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EL ARTE

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EL ARTE COMO ALIMENTO DEL ALMA
La historia del arte ha hecho una lectura del desarrollo de las expresiones artísticas como si el desarrollo del hombre fuera lineal de menos a más, dando por supuesto que hemos llegado a las más altas cotas de desarrollo artístico. Sin embargo ya en el siglo XIX, el pintor Delacroix apuntaba que las artes estaban en perpetua decadencia.
Decía el pintor Kandinsky que en una obra de arte se podían o debían expresar tres aspectos; aquello que es propio del artista, lo que es propio a su época y lo que es propio al arte en general.
Todo artista, como creador expresa lo que le es propio, toque, pincelada, gesto, gama cromática, todo aquello que nos haga reconocible al artista a través de su obra. Obviamente su personalidad. Es decir, si no hubiera nada de este aspecto en una obra, sería impersonal. En oriente encontramos innumerables obras de arte que no contienen este aspecto, cosa que contrasta enormemente con el arte occidental actual, donde casi exclusivamente se hace un culto a la personalidad del artista, llenando la obra de elementos subjetivos. Es una manifestación del ego que no conduce a nada.
Aquello que es inherente a la época, serán todos aquellos aspectos que me puedan situar la obra en una época determinada, por ejemplo que salga un carruaje o una vestimenta particular. El lenguaje de la época más el de la nación o cultura. El tercer aspecto es el que realmente nos interesa ya que tiene que ver con aquello que es propio al arte en general, común a toda la humanidad. ¿Pero a que se podía referir Kandinsky cuando mencionaba este aspecto? ¿Hay algo común a toda la humanidad fuera del tiempo, es decir, que interese por igual a alguien de hace 3000 años como a alguien de la actualidad? Es evidente que así es y es concretamente este aspecto de la obra de arte la que sirve de alimento del alma. Este arte es universal, trascendental, eterno, escapa al tiempo, tiene vida propia. Este arte es el que hace ver en contraposición al arte que se ve como objeto. Sale del Ser y se dirige al Ser, por eso siempre es actual.
TIPOS DE ALIMENTOS DEL HOMBRE
El hombre recibe tres tipos de alimento indispensables para su vida:
Comida. Alimentos que ingiere y transforma a través del aparato digestivo, regulado todo ello por el centro instintivo. Es evidente que la calidad del alimento ingerido tendrá una influencia determinante en el estado del individuo. Si alguien se alimenta de hortalizas, frutas, carnes y pescados frescos, no se encontrará en el mismo estado que alguien que se alimente exclusivamente de salchichas, productos enlatados o no frescos por ejemplo. También es obvio que el exceso o defecto producirá efectos poco convenientes. Podemos afirmar que la calidad y cantidad de alimento ingerido tiene una influencia decisiva sobre los estados psíquicos, emocionales y físicos del individuo.
Aire. Absorbido y transformado por el aparato respiratorio, el aire que respiramos, la calidad, la frecuencia, determinarán de una forma definitiva nuestros estados. A nadie se le escapa que si fumas o trabajas en una empresa en la que respires disolventes u otro tipo de sustancias perjudiciales, acabarás teniendo problemas de salud que te provocarán estados no convenientes. Además, toda persona que haya trabajado en la meditación sabrá de la estrecha relación entre frecuencia respiratoria y aceleración o quietud de la mente.
Impresiones. Para la mayoría de las personas hablar de las impresiones como un tipo de alimento resultará si no sorprendente, si nuevo. Una pequeña reflexión nos hará darnos cuenta que las impresiones recibidas son nuestro alimento psíquico. La parte psíquica se alimenta de las impresiones que recibimos a través de los sentidos. Si los otros tipos de alimento tienen una influencia decisiva sobre nosotros, según la calidad y cantidad que tomemos, se hace evidente pensar que el tipo y cantidad de impresiones recibidas también tendrá una influencia decisiva sobre nosotros.
Si cualquiera de nosotros se sienta en un sofá, durante tres o cuatro horas, escuchando música de Mozart, es notable que no se encontrará en el mismo estado que si lo hace escuchando Heavy Metal. De la misma manera, si ve una película de escenas violentas o ve un reportaje sobre paisajes y naturaleza, el estado en el que estará no es el mismo.
Así pues, de la misma manera que deberíamos seleccionar la calidad y cantidad de comida que ingerimos y la calidad y cantidad de aire que respiramos, deberíamos seleccionar la calidad y cantidad de impresiones que recibimos. Es en este punto donde hacemos hincapié en el tipo de arte que recibimos ya que no será lo mismo estar delante de unas obras de arte que de otras.
LOS CENTROS
Para comprender verdaderamente que es lo que ocurre con las impresiones que recibimos y por qué nos causan perjuicios o beneficios, tenemos que entender cual es el proceso que siguen esas impresiones. Para ello tenemos que referirnos a los centros de la máquina humana, concretamente al centro intelectual y al centro emocional, centros diferenciados del cerebro, donde se procesan los pensamientos y las emociones de forma totalmente independiente.
Podemos decir que cuando nos ponemos delante de una obra de arte recibiremos información en el centro intelectual y en el centro emocional. Esto sería así especialmente si no estuviéramos cargados de ideas preconcebidas y prejuicios, es decir, si fuéramos capaces de ponernos delante de la obra con la mente limpia. Desgraciadamente en la mayoría de los casos esto no ocurre lo que nos lleva a que este proceso no suceda con naturalidad. Esto lo desarrollaremos mejor en el apartado; como ver una obra de arte.
Lo que si podemos afirmar es que la obra de arte tiene una carga intelectiva y una carga emocional que serán las que muevan los distintos centros. Por tanto dependiendo de la cantidad de carga y del tipo de carga de la obra, nos afectará de forma diferente, entendiendo que de lo afinado que tengamos el instrumento de recepción, captaremos más o menos información. Si tenemos un oído más o menos educado podremos captar más o menos sonidos. Si tenemos la vista más o menos educada podremos captar más o menos matices de color. Si tenemos el intelecto bien estructurado, podremos captar ideas de orden superior, etc.
Hay pues dos aspectos en el proceso, uno será el emitido y otro será el recibido. Con esto me quiero referir a que son aspectos distintos la capacidad que tiene el observador de captar lo que contenga una obra de arte y lo que verdaderamente contenga esa obra.
Respecto al emisor: Atendiendo a lo dicho, vamos ha hablar sobre los aspectos que contiene la obra de arte. Es evidente que no se puede dar aquello que no se tiene, por tanto hay que entender que el artista que no haya desarrollado un valor en si mismo, no lo podrá plasmar en la obra de arte.
Un padre no podrá educar a su hijo en un aspecto que el no haya desarrollado, sin embargo le transmitirá aquellos aspectos de si mismo que posea aunque no quiera hacerlo. Es decir, si es mentiroso, por mucho que le diga a su hijo que no lo sea, difícilmente el hijo lo aprenderá, y si es honrado, seguramente le transmitirá ese valor a su hijo de forma natural y sin tener que decírselo.
De la misma manera se relaciona un artista con la obra que realiza. Difícilmente podrá plasmar un valor que no posea y tampoco le podrá privar de uno que tenga. Así pues el desarrollo intelectual del artista es el que dotará la obra de carga intelectiva y el desarrollo emocional es el que dotará la obra de carga emocional. Podemos decir entonces que dependiendo del nivel de desarrollo del artista la obra tendrá una carga intelectiva o emocional más o menos desarrollada. Por tanto, como el padre que educa a su hijo, el artista tendrá que educarse él para poder dotar a la obra de aquellos aspectos que realmente quiera transmitir.
Una obra de arte debería estar equilibrada en su contenido intelectivo y su contenido emocional. Para que esto ocurra el artista debería poseer ese mismo desarrollo equilibrado.
En la actualidad la educación está orientada casi exclusivamente al desarrollo intelectual olvidando prácticamente el aspecto emocional. Incluso las asignaturas referentes al aspecto emocional, música, dibujo, etc., se enseñan desde un punto de vista casi exclusivamente intelectual, historia de la música, solfeo, etc.
Respecto al receptor: Si decíamos que el contenido de una obra de arte está relacionada con el nivel de desarrollo del artista, podemos decir también que el nivel de captación del espectador está relacionado con su nivel de desarrollo. De tal manera es lógico entender que si la obra tiene un mensaje intelectual y la persona que la mira no conoce los códigos intelectivos, no la entenderá. Si no tiene el centro emocional debidamente afinado o desarrollado, tampoco podrá captar el aspecto emocional que el artista haya plasmado en su obra.
SOBRE EL ALMA
Estamos pues diciendo que tanto el emisor o artista, como el receptor o espectador, tendrán su capacidad limitada por su desarrollo interno, es decir, dependerá de su equilibrado nivel de ser y saber. En la medida que hayan desarrollado estos dos aspectos de forma más profunda y nivelada más capacidad tendrán, tanto de emitir como de percibir. Su nivel de ser marcará el nivel de vibración interior.
El alma es el conjunto de poderes, fuerzas, virtudes, facultades etc., del Ser. El Ser es nuestra verdadera Esencia, nuestra Conciencia o Buddhata. Para llegar a cristalizar el Alma se necesita destruir los Yoes. Einstein ya apuntó, como tantos otros, que el verdadero valor de un hombre se mide por su capacidad de eliminar el ego. Todos tenemos Alma, pero no la poseemos. Cada vez que eliminamos un agregado psíquico cristaliza un valor, un poder, una ley, una facultad, un don, etc. Es como poco a poco vamos cristalizando el Alma en nosotros. Sin el correcto desarrollo del nivel de ser y el nivel de saber no podremos cristalizarla ya que no podremos eliminar los agregados psicológicos. Hay que entender que el proceso se desarrolla siempre en dos niveles, el del artista y el del espectador. Así pues diremos que la obra de arte estará desarrollada en la medida que el artista tenga desarrollada su alma y la capacidad del espectador para percibir una obra de arte estarán también relacionadas con el desarrollo de su alma.
En la antigüedad encontramos lo que en el conocimiento se denomina el Arte regio de la Naturaleza, objetivo, real, trascendental, que contiene preciosas verdades cósmicas. A través de el se manifiesta el Espíritu, los anhelos del Ser se plasman y materializan en el lienzo, en el papel, en la piedra, se expresan también a través de la expresión corporal, verbal y de la música. El arte es buscar al Ser dentro de algunas de las ramas especificadas, a través de esa búsqueda perfeccionamos la rama dentro de la cual nos movemos. Este arte es trascendental y atemporal.
Algunos seres del pasado trataron de plasmar toda su grandeza y gloria en obras que hoy nos dejan maravillados, y que en algunos casos nos sería imposible de realizar, como lo son las pirámides egipcias, aztecas, mayas, etc.; esculturas, tallas, lienzos que han traído la historia viva en sus formas, colores y escenas, dándonos a conocer intuitivamente la grandeza, delicadeza, amor y sabiduría que tuvieron las manos y los corazones de quienes lo realizaron.
Es indudable que los seres que realizaron tales obras eran seres con un altísimo desarrollo espiritual o de alma cristalizada. Su nivel de ser era muy elevado y por tanto su nivel de vibración también lo era. Cuando una obra de arte está realizada con esas características, la carga intelectiva está relacionada con las verdades universales por lo que la obra puede servir para que el espectador conozca esas verdades si tiene su psique preparada para ello. La carga emocional está relacionada con las emociones superiores o de muy alta vibración lo que servirá al espectador para recibir esas vibraciones si está preparado para ello.
Al principio comentábamos que ya Delacroix en el siglo XVIII decía que las artes estaban en perpetua decadencia. ¿A qué es debido esto? Pues ni más ni menos que a la pérdida de valores de la humanidad en general y a los artistas en particular.
En el mundo occidental se ha desarrollado el materialismo más exacerbado que se podía imaginar de forma que la espiritualidad ha ido desapareciendo. Incluso cuando se ha desarrollado se ha hecho de forma muy intelectual, lo que ha llevado a un gran desequilibrio entre el desarrollo emocional y el desarrollo intelectual. Podríamos decir que todas las corrientes que tienen que ver con “ismos“son de este tipo. Esto no quita que podamos encontrar, especialmente al principio, artistas con gran sensibilidad que hicieron obras con una gran carga de emociones positivas. Pero con el paso de los años, la carga emocional de las obras se ha ido volviendo más y más negativa.
Últimamente podemos ver que lo que únicamente interesa al artista es la idea, el concepto, la parte intelectiva, sin ser, solo saber. Todos los artistas buscan una idea nueva y ser originales. Como lo único que manda en estas obras es el ego, las obras carecen de todo interés en el aspecto emocional. No solo no aportan nada como alimento para el alma si no que en la mayoría de los casos es incluso perjudicial. El que se pone delante de una obra de arte no es impermeable a las impresiones que recibe de ella, en todo caso será inconsciente. La mayoría de obras de la actualidad buscan únicamente la originalidad, ser originales sin darse cuenta de lo que es la originalidad. Como la propia palabra indica, original viene de origen, es decir, vuelta al origen. El que se separa de su origen pierde la raíz. El que pierde la raíz queda desligado del sustento. Sin raíz no hay nada.
Se ha buscado la originalidad sin haber asimilado la tradición. Al no asimilar la tradición no hay comprensión de los procesos que nos han llevado a donde estamos. Si rechazamos la tradición, el pasado, nos convertimos en unos ignorantes por muy cultos que seamos.
La búsqueda del artista ya no es el comprender la naturaleza, el comprenderse a si mismo si no que le mueven ambiciones personales que ya no tienen nada que ver con el altruismo de la comprensión profunda o sutil del mundo y del hombre. Antiguamente el arte era uno de los pilares del conocimiento. El arte era uno de los más poderosos agentes de la vida espiritual. El arte era la exaltación de la belleza. A las artes se las llamaba Bellas Artes. Actualmente este nombre solo está irónicamente escrito en la puerta de nuestra facultad de arte. En este momento, que el arte sea bello casi insulta a la mayoría de los intelectuales. Que sea bello se considera un defecto.
Los artistas o el arte siempre son y han sido un reflejo de la época en la que vive el artista. Son los transmisores del momento que está viviendo una sociedad. Suelen ser personas con una sensibilidad especial que les hace captar aspectos de la realidad que la mayoría no capta. Como instrumentos que son, dependiendo del nivel de ser que tengan, serán instrumentos de transmisión de los mundos superiores o bien de los inframundos.
Cuando el artista es canal de los mundos superiores, a través de su obra se manifiesta el espíritu, la luz, la armonía, los valores del Ser. Cuando es canal de transmisión de las infradimensiones, a través de su obra nos conecta con la sombra, la oscuridad, lo desarmónico y con todo lo opuesto a los valores del Ser.
Buen ejemplo de ello lo encontramos en las principales ferias de arte de la actualidad. Todo el mundo busca la idea por la idea, el hacer algo diferente. Se busca únicamente que lo que se ha hecho sea nuevo y diferente. Esto nos lleva a poder ver las mayores aberraciones que uno se pueda imaginar. Al carecer el artista del más mínimo desarrollo espiritual, la carga de emoción que pone en la obra es totalmente negativa. Está tan deteriorado el centro emocional que solo se mueve a través de fuertes impactos. Cuanto mayor es el impacto emocional, más valor se le da a la obra sin que la gente se de cuenta de que son impactos negativos y groseros en vez de positivos y sutiles que son los que el alma necesita para su correcto desarrollo.
Hemos visto en los últimos años y de forma alarmantemente progresiva como proliferan las obras con una fuerte carga emocional negativa. Bustos hechos de sangre, ni siquiera muy bien realizados en lo que lo único que se busca es el impacto. Un retrato gigante de una mujer realizado a base de utilizar un sello en forma de mano de niño y resulta que la mujer era una asesina de niños. Una cabeza de vaca pudriéndose en una vitrina de 5 x 3 x 2 metros llena de moscas que se la comían. Animales cortados a trozos metidos en vitrinas con formol. Vídeos de ritos satánicos con elementos litúrgicos, sangre, torturas. Fotomontajes con gente mutilada, triturada. Grandes cruces invertidas con largas colas hechas de insectos. Calaveras hechas de insectos con ratas en la boca. Maniquíes de niños con falos y vaginas en vez de bocas. Habitaciones empapeladas con vaginas cortadas.
Una que llamó especialmente nuestra atención porque además es la que ganó el primer premio de una importante feria de arte en Londres, que ha marcado la tendencia de estos últimos años, era una tienda de camping de dos plazas toda ella llena de nombres escritos. La “gracia” era que la autora se había acostado en la tienda con todos ellos. Podríamos enumerar una extensísima lista de obras en todos los ámbitos y expresiones artísticas pero creemos que con estas es suficiente como ejemplo para invitar a la reflexión.
Impresiona ver la cantidad de gente que visita estas ferias y la cantidad de elogios que reciben de prensa, visitantes e instituciones. Sorprende también comprobar que cuando comentas el tema con la gente, especialmente los más cultos, te miran como si fueras un bicho raro que no has entendido nada.
Por supuesto todo esto que hemos explicado está envuelto del mercantilismo más atroz donde la meta final y única de los artistas es el éxito material y el reconocimiento. Ego, ego y más ego.
COMO MIRAR UNA OBRA DE ARTE
El centro emocional de las personas se encuentra muy dañado por el tipo de vida que llevamos en la que recibimos miles de impactos por minuto de toda índole. Lo mismo vemos como le pegan un tiro a alguien en la televisión a la hora de comer, como tenemos una máquina perforando una zanja al lado de casa durante un mes seguido. Es evidente que el umbral de recepción de las impresiones va cambiando y cambiando. Si pusiéramos a nuestro abuelo, cuando tenía 30 años, a ver la televisión en un telediario de hoy, con toda seguridad enfermaría a parte de no entender nada. La velocidad de las imágenes, el colorido, la cantidad de información, la dureza de la misma, la violencia del verbo, la carga sexual…Y todo esto ocurre pareciéndonos lo más normal del mundo. No somos conscientes de cómo las impresiones afectan a nuestra psiquis.
Es evidente que teniendo el centro emocional tratado de esta manera difícilmente nos emocionaremos por la vibración de un ocre respecto a un azul en un cuadro o ante una melodía o cualquier cosa que sea sutil. El centro emocional habrá perdido la capacidad de reaccionar. Es por esto que muchos artistas buscan el impacto en el centro emocional a través de una emoción negativa muy potente, como las que hemos descrito anteriormente. El espectador, que ha perdido la capacidad de discernimiento, ciertamente nota una fuerte sensación en el centro emocional, sin darse cuenta del tipo de emociones que necesita para sentir algo. A veces el hacerle sentir algo fuerte lo valorará positivamente simplemente por hacerle sentir algo aunque sea tremendamente negativo.
Una persona cuando se pone frente a una obra de arte debería liberarse de todas sus ideas preconcebidas, vaciarse, verlo con mente receptiva, conectar con la emoción que le produce, pero esto pasa solo en raras ocasiones. Quizás la mirada de un niño que se sorprende ante todo lo que ve sería un buen ejemplo de actitud a tomar, donde no hay ideas preconcebidas, la mirada será limpia, no estará programada para ver de una forma predeterminada.
Es difícil generalizar sobre las personas, pero vamos a poner algún ejemplo de actitudes para que se entienda la idea.
Los intelectuales son por lo general personas que saben de todo y como no de arte. Van con un programa establecido de lo que creen que tiene que ser el arte. Como son los que se han culturizado y leen, se informan y están al día, lo que creen que es su criterio esta inducido por toda la información que han recibido, moda en definitiva y si no, ideas preconcebidas en base a ideas de otras personas que ellos valoran. Por lo tanto si lo que ven concuerda con su programa establecido o con su idea 8 preconcebida les gustará y si no, no. La información la procesarán con el centro intelectual y se negarán la emoción.
La gente normal, como hay tanta carga intelectual alrededor del arte y tanta complicación, se hacen a la idea de que no entienden. Cuando se sitúan delante de una obra, su inseguridad les lleva a buscar algún texto que les explique intelectualmente lo que tienen delante. Nos es mucho más fácil que nos cuenten o leer, que hacer un esfuerzo de vaciarnos y simplemente ser receptivos a aquello que tenemos delante, ponernos en silencio interno ante lo que son en definitiva las “artes silenciosas”. Estas, se tienen que captar con el corazón, hablan directamente al alma. Mueven resortes internos al nivel de nuestro desarrollo lo que nos hace captar aquello que nos corresponde. Cuando uno es capaz de conectar con esa sensación interior puede muy bien discernir lo que le aporta y lo que le mueve, nadie le tiene que contar nada porque como lo siente, lo sabe. Puede discernir y por lo tanto escoger independientemente de la película que le vendan.
Al arte no hay nada que lo pueda alcanzar menos que las palabras. Es un lenguaje por si mismo. Tendría que ser la obra un puente entre el alma del artista y el alma del espectador.
SOBRE EL VERDADERO ARTISTA
La misión del artista es enviar luz a las profundidades del corazón del ser humano. Para poder enviar luz hay que poseerla y para poseerla hay que conquistarla. La vibración de una obra puede transformar el estado de ánimo del espectador según el grado de evolución del artista. Dependiendo de su sabiduría, comprensión, de su vibración, podrá dotar la obra de esa vibración que llegará al alma del espectador aunque este no sea consciente. Obras como estas evitan que el alma se envilezca y las mantiene en un determinado tono, como el diapasón a las cuerdas del instrumento.
El artista que nos interesa debe ser ciego a los dogmas, a las modas, a los deseos de su tiempo. Sus ojos y su oído deben prestar atención a su necesidad interior y entonces su arte brotará como manantial sereno.
En el arte la teoría nunca va por delante arrastrando a la praxis tras de si sino que sucede lo contrario. Todo es cuestión de intuición. Lo artísticamente verdadero solo se alcanza por la intuición. Es la intuición la que da vida a la creación artística. El arte actúa sobre la sensibilidad y, por lo tanto, solo puede actuar a través de la sensibilidad. Recordemos que la Intuición nos confiere el poder de saber sin necesidad de razonar. En la razón hay un proceso comparativo: esto es blanco porque aquello es negro o viceversa. En la intuición no. La intuición es conocimiento directo sin el proceso deprimente de la elección conceptual. Se Intuiciona con el corazón, la intuición es del corazón. Hay que abrir los ojos del corazón a la realidad que está más allá de la razón.
El artista halla haciendo y debe hallar haciendo. El es el primero en sorprenderse de lo que va encontrando. En el verdadero arte es el alma quien habla al alma.
La visión del artista debe ir más allá de la mirada física desde el exterior. La obra finalmente no imita la apariencia externa sino que ve las cosas desde dentro para mostrar como las cosas se hacen cosas y el mundo se hace mundo. De la masa caótica va apareciendo la forma como en la creación. Esta filosofía por hacer es la que anima al verdadero artista, no cuando expresa sus opiniones acerca del mundo, sino en el instante en que su visión se vuelve gesto, aliento plasmándose en la obra. La pregunta que hace el artista no es la pregunta del que sabe al que ignora, sino que es la pregunta del que no sabe a una visión que sabe todo.
El espíritu, como el cuerpo, se fortalece y desarrolla con el ejercicio. El cuerpo abandonado se debilita y acaba impotente, lo mismo le sucede al espíritu.
SOBRE LAS LEYES DE LA PERCEPCION
Todos los sentidos están sometidos a leyes de percepción. El estudio y enumeración de estas leyes sería interminable. Vamos a tratar de algunos aspectos referidos a la sensación visual que es a través de la cual podemos encontrar más expresiones artísticas.
La experiencia visual es dinámica. Cualquier línea trazada sobre una hoja de papel, la forma más sencilla modelada en un trozo de arcilla, es como una piedra arrojada a un estanque: perturba el reposo, moviliza el espacio.
Lo que una persona percibe no es solo una disposición de objetos, de colores y formas, de movimiento y tamaños. Es quizás, antes que nada, un juego recíproco de tensiones. Estas tensiones no las añade el observador, sino que son intrínsecas al tamaño, forma, ubicación o el color. Puesto que tienen magnitud y dirección podemos llamar a estas tensiones fuerzas psicológicas.
Para toda relación espacial entre objetos hay una distancia “correcta”, que el ojo establece intuitivamente. Los artistas son sensibles a esta exigencia cuando disponen los objetos pictóricos dentro de un cuadro o los elementos de una escultura. Los diseñadores y arquitectos buscan continuamente la distancia debida entre los edificios, las ventanas y los muebles. Estas fuerzas son componentes genuinos de todo lo visto. El Feng-Shui se basa en este tipo de leyes para buscar o convertir un espacio en el más adecuado posible para ejercer una actividad.
Ahora vamos a estudiar a modo de ejemplo algunos efectos psicológicos del color. El color ejerce una influencia directa sobre el alma, actúa sobre todas las personas y crea efectos anímicos. El color está íntimamente ligado a la forma y entre ellos hay 10 una inevitable y recíproca interacción. Un color ilimitado, es decir, sin forma, solo se puede pensar, pero no plasmar.
El color podemos estudiarlo desde dos aspectos fundamentales:
-El calor y frío del color (matiz); determinado en líneas generales por su tendencia hacia el amarillo o el azul.
-La claridad u oscuridad del color (valor); determinado por su tendencia a la claridad u oscuridad.
Si describimos dos círculos del mismo tamaño y llenamos uno de amarillo y el otro de azul, notaremos que el amarillo irradia hacia fuera y adquiere movimiento desde su centro (movimiento excéntrico) y se aproxima casi perceptiblemente hacia el espectador. El azul, por el contrario, desarrolla un movimiento concéntrico que se aleja del espectador. El primer círculo parece más grande y el segundo más pequeño. El efecto descrito se intensifica al añadir la diferencia de claro y oscuro. El efecto del amarillo aumenta al aclararlo (cuando se le añade blanco) y el efecto del azul se potencia al oscurecerlo (cuando se le añade negro).
Cuando intentamos enfriar el amarillo con azul, surge el verde y el color pierde movimiento adquiriendo un carácter enfermizo. El azul con su movimiento opuesto frena al amarillo. Si añadimos más azul ambos movimientos antagónicos se anulan mutuamente y resulta inmovilidad y quietud, el verde.
Cuando el blanco se mezcla con el negro ocurre lo mismo, el color pierde su consistencia y aparece el gris, que en su valor se asemeja al verde sin embargo en el verde se esconden el amarillo y el azul como fuerzas paradas que pueden volver a la acción. El verde posee una vitalidad que falta por completo en el gris. Ello es porque el gris se compone de colores que no tienen fuerza activa, dinámica (blanco y negro).
El amarillo contemplado directamente, si es muy intenso, inquieta al espectador, le molesta, le excita, actúa insistentemente sobre su sensibilidad. Es curioso que el limón sea amarillo, relacionado con la acidez extrema, y el canario amarillo, relacionado con su canto agudo. Un cuadro en tonos amarillos, si no son demasiado intensos, irradia calor espiritual.
Cuanto más azul hay en un color, más capacidad profundizadora. La tendencia del azul hacia la profundidad es tan grande que precisamente en los tonos profundos adquiere mayor intensidad y fuerza interior. Cuanto más profundo es el azul, más poderosa es su atracción sobre el hombre. El azul es el color típicamente celeste que desarrolla profundamente el elemento de quietud. Pero no la quietud del verde que es una tranquilidad terrena y satisfecha, sino profundidad anímica. Al pasar a la claridad, poco adecuada para el, el azul se hace indiferente, como el cielo alto y claro. Cuanto más claro, tanto más insonoro, hasta convertirse en quietud silenciosa, blanca. Un cuadro en tonos azules parece irradiar frío.
De hecho, de una forma natural, asociamos colores a estados emocionales determinados. A una música que produce un estado melancólico se le llama azul.
El verde absoluto es el color más tranquilo que existe, no se mueve en ninguna dirección. No tiene ningún matiz ya sea de alegría, tristeza o pasión. La ausencia constante de movimiento es una cualidad que actúa benéficamente sobre los hombres y las almas cansadas, pero al cabo de un tiempo de descanso puede resultar aburrida por su pasividad. Cuando al verde absoluto se le añade amarillo cobra vida, juventud y alegría. Al añadírsele amarillo entra en juego una fuerza activa. En cambio cuando se le añade más azul se vuelve grave y pensativo.
El blanco actúa sobre nuestra alma como un gran silencio absoluto. Interiormente suena como un no sonido. Es un silencio que no está muerto sino, por el contrario, lleno de posibilidades. El blanco suena como un silencio que de pronto puede comprenderse. Es la nada anterior al comienzo, al nacimiento. El blanco es el color de la alegría pura y de la pureza inmaculada.
El negro suena interiormente como la nada, sin posibilidades, como un silencio eterno. Es la falta de luz, apagada, inmóvil, insensible a los acontecimientos e indiferente. Exteriormente es el color más insonoro, sobre el que cualquier color, incluso el de más débil resonancia suena con fuerza y precisión. Con el blanco sucede al contrario, sobre el todos los colores pierden fuerza. El negro es el color de la más profunda tristeza y símbolo de la muerte.
El gris, mezcla de blanco y negro, es un color inmóvil, no calmado como el verde. Cuanto más oscuro es el gris, tanto más predomina la desesperanza y se acentúa la asfixia. Al aclararlo, el color respira y adquiere un cierto elemento de esperanza. En la medida que le añadimos un color activo, cambian sus características inmóviles.
El rojo, como color cálido, tiene el efecto de un color vivo, vital e inquieto. No posee el carácter ligero del amarillo, sino una gran potencia y tenacidad. Es un color ardiente, se asemeja al fuego, podemos relacionarlo con la ira y la violencia. El rojo es capaz de aparecer cálido o frío dependiendo de su proximidad al amarillo o al azul, sin por eso perder su tono fundamental.
Hasta ahora hemos hablado de algunos colores por separado y de algunos de sus posibles efectos psicológicos o anímicos, pero no podemos olvidar que cada color depende de los colores que le rodean, actúan respecto a los de su entorno. Un rojo no crea el mismo efecto al lado de un amarillo que al lado de un gris. De hecho cualquier color puede tender hacia el frío o hacia el calido en relación al que tenga al lado. Además, también dependiendo de la forma, textura, opacidad o transparencia del color y de las tensiones que se crean entre unos y otros colores o masas, nos creará determinados efectos anímicos.
Después de lo expuesto podemos entender que como vestimos, el color y formas de nuestro hogar y todas las cosas que nos rodean, ejercen una influencia psicológica mucho mayor de lo que podemos tener en cuenta normalmente.
EL ARTE COMO ALIMENTO DEL ALMA
De la misma forma que un psicólogo determina la capacidad de comprensión y el estado psicológico de un niño a través de sus dibujos, el arte es fiel testigo del estado intelectual y emocional de una determinada sociedad. Por tanto a través de este podemos detectar el grado de evolución y la psicología de una cultura o época determinada.
La salud de nuestra psique depende de los alimentos que recibe. Debemos aprender a discernir entre lo que nos conviene y no nos conviene. La valoración que uno mismo debe hacer de su propio criterio es fundamental ya que constantemente nos están dando gato por liebre sin que nos demos mucha cuenta de ello. A veces en las cosas más simples encontramos las emociones de mayor calidad.
Tener un criterio propio en base a “lo que siento” y no en base a la opinión de los demás es el principio para tener una buena salud emocional. Infinidad de veces el corazón me está diciendo una cosa y la mente me está diciendo lo contrario, siendo el criterio de la razón una opinión subjetiva y variable. Sin embargo por vanidad, orgullo o simplemente para no sentirnos ignorantes, hacemos más caso de las opiniones de los demás que de nuestras propias emociones.
Como cualquier músculo que se tiene que ejercitar, como cualquier función que se tiene que desarrollar, la formación de nuestra alma depende de cómo la ejercitemos y la alimentemos. El verdadero arte podrá servir de alimento a nuestra alma y tenemos que ser nosotros mismos los jueces que determinemos que nos conviene y que no.
Asociación Cultural de las Tradiciones Antiguas


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Comentarios:
A quien corresponda.

He disfrutado con la lectura de su articulo, sin duda fue escrito por una persona culta ademas de sensible, dado el estilo, dudo que sea un trabajo conjunto, aunque solo puedo especular al respecto.

Coincido plenamente sobre el mismo, soy biólogo y me he formado en las ciencias naturales mucho mas tendientes a lo analítico y concreto que a lo abstracto.

Sin embargo, no puedo dejar de admirar lo bello de la argumentación del documento de algo tan abstracto y subjetivo como lo es el arte (cuando menos es mi apreciacion con respecto al mismo).

Por azares del destino trabaje en toda una institución de las artes en la Cd de México llamado Centro Nacional de las Artes "CENART" y siempre que acudía a las diferentes exposiciones en sus múltiples galerías, mi mirada era de incredulidad con respecto a entender si lo que tenia frente a mi era Arte, llegue a creer que estaba peleado con el arte y de que mis pequeños sobrinos ...
Enlace permanente Comentario por Apolinar Yañez Vargas 27.03.09 @ 23:01
Para stela que esta pidiendo una información sobre el concepto de arte le sugiero revisar las diferentes páginas sobre el tema pues cada interpretación es muy diferente hay muchas fuentes de información en la red que la puedan ayudar.
!deja la flojera¡
Enlace permanente Comentario por blanca amelia gabaldon venegas 22.12.08 @ 04:42
Muy buenos articulos, es sabido que el arte es la madicina del alma, gracias a el nos podemos liberar.

¡¡¡¡Vive el arte!!!!

Creo que Blanca tiene razon, siempre es bueno saber las fuentes, y de hecho los que publican en internet deberian siempre hacerlo. ATTE. M.C.
Enlace permanente Comentario por M. C. DIEZ COLORADO 13.10.08 @ 15:04
Me encantó el artículo, llegó completamente a mi alma. En el se escriben aspectos fundamentales de la contemplación de la obra de arte, y como esta influye en nuestro ánimo. Los artístas debemos, por esto, producir obras bellas y armoniosas por el bien del alma de nuestros espectadores.
Me servirá muchísimo, para un esayo que tengo que escribir sobre "la belleza estética como armoniza el alma".
Además me interesó muchísimo cuando el ártículo habla de las vibraciones que tenemos los seres humanos...es la pura verdad, que cada uno de nosotros vibramos según el grado de evolución que tenemos y que las personas con vibraciones similares se entienden.
EXCELENTE el artículo, interesantísimo,
FELICITACIONES a quien la escribió, es alguien sin duda "iluminado".
Mónica Andrea - Chile.
Enlace permanente Comentario por Mónica Andrea 20.09.08 @ 04:11
Leí el artículo, me pareció muy interesante desde el punto de vista estético y artística. Pero pienso que todas las personas que somos adictos a la escritura y a la investigación debemos colocar siempre la bibliografía referencial y la fuente de internet.De verdad me gusto mucho.
Enlace permanente Comentario por Blanca Amelia Gabaldón Venegas 06.09.08 @ 01:02
Leí el artículo, me pareció muy interesante desde el punto de vista estético y artística. Pero pienso que todas las personas que somos adictos a la escritura y a la investigación debemos colocar siempre la bibliografía referencial y la fuente de internet.De verdad me gusto mucho.
Enlace permanente Comentario por Blanca Amelia Gabaldón Venegas 06.09.08 @ 01:02
Me di un banquete literario, no me cuadra el contenido con el título del artículo. Metodológicamente, a este artículo le hace falta las referencias bibliográficas de donde tomó la información. Pienso que debería pulirlo y agregar la Bibliografía.
Enlace permanente Comentario por Blanca Amelia Gabaldón Venegas 15.08.08 @ 17:21
quisiera saber las siguientes preguntas.1- a que se denomina arte respuesta?. 2- quienes la realizaron? donde? cuando?. 3- que caracteristica tiene?. por favor las necesito a la brevedad.- gracias
Enlace permanente Comentario por stella 25.04.07 @ 14:01

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