
Esta tarde ha concluido la 35 Congregación General de la Compañía de Jesús, la que eligió al español Adolfo Nicolás como nuevo Prepósito General de la orden religiosa más importante del mundo. Tres jesuitas han conversado con el nuevo general, y han publicado sus primeras y más íntimas impresiones. Éstas son, en una primera lectura, algunas “perlas” del mensaje y la espiritualidad de Adolfo Nicolás, sin duda, un hombre de Dios llamado a grandes cosas.
“¿Quién podrá quitarte la alegría cuando ella no depende ni del éxito, ni de aquello que otros piensen de ti? Eso sí, esta libertad se gana a través de dificultades, nunca se tiene fácilmente. A pesar de todo he de añadir honestamente que yo nunca he tenido dificultades extraordinarias. No puedo reclamar actos heroicos”.
“Mi esperanza es poder ayudar a la Compañía a tener este encuentro, comenzando con los Jesuitas en la Congregación General. Quisiera que nos acercáramos sin barreras, sin prejuicios, para conocernos los unos a los otros. De esta manera podremos apreciar lo que el otro nos puede aportar. Esta es la mejor forma para el unir al Oriente y al Occidente. Una propuesta académica nos puede ayudar a poner las bases, nos da los términos teóricos, pero son los encuentros personales los que hacen la diferencia. Creo que esto se aplica tanto en nuestros apostolados sociales, espacios interculturales, o en la misma espiritualidad”.
“El Padre Arrupe insistió mucho en la inserción, en el contacto con la gente. Incluso en la curia romana, tenían las 'horas Arrupe', tiempo que los miembros que trabajaban allí debían pasarlo conociendo a gente y no cada uno en sus cosas. Creo que esto es fundamental. Si no conocemos a la gente podemos ser muy teóricos, podemos gastar muchas energías y tiempo con discusiones teóricas y como suele ocurrir en estas situaciones acabar discutiendo los unos con los otros, ¿no es verdad? Pero, la realidad no está ahí; la realidad está en cómo la gente se las apaña para vivir, para ganarse la vida, para mantener vivo su amor y profundizar en él, cómo construyen y sacan adelante a la familia, sus relaciones. Esto es algo que me gustaría tener en cuenta cuando pienso en mis nuevas responsabilidades. La teoría es buena para aglutinar la experiencia, pero si no hay experiencia, entonces la teoría se desvirtúa”.
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¿Por qué escuchar a Adolfo Nicolás enciende la esperanza y escuchar a algunos de nuestros prelados la apaga?
Gracias al Barón por la referencia y el enlace. Pido a Dios que la mentalidad de Adolfo Nicolás se contagie en el seno de la Iglesia, por favor, que se contagie.
Viernes, 17 de febrero
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