Dicen que es una injusticia
15.12.06 @ 00:12:38. Archivado en culebrones
Y puede que lo sea. De hecho, yo misma así lo pensaba al ver las noticias de primera hora de la mañana. Me refiero a la condena de prisión sin fianza que le ha “caído” al yerno de Tous por matar –al parecer a escasísima distancia y antes de que su vida corriese peligro real- a uno de quienes pretendían robar en casa del joyero.
Desde luego, es muy similar la condena del caco que sobrevivió a la del vigilante-defensor de su suegro pero, conforme ha ido avanzando el día, he comprendido que no sería conveniente que la pena fuera más suave.
Me viene a la cabeza la noche en la que mi amigo Pablo celebraba su despedida de soltero y, después de la cena –y tal vez de otras cosas que mi amigo no contó a su novia-, decidieron continuar la fiesta en su casa, una masía catalana. Allí quedaron todos los de la pandilla, que acordaron acudir en sus respectivos coches. Pues bien, como a todas las masías se entra por un camino idéntico y no están valladas, dos de los colegas de Pablo se confundieron y aparecieron en casa del vecino, un viejo que, creyendo que eran ladrones, acribilló a uno de ellos a perdigonazos.
No perdió un ojo de milagro, pero me gustaría que vieran cómo tiene hoy la cara el chaval. ¿Se imaginan perder la vista, o la vida, por errar una dirección? ¿Qué sería de las urbanizaciones españolas si se convirtieran en las de Estados Unidos, con más licencias de armas y más pistolas que tejas en los tejados?
La verdad es que no creo que la cantidad de armas sea directamente proporcional a la de bienestar y seguridad de quienes viven a las afueras y, si no, piensen ahora que habría pasado si el muerto, en lugar de un ladrón, hubiera sido uno de los amigos de la familia que hubiese olvidado algo la tarde anterior, en la que los diseñadores habían mostrado a varios conocidos sus creaciones. O peor aún, una de las hijas, suponiendo algo tan simple como que tuviera insomnio y le apeteciese pasear. Vamos, que, como en este caso, uno al final puede acabar matando a su propia esposa…
Creo que la justicia ha actuado como debía en este caso, dejando claro de paso que, no por tratarse de gente con dinero, va a ser más flexible. Por mucha pena que dé saber que el hijo político del joyero de los ositos, que a buen seguro sólo estaba muerto de miedo cuando disparó, comerá esta Navidad el turrón entre rejas.
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Elba Díaz
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