Que cada cual asuma lo suyo (¿Qué le interesa creer?)
28.04.08 @ 12:23:15. Archivado en Obispos, Sociedad

Les escribo rápido, desde Valencia, donde unos amigos me han permitido entrar en su Redacción para escribir este post. Me encuentro aquí con motivo del I Congreso Internacional de la Educación Católica organizado por la Universidad Católica de Valencia, que se celebar en el incomparable marco del Palau de la Música y que ha sido abierto por el prefecto de la Congregación vaticana para la Educación Católica, el cardenal polaco Zenon Grocholewski (el mismo que no quiso ni en pintura a Martínez Camino de número dos en Roma). Y lo hago porque el Arzobispado de Barcelona ha salido al paso del escándalo de Manel Pousa, el "cura abortero" (sic), azuzado desde algunos sectores. ¿No clamaban por una respuesta pública? Ahí está. Aunque mucho me temo que a algunos tampoco le satisfará.
Que cada cual saque sus propias conclusiones, asuma sus errores o aciertos. Yo no digo más, que luego la bola de nieve de la que hablábamos ayer se lanza contra nuestras ramas, y uno no está para recibir golpes de todos lados. Y menos de algunos que toman el rábano por las hojas. En el comunicado de la delegación de medios -consensuada con Manel Pousa-, la diócesis pastoreada por Lluis Martínez Sistach (cardenal y príncipe de la Iglesia, para que aquellos que tanto aman las jerarquías apliquen su propio rasero) quiere "matizar el sentido de las anteriores declaraciones, como ya lo ha hecho el interesado en conversación personal con su obispo, el cardenal Luis Martínez Sistach". Que sí que está. Pasa lo que sucedió la pasada semana con el cardenal Amigo y la ronda de Pío XII: que a veces unos quieren que sus pastores estén donde no deben estar, y que no hagan lo que deben hacer.
El comunicado añade que "Manel Pousa quiere dejar constancia con esta declaración que no se expresó con suficiente precisión y que en su trabajo social con personas de muy diversa condición ha procurado hacerlo en comunión con el pensamiento de la Iglesia sobre el respeto a la vida humana desde su concepción hasta la muerte".
Al tiempo, el sacerdote "lamenta que, en muchos casos, las estructuras sociales estén en contradicción con el debido respeto a la persona que es imagen de Dios y finalmente quiere testimoniar su sentido de comunión con la Iglesia en su tarea pastoral y desea evitar cualquier motivo de escándalo o división".
Puede que el texto sepa a poco a muchos. Verdaderamente, no aclara nada. Pero es que tal vez no haya caso. La verdad acabará imponiéndose, y si hay algo más, seguramente saldrá. Mas lo que me temo es que muchos -como ya está sucediendo- se sientan descontentos porque Sistach no haya sacado la hoguera, y no haya puesto al pie de los caballos, en público, a su sacerdote. Maneras de entender la labor de la jerarquía. Ahí no entro: ya saben ustedes que, aunque creo en la misión ineludible de nuestros obispos, pongo por encima la verdad y la libertad de todo hijo de Dios. Y, repito, defiendo el valor sagrado de cada vida humana. Y, además, a mí no me corresponde condenar a nadie. Si finalmente se dan otras declaraciones -no lo descarten- o alguna condena canónica, veremos las razones. Si no se dan, confiemos en que Sistach -un cardenal, príncipe de la Iglesia, para que no lo olviden quienes en otros momentos colocan esta dignidad como algo esencial, cuasi divino- sabrá ejercer su función. Y, en fin, que cada cual asuma la suya. ¿Y usted? ¿Qué es lo que cree?
baronrampante@hotmail.es
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Pues que, en materia eclesial, este es uno de los asuntos más turbios y desagradables que sufrimos en las últimas semanas: repugnantes las primeras declaraciones del cura en cuestión, repugnante el tono de algunos sitios digitales donde, más que reclamar una solución, necesaria, deseable y justa, mostraban el odio más visceral, a veces escondido de ironía, hacia el cardenal de Barcelona.
Luego ha venido la nota que, si si quiere leer con buena fe, contiene una retractación que evita, eso sí, aludir al pie de la letra a la primera, desafortunada y escandalosa declaración: "yo he pagado abortos".
Pero la nota no va a saciar a algunos; ya lo estamos viendo. En fin, las aborrecibles palabras de Pousa, la reacción cetrina de aquellos que, ¡por fin!, habían pillado al cardenal, la pusilanimidad de la nota episcopal, y la, otra vez, insaciable sed de hogueras de los insatisfechos, han hecho de este capítulo...
UNA P...
Pero es que no me queda claro lo siguiente: ¿si usted defiende la dignidad sagrada de la vida humana, no le duele profundamente en el alma que un sacerdote de Jesucristo -¡cura (no matarife) de almas!- haya pagado abortos, pisoteando de la pero manera posible la dignidad sagrada de la que acetadamente usted se posiciona a favor? Me gustaría que se aclarase. Ya no se trata de defender a un obispo o no sino de decir claramente que semejante tipejo clerical no se merece seguir con su ministerio, a no ser que se arrepienta claramente. Y creo que no es el caso.
Por cierto, el asunto ya ha cruzado las fronteras mediterráneas. Así que si piensan que con esa nota acaban con el escándalo, van apañados.
ReL no puede ni quiere forzar al cardenal Sistach a hacer lo que la totalidad de los expertos en derecho canónico con los que he hablando me han dicho que tiene que hacer. Pero otras instancias eclesiales sí pueden.
Recomiendo la lectura del último artículo de Patianus en Germinans germinabit. Creo que da la única solución sensata a este tema.
Es un tema para la conciencia de este sacerdote, podemos y debemos condenar el aborto, el pecado, pero no a las personas, era la actitud de Jesús, al que decimos seguir.
Si hay algo más que explicar, que se explique. Lo ha hecho a su obispo. Ahora, los periodistas que procuraron obtener un titular de escándalo tienen que tener los h... para aclarar si eso fue así o no; si sacaron de contexto la frase; si saben alogo más pero lo ocultan para que la realidad no les estropee un buen titular.
Y si va a haber más aclaraciones desde el obispado, las esperamos."Confiemos en Sistach -un cardenal, príncipe de la Iglesia, para que no lo olviden quienes en otros momentos colocan esta dignidad como algo esencial, cuasi divino."
Vamos a ver. Aquí hay un sacerdote que se jacta publicamente y libremente de haber pagado abortos, es decir, de haber sido cómplice directo de un asesinato a los ojos de la Iglesia, por mucho que sea legal. Y ahora nos dicen que el sacerdote ha "procurado" actuar de acuerdo con la doctrina de la Iglesia en el respeto de la vida humana. Me recuerda a algún reo de asesinato por violencia doméstica que comentaba una vez detenido que no, que quería mucho a la víctima, que procuraba tratarla bien,...
El comunicado me recuerda a algunas homilías dominicales que solo sirven para incitar al sueño. Y no señores, esto no es un debate sobre el sexo de los ángeles; aquí tenemos unos hechos escándalosos en los cuales ha habido víctimas mortales inocentes.
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Jesús Bastante
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