantes se pongan en marcha para darnos pautas de comportamiento de modo que entre todos logremos que esto cambie. A mí se me ocurren muy pocas cosas: las que ya dije antes. Pero hay cerebritos que están ocupados en naderías sin darse cuenta de que el mundo necesita soluciones urgentes.
Otros religiosos que conozco están en Africa trabajando por lo mismo. Somos nosotros los laicos los que tenemos que actuar, seamos Iglesia o no lo seáis pues supongo que alguien que pregunta dónde está la Iglesia será que no lo es, que no es católico, pues si lo fuera sabría que la Iglesia somos nosotros.
Pues eso, mientras vienen aquí en pateras dejándose la vida...los niños de la parroquia de caná de pozuelo, de Madrid, 122, ni más ni menos...se gastan entre 40 y 50 millones de pesetas de las de antes en ir a ver al Papa a Sidney. Todo un testimonio para estos tiempos de crisis económica nacional y no digamos, internacional. Y algunos están encantados... ¡pues vaya!
querida ana.las hermanas carmelitas vedrunas,si estan dando la cara en el estrecho,son pocas pero estan dando la cara..joaquina de vedruna,gracias,tus hijas estan donde deben de estar,animalas desde el cielo,y,envia mas a ese estrecho,donde nuestros hermanos lo cruzan en busca de la tierra prometida.si tu estuvieras entre nosotros ahora,estarias seguro por el estrecho,ayudando a las pateras...y una ultima cosa,madre,ruega por nosotros.-
Ahora en verano vuelven las pateras, los cayucos, las madres tirando los cadáveres de sus hijos al mar, ¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ LA IGLESIA?!!!!
No hay vocaciones, claro que no hay vocaciones, ¿dónde están todos esos religiosos/as cuyos institutos nacieron para los pobres? Están dando clase a niños pijos y ricos o de sirvientas en colegios mayores para niños y niñas ricos. Para dar clase a un niño rico uno no se hace marista, o salesiano, o hermana de Paúl.
Cuánto nos gustaría ver junto a la Cruz Roja unos cuantos religiosos y religiosas, sacerdotes, nos gustaría ver la presencia de la Iglesia en esta tragedia, no ya para dar pan y cobijo sino como presencia del Señor que está con los que sufren.
Gracias por recordarnos esta realidad sangrante. Los curas que conozco si hablan de este problema del consumismo que nos afecta a los occidentales mientras mueren de hambre en otras zonas del mundo, y vamos consumiendo los recursos de nuestro planeta.
Los ciudadanos no hacemos nada. Esa es la verdad. Podemos colaborar con una ONG, reciclar, comprar en tiendas de comercio justo (si las encontramos) Pero tendríamos que hacer mucho más y presionar a los gobiernos y hacer boicot a determinados productos, según su procedencia y las condiciones en las que se fabricó. Hoy día tendríamos que tener información suficiente para elaborar un plan imaginativo que permita a cada uno aportar su granito de arena para cambiar la situación.
¿Cómo va a encontrar comentario?
Es todo verdad. En mi caso hay un poso de hipocresía y cierta insensibilidad ante esta realidad del hambre.
Yo no he vivido en los tiempos del hambre en España, pero aún quedan algunas personas en este país que tanto directa como indirectamente han vivido aquella realidad. Unos en mejor y otros en peor posición.
En mi caso soy de memoria flaca, para muchas cosas y más para lo que afecta a los demás.
Doy las gracias a Jesús Bastante y al padre Ángel por comunicarnos qué supone comparativamente el gasto en alimentación en relación al militar, por poner un ejemplo, o en cosas que nos son más cotidianas...
Saludos
Viernes, 17 de febrero
Jesús Bastante
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