Los perjuicios del tuning corporal televisado
16.02.07 @ 00:17:40. Archivado en E
Es ésta una semana en la que periodistas especializados y aficionados a la moda tienen sus ojos puestos en Cibeles. Pero, si bajamos de las pasarelas al mundo real, nos encontramos con que la obsesión de la gente de a pie ya no tiene que ver ni con el deplorable estado de las modelos del año pasado ni con la polémica de las tallas de hace unas semanas. Lo que parece estar ahora en boga es, ni más ni menos, modificar todo lo que no nos gusta de nuestro cuerpo a modo de cambio radical.
Así se va a llamar el reality que estrenará Antena 3 en primavera y por el que miles de internautas –se puede comprobar en la web- se interesan ya a través de foros donde, sobre todo, hay quienes anhelan ciegamente convertirse en uno de los concursantes. ¿Qué nos está pasando? ¿Es que ya nadie se acepta tal cual es?
Yo soy la primera defensora del bisturí para ‘arreglillos quitacomplejos’ pero, de ahí a abrir a la gente en canal para cambiarla casi por otra persona, como ya venido haciendo desde sus inicios Extreme makeover, me parece un exceso. El problema no está en la complicada intervención a la que someten al acomplejado en cuestión, sino en que ese tipo de concursos, a fuerza de repetirse, dificultan la autoaceptación entre las personas.
Al principio, hombres y mujeres realmente poco agraciados intentan, vía quirófano, salir de su fealdad. Lo consiguen, con lo que a los amorfos, feos o difíciles de ver -como dice una amiga mía- renacen despojados de complejos. Pero, ¿dónde está el límite? Seguramente todos tenemos algo de nuestro cuerpo que no nos gusta, aunque sea un defectillo que sólo vemos nosotros, y no por ello vamos a que nos operen en directo.
Pero, como esos programas nos lo muestran todo tan fácil –seguro que el postoperatorio debe ser, en muchos casos, como para pensarse algunos de los apaños- a la larga nadie se gustará tal cual es y optaremos por el corta y pega corporal para diseñarnos a nuestro antojo. Porque, tal y como lo pinta el programa, parece que uno ya no “es guay” o nunca “estará bueno” si no se opera.
Qué tiempos aquéllos en los que bastaba un poco de maquillaje y tacón, o gomina y afeitado, para mejorar nuestra apariencia. Ahora, en esta moda del tuning corporal ya no es suficiente con ponerse un alerón o cambiar las llantas. Hay que modificar toda la carrocería, si no el carro no triunfa. Además, si lo hacen los de la tele, los demás no vamos a ser menos.
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Un cordial saludo
Curiosamente vi participar al primer bicho masculino del programa, un jornalero de la huerta murciana, que se encontró con el pollo por culpa de su mujer, que “lo veía muy avejentado” Al final de su reconstrucción ya no sabía si aquello era de verdad o sólo un holograma, pues a los dientes y l...
De todos modos, yo estoy viendo Extreme Makeover en su versión original y no tiene mucha gracia. Es más el maquillaje que otra cosa. Porque los arreglillos que les hacen, a veces, no ayudan mucho...
Eso sí, los recoveries son, en muchas ocasioines, de lo más desagradables, así que yo creo que la gente debería verlos antes...
Casi prefiero Queer Eye for the Straight Guy, qué quieres que te diga.
Recuerdo ver un programa en la televisión italiana que se basaba en llevar a chicas muy guapas pero que eran unas ignorantes... Tampoco se trata de eso. Pero un programa así le demustra a todas aquellas personas, chicos y chicas, que lo más importante en la vida no es tener ni un cuerpo ni una cara perfecta.
Un saludo.
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Elba Díaz
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