Chamanismo y los estados alterados de conciencia
06.05.07 @ 22:08:23. Archivado en Sociedad

El chamanismo como entrada mágica a mundos superiores. En la mayoría de los pueblos indígenas la existencia de otros mundos, o un universo de varios niveles es una realidad, para los Signas y Secoyas, por ejemplo, existen el mundo subterráneo, llamado “hogar de la tierra”, el mundo celestial y el terrenal, donde viven los mortales
Para Juan Ruiz Naupari el propósito original de chamanismo era el autoconocimiento y como tal, constituye uno de los caminos más antiguos hacia el despertar del ser humano o la iluminación, como se le llama en otras doctrinas. A éste tipo de chamanismo Naupari lo llama chamanismo esencial para diferenciarlo de la visión actual, cargada de «chamanismos». Otro investigador del tema José María Fericgla argumenta que actualmente no se puede hablar de chamán ni de chamanismo en términos genéricos, ya que hoy en día coexisten distintos tipos de chamanes y de chamanismos.
Lo que diferencia a unos de otros es, en primer lugar, su propósito y en segundo lugar la tradición a la que pertenecen y la formación que han recibido, ya que los distintos chamanes difieren de la imagen clásica en función de su origen, su inclinación y sus objetivos; además de que en la actualidad se ha desvirtuado su función ancestral.
Según el investigador rumano Mircea Eliade, el chamán es al mismo tiempo, el portador y hacedor de mitos, el místico extático, el guía espiritual y el curandero de un grupo social. De tal forma que la sesión chamánica viene a ser un evento de carácter público en el que la comunidad se reúne para realizar un ritual según una intención particular: la curación de un enfermo, la celebración de una fiesta religiosa, el entrenamiento de un nuevo chamán, el inicio de la época de caza, siembra o recolección, el agradecimiento o el apaciguamiento de la ira de los espíritus, el combate de una plaga o una epidemia y sin sinnúmero de justificaciones más. Bajo esta óptica, el chamán cura, sostiene la coherencia social y cultural de su pueblo, tiene un conocimiento extraordinario de las plantas medicinales y ha conservado, en muchos casos, un sorprendente manejo ecológico del medio ambiente. Para Fericgla el chamanismo es el primer sistema histórico organizado para buscar el equilibrio psíquico y físico del ser humano.
En El viaje del chamán, Rowena Patte asegura que lo que se describe como «viaje chamánico» o «vuelo mágico» es «un viaje del alma a través de la experiencia estática», que puede tener muchos nombres y métodos, «pero en esencia es una apertura hacia la totalidad de los mundos del espíritu, lo humano y la naturaleza».
El éxtasis chamánico, al igual que el de ciertas tradiciones religiosas, como el samadhi budista, el fana sufí y el «estado beatífico» cristiano, es un estado de «viaje» o vuelo mágico. En el éxtasis chamánico el énfasis radica en los viajes místicos al mundo superior o inferior, para encontrarse cara a cara con los espíritus, los dioses y los demonios, incluye fenómenos clarividentes como voces y visiones (percepciones en ausencia de un objeto real, a diferencia de las ilusiones que son percepciones alteradas de un objeto presente, según los definen los siquiátras), que facilitan la orientación o información para alguna curación, o para el crecimiento espiritual y la solidaridad en la comunidad. Es un viaje hacia un universo de muchas dimensiones, hacia otros mundos, que claro, por ser nomateriales, transtemporales y transespaciales no son considerados accesibles para la investigación científica. Y a partir de esto, muchas veces se los considera no realmente existentes, algo así como la “desrealización”, término con el que se nombra en psiquiatría la percepción de otras realidades.
En la mayoría de los pueblos indígenas la existencia de otros mundos, o un universo de varios niveles es una realidad, para los Signas y Secoyas, por ejemplo, existen el mundo subterráneo, llamado “hogar de la tierra”, el mundo celestial y el terrenal, donde viven los mortales. El “hogar de la tierra” es su lugar mítico, donde habita la “gente con cola”. Mundos sólo accesibles para el Chamán que toma yagé.
Una vez allí, en ese mundo, el Chamán interpreta los mensajes y señales de los seres y fuerzas que deambulan en la realidad que habitamos en la forma de animales, espíritus, objetos o personas. “Ello para enderezar entuertos, curar males, prever sucesos. Su tarea es ardua y peligrosa pues deben enfrentarse con seres y fuerzas siempre más fuertes que él y debe ser audaz y sagaz para lograr transar y negociar, dialogar y luchar regresando vencedor del más allá y así lograr la supervivencia y la seguridad de su gente”.
Si seguimos a Eliade, entre los paradigmas preceptuales de los chamanes que utilizan plantas o brebajes visionarios tendríamos que las plantas son consideradas sagradas; que son usadas en ceremonias o rituales específicos que sostienen y renuevan la cosmovisión del grupo cultural; que existe un mundo distinto a este al que s e tiene acceso por medio de las plantas; que el empleo de estas sustancias forma parte reconocida de la membresía del grupo, o algún subgrupo significativo, y que estas plantas pueden ser utilizadas por quienes tienen la habilidad para curar y para producir otros cambios en el mundo ordinario con su aplicación.
“El curaca, mediante el uso de técnicas de éxtasis, del trance como tecnología del conocimiento y proceso mental, conserva y transmite su cultura. Él es el pilar de los quehaceres trascendentales, un trabajo metafísico que mantiene viva una realidad física del grupo con quien comparte una cosmología, unas creencias y prácticas sociales…”
Dado todo lo anterior, el uso y la simbología que tienen las plantas visionarias para los pueblos indígenas se presentan como un centro de su cultura ancestral, legítima y valiosa, definitivamente distinta a los usos “modernos” que se hacen de las sustancias que éstas contienen.
Actualmente, y luego de la rebelión cultural, artística y la apología al uso de sustancias psicoactivas de mediados de los años cincuenta y la década del sesenta. Donde los jóvenes rebeldes buscaban sus “chamanes”, no para autoconocerse sino para “viajar” bajo los efectos de las plantas mágicas, que no usaban directamente sino consumiendo sus alcaloides principales:mezcalina, dimetiltriptamina, dietilamina del ácido lisérgico, psilocina y psilocibina, estas plantas maestras y sus alcaloides son perseguidos en todo el mundo, situación que comenzó poco después de 1971, e inició su clasificación como lícitas e ilícitas, buenas y malas, con el obvio proceso de clandestinidad de su uso y cultivo.
Víctimas de lo anterior fueron muchas comunidades indígenas que vieron también perseguidas sus tradiciones ancestrales cuando autoridades ajenas a ellas prohibieron para “todo el mundo” estas plantas que por siglos habían estado conviviendo con el hombre, además, se retrasó el estudio de algunas de ellas que estaban siendo analizadas con fines farmacológicos.
El futuro es incierto: por un lado se sigue resquebrajando lo místico y ancestral de estas especies y su uso por medio de ceremonias modernas y comerciales que nada tienen que ver con los rituales de los pueblos indígenas; por otro lado, se corre el riesgo de convertir a estas plantas y las sustancias que contienen en las nuevas drogas prohibidas, como la marihuana y la coca, que con el uso irresponsable y el comercio abren las puertas a problemas más profundos y ya conocidos. Mundos muy oscuros y quizá más complejos que los que advierten los chamanes en sus vuelos mágicos.
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