Otra imagen de la Iglesia (también de pan vive el hombre)
27.04.08 @ 13:36:52. Archivado en Sociedad, Solidaridad

Contundente y constructivo, firme y profundamente evangélico. Providencial para el momento que estamos viviendo. Así es, en mi modesta opinión, el mensaje que la HOAC ha lanzado con motivo del domingo en que se celebra, en 44 diócesis (¿por qué no en todas?), su jornada. En miles de parroquias se leerá o repartirá su mensaje. Desde aquí nos quedamos con las palabras de arranque de su documento de trabajo, titulado “Destapar la pobreza en el trabajo” y en el que, sin embargo, realiza una sonora denuncia de la mala imagen que la Iglesia tiene en nuestra sociedad y que, en sus palabras, “está afectando muy seriamente a nuestra Iglesia”. Pero, y esto también es importante, “hay otra parte de la realidad que no existe porque sus imágenes son ocultadas”.
“La sociedad –afirma la HOAC- percibe la imagen de Iglesia que se manifiesta en unas declaraciones de los obispos, en la programación de una emisora, en los posicionamientos de un determinado colectivo cristiano… Pero la Iglesia también está, estamos, con los empobrecidos, los no nacidos, los inmigrantes, los sin techo, los enfermos, los ancianos, los marginados, los presos, los parados, los precarios, las prostitutas, las víctimas del maltrato... en las ONG, en los partidos, en los sindicatos, en nuestros barrios obreros que ahora llaman marginales...”
“Es difícil encontrar una situación en la que haya personas necesitadas de amor, consuelo y justicia en que la Iglesia no estemos presentes. Sin embargo, esta imagen, la imagen de la Iglesia pobre que está con los pobres, no aparece, y como no aparece no existe”. En más de una ocasión, por culpa de nuestros pastores, que dan un excesivo protagonismo a lo litúrgico, y no aparecen lo que debieran en las miles y miles de obras sociales, apostólicas, hospitalarias y de frontera que llevan a cabo miembros de la Iglesia en todos los rincones de la Tierra. Muchos de ellos, misioneros de diversas congregaciones, siguen esta bitácora. Y es de justicia señalarlo.
“Hoy, cuando la imagen de nuestra Iglesia aparece confusa, a veces dividida, inclinada a determinadas opciones políticas, ¿cuál debe ser para ella la misión primordial, permanente, general e irrenunciable?”, se preguntan desde HOAC. Y, por supuesto, ofrecen sus respuestas.
La principal “no puede ser otra que la de ser IGLESIA POBRE para los POBRES”. El propio Juan Pablo II dejó claro cómo hacerlo: “El amor por el hombre, y en primer lugar por el pobre, en el que la Iglesia ve a Cristo, se concreta en la promoción de la justicia”.
“La HOAC, que somos presencia de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, queremos seguir respondiendo a esta misión que toda la Iglesia consideramos primordial, permanente, general e irrenunciable”.
En otra nota, enviada a los medios, HOAC dice lo siguiente: “Queremos mostrar que la existencia de empobrecidos es un atentado contra la naturaleza humana, es una radical injusticia, que se asienta y se reproduce a través de comportamientos personales y los estilos de vida que se asumen como ‘normales’ y se construyen desde la indiferencia práctica hacia la situación de los más pobres. Pero también y sobre todo, se asienta en estructuras sociales que generan desigualdad.
Entre las causas más importantes de esta situación nos encontramos con las nuevas formas de trabajo. Entre un trabajo decente y el desempleo existen muchas situaciones precarias e inestables afectadas por la flexibilidad (horarios, periodos de descanso, lugar de trabajo, salario) que van generando procesos de exclusión, situando a los trabajadores al margen de los procesos vitales y sociales, empobreciendo su capacidad de ‘persona útil’.
Queremos poner de manifiesto que hay personas que sufren toda esta situación: las que aún teniendo empleo, es tan precario que les impide plantearse un futuro o incluso les lleva a la marginación y pobreza porque no se pueden permitirse el “lujo” de tener una vivienda, un trabajo estable, ni formar una familia; los que se ven forzados a trabajar más horas, cambiar de turno de un día para otro, o de lugar de trabajo ‘por exigencias de la producción’, perdiendo derechos en pro de tener empleo; las que tienen que elegir entre su vida laboral y familiar, o soportan una doble jornada; los que arriesgan su vida para llegar a nuestro país y se encuentran con que no pueden ni estructurar su vida ni acceder a un trabajo regularizado.
También queremos mostrar que hay personas que experimentan otra forma de vivir y que comprometidos en diversas instituciones luchan contra la pobreza demandando la construcción de una justicia basada en unas relaciones sociales que posibiliten que toda persona se desarrolle plenamente como ser humano, sea el centro de todo (economía, política, cultura...), su trabajo sea un proceso creativo, que le humanice y le posibilite recuperar su dignidad de sujetos y protagonistas de la vida social que les ha sido injustamente arrebatada. Porque ‘a los pobres se les debe mirar no como un problema, sino como los que pueden llegar a ser sujetos y protagonistas de un futuro nuevo y más humano para todo el mundo’”.
baronrampante@hotmail.es
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Te equivocas de medio a medio.
Llevo toda la vida estudiando bastantes ciencias por lo que se que todas son útiles y necesarias.
Otra cuestión es que esté en profundo desacuerdo con los análisis del tipo del tuyo, y en general del progresismo eclesial: la culpa es del sistema.
Pues no. El sistema lo creamos entre todos, y muchas veces ciertos utópicos han sido mucho peor remedio que la misma enfermedad.
Yo digo más bien que la culpa es de la personas, de unas bastante más que de otras, y con la ciencia se puede hacer mucho, pero que la plenitud se alcanza únicamente con Jesucristo.
Un saludo
No obstante, con el colirio de la fe en Él las cosas se ven de otra manera.
Y tú, Enrique, piensa que con tu análisis sobran todas las ciencias sociales: de las cifras de paro, inestabilidad, hambre... por masivas que sean, tienen la culpa los afectados. ¡Cuánta ceguera! La que siembra a diario el sistema y mamamos sin advertirlo.
Bona nit!
Cierto es que hay quien no se merece su situación laboral ni personal, pero bien miradas, la mayor parte de las situaciones malas personales que he conocido tienen origen en graves errores de los que es responsable quien los sufre. Esa es la verdad. Evidentemente no incluyo entre estos a los que sufren un accidente por una imprudencia ajena, una enfermedad grave inesperada, o tienen la desgracia de nacer en una familia con problemas serios, pero es lo que hay como norma general. Lo de "víctima de la sociedad" casi nunca es verdad.
La imagen que transmitían la HOAC era sumamente decadente.
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Jesús Bastante
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