Lamentablemente, la noticia parece ser cierta. Los siete países más industrializados del planeta, junto a Rusia (el famoso "G-8") podrían decidir, durante la cumbre que este fin de semana celebran en Hokkaido (Japón), paralizar la ayuda hacia África, como una más de las medidas tendentes a paliar la crisis en el Primer Mundo. ¿Unas vidas valen más que otras? Afortunadamente, todavía estamos a punto de cambiarlo. Y, gracias al cielo, hay personas y organizaciones que dejarán oir su voz en contra de medidas de este tipo. Los últimos, Caritas Internationalis y la Alianza CIDSE (Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad, de la que forma parte, entre otras, Manos Unidas).
En una declaración conjunta, los presidentes de Caritas Internationalis -el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga- y de CIDSE -René Grotenhuis-, recuerdan a los líderes que integran el G-8 “las promesas que hicieron en precedentes cumbres, como ofrecer recursos, aprobar e implementar políticas, que son necesarias y esenciales, si es que queremos hacer progresos en reducir a la mitad la pobreza en el mundo”.
“Lamentamos tener que escribir de nuevo en 2008 para recordar a los gobiernos donantes las promesas que hicieron en 2002 y 2005, que quedaron incumplidas”, afirman el cardenal Rodríguez Maradiaga y René Grotenhuis, que advierten, además, de que “ahora existe un peligro real y es que la Declaración del Milenio, una promesa solemne realizada a los pobres del mundo por la comunidad internacional, y especialmente sus miembros más ricos, sea recordada sólo como un documento de palabras vacías”. De ser así, señalan, “eso alimentará el cinismo con el que tanta gente de los países en desarrollo escucha las manifestaciones de preocupación de los países más ricos respecto a las necesidades de los más necesitados”.
La declaración conjunta que Caritas y CIDSE dirigen a los líderes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos incide especialmente en el serio riesgo que, a fecha de hoy, supone la falta de financiación para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), sobre todo si se tiene en cuenta que la ayuda al desarrollo movilizada por el conjunto de la comunidad internacional en 2007 disminuyó un 8,4% con respecto a 2006, que se añade a la reducción del 5,1% registrada entre 2005 y 2006.
Rodríguez Maradiaga y Grotenhuis recuerdan que “han pasado siete años y medio desde la Declaración del Milenio y estamos a medio camino para llegar al 2015”. “Es evidente –señalan-- que demasiados países fracasarán y no alcanzarán los objetivos. En algunos casos, conforme a la marcha actual en los progresos, podrían tener que esperar más de 100 años para alcanzar los objetivos. Hay un número de causas: alguna vinculadas a los donantes, otras, más difíciles de tratar, relacionadas con los mismos países en desarrollo y la aparente incapacidad o falta de voluntad de sus gobiernos para ayudar a los ciudadanos más pobres. Y en demasiados países los conflictos hacen que el desarrollo se retrase de décadas”.
Con objeto de sentar las bases que permitan cumplir los ODM en el plazo previsto, Cáritas y CIDSE identifican los retos que deberán acometer los líderes del G8 en temas prioritarios como son: la calidad de la ayuda, la cancelación de la deuda y la adopción de un acuerdo internacional sobre un nuevo marco que regule préstamos responsables, la crisis alimentaria, la “guerra contra el terrorismo” y el cambio climático.
“Deseamos todo lo mejor para los líderes de los G8, rezamos por ellos y el éxito de sus reuniones”, concluye la declaración, que añade: “Nosotros y los pobres del mundo sólo esperamos de ellos sabiduría, solidaridad y previsión cuando traten problemas como la pobreza, el peligroso cambio climático y la inseguridad que amenazan nuestro mundo”.
Que así sea.
baronrampante@hotmail.es
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Se trata de exportación a gran escala, y se expulsa y se expropia al pequeño agricultor.
El pequeño agricultor, que se alimenta a sí mismo y a su familia, no está previsto en los planes de las grandes multinacionales, ni por el Fondo monetario internacional, sino que más bien molesta.
Para los poderosos se trata de aumentar no sólo el rendimiento y la producción, sino los ingresos monetarios.
Sin embargo no deja de ser raro que las tres cuartas partes de las personas que pasan hambre vivan en el campo, donde se cultivan los alimentos, allí sin embargo se han destruido las estructuras que les permiten hacerlo.
Ya en la época en la que las grandes potencias conquistaron el mundo, en África y en Asia, se expropió a los habitantes, se establecieron monocultivos para la exportación, y ese proceso continúa en la actualidad.
El hambre en el mundo causado por el mismo ser humano.
Uno de cada tres casos de muerte infantil en todo el mundo lo causa la falta de alimentación, lo que ha causado que equipos de investigación internacionales den la alarma, pues 3,5 millones de niños menores de cinco, años mueren anualmente a consecuencia del hambre.
Solemos pensar que el motivo por el que 900 millones de personas pasen hambre, es que hay escasez de alimentos, pero esto no es así, pues la suma total de alimento cosechado (sobre todo cereal) que da la Tierra, podria alimentar a 12 mil millones de personas. Actualmente sobre el planeta somos 6,5 millones de personas, es decir, la mitad, por lo que tendriamos que hablar directa y unicamente de un problema de reparto.
Viernes, 17 de febrero
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