Con Dios adentro
23.03.07 @ 19:45:13. Archivado en Sociedad

Los estados alterados de conciencia y las plantas sagradas. Su uso ancestral vs su uso recreativo
“Toman, Señor, en estas dos regiones, con grande disolución, la coca, yerba en que el demonio tiene librado lo más esencial de sus diabólicos embustes, la cual los embriaga y saca de juicio, de manera que enajenados totalmente dicen y hacen cosas indignas de cristianos, cuanto más religiosos. Juzgo que si la Inquisición no mete la mano en esta infernal superstición, se ha de perder esto”. Así rezaba, en 1626 el informe que el inquisidor Juan de Mañozca, residente en Quito, le enviaba al rey.
En otro documento de 1638, una instrucción del Santo Oficio español sentenciaba: “Nosotros, los inquisidores, abocados a suprimir la perversidad herética y la apostasía, por virtud de la autoridad apostólica, declaramos condenada la hierba o raíz llamada peyote, introducida en estas provincias para detectar robos o adivinar otros acontecimientos, pues constituye un acto de superstición opuesto a la pureza e integridad de nuestra fe católica...”
Lejos de entender las ceremonias rituales que se llevaron a cabo en las nuevas tierras, y la profunda relación entre el hombre y el reino vegetal, los españoles persiguieron la idolatría indígena y los jerarcas eclesiásticos lograron que el culto a estas «plantas diabólicas del Nuevo Mundo» permaneciera oculto por cuatro siglos. Hoy sabemos que ritos en que las plantas juegan un papel protagónico y son el canal para viajar a otra realidad se presentaron en todas las culturas alrededor del mundo, aunque disímiles en su estructura, objetivos y en la variedad de plantas utilizadas.
Ya Cristóbal Colón hablaba, inclusive de sustancias inhaladas por los indígenas precolombinos (La práctica de inhalar polvos psicoactivos es aparentemente originaria del Nuevo Mundo y fue introducida en Europa desde las Américas conjuntamente con el uso del tabaco) «En la casa tienen una mesa bien labrada, de forma redonda, en la cual hay unos polvos, que ponen en la cabeza de unas formas labradas en relieve que ellos llaman cemíes, haciendo cierta ceremonia. Después, con una caña de dos ramas, que se meten en la nariz, se meten esos polvos. Las palabras que dicen no las entiende ninguno de los nuestros. Con dicho polvo se ponen fuera de tino, volviéndose como borrachos».
Actualmente estas plantas se siguen utilizando, aunque menos profusamente; lo que tiene que ver, desde luego, con la notable disminución de los pueblos indígenas en todo el mundo, quienes han sido los artífices tradicionales de su uso; la marcada aculturación de dichas comunidades, la persecución de la cual algunas de estas plantas son objeto por el valor comercial que impone, en muchos casos, su ilegalidad, además del uso irresponsable de sus componentes como drogas recreativas, entre otros factores.
Si bien estas plantas se han utilizado de diversas maneras y con alcances notables en muchos campos como el terapéutico, donde nos vamos a detener un poco es en el uso de las sustancias que contienen para inducir estados modificados de conciencia (EMC), que permiten a quienes los alcanzan, generalmente chamanes (curaca, taita, mama, jaibaná, payé), entrar en comunicación con ancestros, espíritus y demonios en busca de respuestas sobre el origen de los hombres, el sentido de la vida, la salud, los fenómenos de la naturaleza y la manera cómo se deben hacer las cosas. Cabe aclarar que no siempre y no todos los grupos logran este «contacto» con la ayuda de las plantas.
Los Estados Modificados de Conciencia, o trances extáticos, o catarsis, son momentos en los cuales se disocia la mente y es posible percibir otra dimensión de la conciencia, como sucede cuando soñamos, por ejemplo. Momentos en que se explora en el inconsciente y es posible percibir lo que se presenta inaccesible en la conciencia ordinaria. Para muchos pueblos, como los Shuar, del Ecuador, estos «sueños» tienen la concepción que Carl Jung les daba, es decir, un carácter arquetípico, visionarios, que permiten a los individuos que los experimentan tomar decisiones por todos y hallar el sentido de vida.
Independientemente del creciente auge de todo tipo de terapias y formas de autoconocimiento, cuyas fórmulas inclusive se mercadean en la Internet, con plantas o sin ellas, vamos a centrarnos en el uso tradicional de estas especies para explorar espacios no percibibles en lo corriente, que como se dijo antes, por lo menos en su enfoque ancestral, son de carácter exclusivo de chamanes.
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