Tampoco hablará esta semana
29.04.08 @ 10:06:16. Archivado en Conferencia episcopal

Recuérdenme que a mediodía, cuando vuelva de unos negociados, les hable del escándalo de la Universidad Católica de Murcia. Pero ahora no puedo, porque son las 9,52 de la mañana del 29 de abril de 2008 y el cardenal Rouco sigue sin comparecer ante los medios en rueda de prensa, aceptando preguntas, tal y como prometió el 4 de marzo pasado cuando fue elegido presidente del Episcopado por 39 votos contra 37. Ni está, ni se le espera. Como tantas cosas en la Conferencia Episcopal, que parecen haberse parado a la espera del "desembarco" de Rouco y sus colaboradores en Añastro.
El cardenal, mientras tanto, se encuentra de peregrinación en Tierra Santa, o eso cuenta el Arzobispado de Madrid en sus noticias digitales. Una peregrinación siempre es un acto loable, pero es que esta semana Madrid conmemora el segundo centenario de la sublevación de los madrileños frente a los franceses -lo que supuso el primer paso para la llegada de la democracia a España, plasmada en 1812 en la Constitución de Cádiz-. Evidentemente, los caídos de aquellas jornadas no fueron mártires por la fe, pero sí merecen el respeto debido como héroes de nuestro país. Y Rouco Varela ya estuvo en Tierra Santa hace menos de un mes, invitado por el Camino Neocatecumenal. Mientras desde la Cope se azuza a Mariano Rajoy por no ir a un acto el 2 de mayo (por cierto, que el presidente del PP acaba de rectificar, y sí acompañará a Esperanza Aguirre), no se dice nada de la ausencia de una de las figuras institucionalmente más importantes de Madrid: su cardenal-arzobispo.
Pero bueno, esta conmemoración no será tan importante para el cardenal, o para quienes le hacen la agenda, más preocupados en terminar de perfilar el "equipo de asalto" a Añastro o a difamar a aquellos que les dicen cosas que no le gustan que a lo que preocupa en la calle. Bien hubiera estado que el cardenal Rouco hubiera tenido un gesto público, o que hubiera dedicado una de sus alocuciones, a los capellanes de los hospitales y a los religiosos hospitalarios, que están siendo sistemáticamente atacados desde diversos sectores. Pero no, y no escucho ninguna queja, aunque sea mínima, de los que criticaron al cardenal Amigo por su supuesto silencio frente a la Ronda de Pío XII, por no poner más ejemplos. Jerusalén es el destino. Al menos hasta el día 4.
Esperemos que la siguiente semana, esta vez sí, el cardenal comparezca ante los medios. Aunque mucho me temo que, coincidiendo con la comienzo de la Campaña de la Renta, nuestros obispos sigan estando mudos para según qué ámbitos. Y que nadie nos interprete mal: en casa del Barón Rampante marcamos las dos "X": la de la Iglesia y la de "otros fines". El fin de semana hablaremos de la Renta. Y este mediodía, cuando vuelva de unos negociados, de la Universidad de Murcia.
baronrampante@hotmail.es
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Creo que confundes los términos. Un obispo tiene derecho a hablar publicamente de las cosas que hablan - y de otras muchas que deberían hablar - en tanto que representa y dirige a una parte de una institución tradicional y con un amplio número de adeptos, y porque hay algo que se llama la libertad de expresión que ampara a todo lider religioso, político o dirigente de una asociación ecologista.
Ahora bien, ningún dirigente de una iglesia o de una asociación cualquiera tiene la capacidad de representación oficial que tiene el presidente de gobierno, el jefe del estado o cualquier cargo publico pagado obligatoriamente por todos los ciudadanos.
Si un organismo de relieve o estado concede una distinción importante a un español, como es el caso de una beatificación, la entrega de un premo Nobel, o más discutiblemente, la entrega de un Oscar, es perfectamente razonable que acuda quien tiene capacidad para hacerlo representándonos: un diplomático, un miembro del gobierno, o incluso de la Casa Real, pero no creo que fuera preciso, por poner un ejemplo que acudiera el obispo de Pamplona a París cuando Indurain ganaba un Tour tras otro.
Enrique: estoy a medias de acuerdo con rouquista. Admitir que un obispo sólo lo es de los católicos, y que para el resto no es nadie, es una afirmación cuando menos peligrosa, porque entonces no podrían hablar de cosas de las que hablan (y de las que es necesario hablar... si fuera cierto eso que dices, un obispo no podría decir nada ante un ateo que quisiera la eutanasia o abortar, por ejemplo). Un obispo, además de ser el pastor de un rebaño, debe ser un ejemplo para la comunidad en la que se inserta su diócesis, y por supuesto que es el representante institucional de primera línea. Como lo es la Iglesia a la que sirve, claro
El presidente del gobierno o el Jefe del Estado lo son de todos los españoles.
Un obispo no es de todos los españoles, sino de los católicos. ¿Comprendes la diferencia?
Que le vamos a hacer, pero no es lo mismo ser español que ser católico.
Saludos
Sin embargo Pio XII fue - creo - un personaje religioso, y digo yo que algo tendrá que decir el ordinario del lugar cuando en base a una discutida norma legal, una institución pretende cometer el disparate de anular el nombre de una calle referido a alguien que no tuvo nada que ver con el objeto de dicha norma.
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Jesús Bastante
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