
Ko no ha
furufuru
noguso suru
木の葉ふるふる野糞する
El lento e incesante
caer de las hojas de los árboles
¡Hacer caca al aire libre!
Incluso si lo que nos ha impactado es un motivo repugnante, el haijin (poeta de haiku), se impone la tarea de que quede fijado en la memoria:
Ko no ha
furufuru
noguso suru
木の葉ふるふる野糞する SANTÔKA
El lento e incesante
caer de las hojas de los árboles
¡Hacer caca al aire libre!
Esto es lo que se llama un “haiku feísta”. Cada haiku feísta es una nueva propuesta de cómo levantar el estómago al Japón tradicional. Santôka, un poeta del siglo XX, llega más lejos que nadie –al menos hasta donde nos consta- y decide asociar la impresión mística que despierta en el ser humano “las hojas caídas” con la necesidad fisiológica de “hacer caca”. Conocemos haikus clásicos que mezclan la comida con los excrementos de un pajarillo [Bashô], el monje con sus necesidades fisiológicas mayores [Buson], una pintura del Buda con una caquita de pájaro [Buson], la flor con la orina [Issa], los mocos con las flores [Issa], etc… En este haiku vemos cómo el poeta ha subido la apuesta contra las categorías más convencionales de la estética japonesa: un bello paisaje donde las hojas caen, con ese aire de wabi-sabi (nostálgica belleza) que evoca el otoño, es el lugar perfecto donde Santôka nos dice que quiere depositar sus excrementos... Todos tenemos que hacer nuestras necesidades, pero el hecho de decirlo… Decir que no es la necesidad de un estar contemplativo lo que en ese momento le despertó el lugar, sino las ganas de hacer caca, es demostrar en la práctica que no hay unas acciones más elevadas que otras; que toda acción es perfecta en sí misma y nos lleva a trascender. Establecer jerarquías entre lo que existe, o entre lo que se hace, es propio del hombre que aún no ha comenzado a internarse en el mundo real. Desde fuera, pasivos, sin todavía entrar en la realidad, acostumbramos hablar del mundo, diseccionarlo y proyectar sobre él clasificaciones completamente arbitrarias. Los que ya no son espectadores de la existencia, sino que son la existencia, no admiten las distinciones ontológicas entre los seres -Buda, caca, luna-, como tampoco aceptan las diferencias de valor entre las acciones del ser humano -orinar, acariciar el pelo, rezar-…

Namagusashi
konagi ga ue no
hae no wata
なまぐさし小菜葱が上の鮠の腸
BASHÔ
¡Qué peste a pescado!
Sobre una hoja de konagi
las tripas de una carpa
Domingo, 19 de mayo
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo
Andrés Ortíz-Osés
Emma Martínez
Peio Sánchez Rodríguez
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno