El alma del haiku

Ausencia de valores

31.01.12 | 12:00. Archivado en Taigi, Clásico, haiku descriptivo

Inu o utsu
ishi no satenashi
fuyu no tsuki

犬を打つ石のさてなし冬の月

Ni una mala piedra
que tirarle al perro…
Luna de invierno

El haiku no estará obligado a representar ninguna clase de valores morales. A veces los orientalistas o los predicadores de las religiones que proceden de Oriente han querido atenazar el haiku dentro de las rígidas reglas de una estética que respondiera al orden de sus propios valores. Pero el haiku es una expresión libre. Nada lo obliga más que su propia ley interna; como le ocurre al fuego o al agua. Véase, por ejemplo, este haiku de Taigi:

Inu o utsu
ishi no satenashi
fuyu no tsuki

犬を打つ石のさてなし冬の月 TAIGI

Ni una mala piedra
que tirarle al perro…
Luna de invierno

En este caso, el poeta, que no es un ente de razón sino un ser humano real, está buscando una piedra que tirarle a un perro que le molesta. Si nos liberamos del punto de vista religioso, nos daremos cuenta de que no es necesariamente un acto de desarmonía pretender hacer callar a un perro que nos incordia en plena noche tirándole una piedra. Sobre todo, con la alta probabilidad que hay de no atinar y hacerle daño, sino simplemente asustarle para que se calle. El poeta para ser parte del Todo tiene que comportarse con naturalidad dentro de él. Cierto autodominio emanado de las normas de la educación social, o de la conciencia de los propios actos que predican las religiones, es legítimo; pero nadie le pide al poeta de haiku la condición de santo. El poeta de haiku no podría sospechar en la vida que serlo le exigiera como coherencia el sacrificio de sí mismo en aras de una idea pseudo-oriental de armonía cósmica. El sí mismo deberá desaparecer a fuerza de placer, a base de dejar entrar el mundo en uno, no dinamitándose en la realidad a la que se pertenece. Hay haikus en los que el poeta desearía talar un árbol para poder ver las lejanas montañas, o se queja de lo ruidosas que son unas cigarras hasta el punto de escribirles un haiku-amenaza, o matando moscas le vienen unas terribles ganas de exterminarlas todas de la faz de la tierra... No estamos ante una sensibilidad blanda que se presente siempre coherente, una propuesta moral concebida en el laboratorio de las ideas, sino de seres humanos que pertenecen plenamente al mundo de lo material, hombres y mujeres que -como norma general- se mueven con delicadeza y respeto por el mundo, como si se lo hubieran permitido usar sin que fuesen a poder considerarlo suyo, pero en el que tampoco están como seres extraños, con “complejo de inferioridad”. Cuando tienen que intervenir, actúan con la misma licencia con que lo hace el resto de la Naturaleza.

En este haiku de Taigi, sin embargo, la luna actúa de freno al nerviosismo irreflexivo del poeta. Partiendo de lo prosaico, de lo extremadamente humano -demasiado humano- de salir a buscar una piedra para ahuyentar a un perro que no le deja conciliar el sueño, el haiku nos lleva a una preciosa luna de invierno, que pasma al poeta y le detiene, y le interroga sin reproches. Va buscando una piedra y encuentra una luna. Y una cosa es tan natural como la otra, sin heroísmos ni falsos méritos.


El nervio de la existencia

30.01.12 | 12:00. Archivado en Buson, Clásico, haiku de lo sagrado, haiku descriptivo

Tsubakurame naite
ja o utsu
koie kana

燕啼いてをうつ小家かな

Las golondrinas piando
La gente de la choza
golpeando a la serpiente

Japón se llama a sí mismo el país de la armonía (wa) y de alguna forma lo es. Pero esta armonía a la que aspira la cultura nipona y que es la médula del carácter de sus gentes no excluye momentos puntuales de nerviosismo, violencia o incluso horror. No es la armonía zen en la que nada se mueve, sino la del mundo natural con sus eventuales sucesos violentos:

燕啼いてをうつ小家かな BUSON

Tsubakurame naite
ja o utsu
koie kana

Las golondrinas con su estridente piar
La gente de la choza
golpeando a la serpiente

La amenaza desencadena el miedo y el miedo provoca la agresividad. La crispación en la vida de la aldea se corresponde con crispación en el entorno natural. Aquí no se está instrumentalizando a la Naturaleza. Al contrario: hombre y Naturaleza son la misma cosa. Las golondrinas no “lloran” (naku) la muerte de la serpiente, sino que ponen sonido a la violencia, con su estridente piar (naku), como si fueran parte de ella, como si tuvieran un garrote y estuvieran apaleando inmaterialmente una serpiente que está ya suficientemente asesinada.

El sonido no sólo refleja la maravilla sino también la violencia. En el haiku aparecerán, por derecho propio, todos los sonidos de la existencia, no sólo los bellos trinos de los pájaros cantores. Veamos, por ejemplo, este otro espléndido haiku de Buson, dedicado al sonido de unos cuchillos que se afilan:

鯨賣り市に刀を鼓しけり BUSON

Kujira-uri
ichi ni katana o
narashi keri

En el mercado,
vendiendo carne de ballena,
el sonido de los cuchillos...


Las cosas y lo sagrado

Harusame ni
nuretsutsu
yane no temari kana

春雨にぬれつつ屋根の毬かな

Empapándose en el tejado
con la lluvia de primavera,
¡una pelota de mano!

¿Y los objetos materiales, los objetos fabricados por el ser humano? ¿Estarán también en lo sagrado y, de alguna manera, dejándolo traslucir?

Buson se atreve con un haiku que habla de una “pelota de mano” (te-mari) y quiere arrastrarnos con él al límite de lo puede sentir un objeto y nosotros con él:

Harusame ni
nuretsutsu
yane no temari kana

春雨にぬれつつ屋根の毬かな BUSON

Empapándose en el tejado
con la lluvia de primavera,
¡una pelota de mano!

Existe sólo lo que es percibido. Una pelota embarcada en un tejado, mimetizada con él por el polvo y la suciedad, sólo vuelve a la vida cuando la lluvia limpia sus vivos colores y de nuevo se hace visible. Además, con sólo observar el ideograma de la palabra temari (pelota de mano) comprendemos que el poeta vive en una época en que todo está fabricado con elementos orgánicos (piel, arroz, crisantemo…), y que ningún objeto es tan completamente “artificial” como para no sentir la lluvia de primavera. Aquello de lo que la pelota está compuesta despierta al roce de la lluvia cálida de primavera que va empapándola.

Y, puesto que se nos está hablando de lluvia, no podemos olvidar, para acabar de comprender este haiku, la naturaleza sagrada del agua en la tradición japonesa. Tal como fue bellamente expresado en un haiku del mismo Buson:

Hitokuchi ni taranu
shimizu no
tôtosa yo

一口に足らぬ清水の尊さよ BUSON

No daría ni para un buche,
agua limpia y clara, y sin embargo...
¡qué cosa tan sagrada!


la flor del guisante

04.01.12 | 12:00. Archivado en Poetisas de haiku, Contemporaneo, haiku descriptivo

裁屑で括る支柱や花えんど
Tachikuzu de kukuru shichû ya hana endo
NISHIGUCHI SACHIKO

Con retales de tela
ata el palo a los sarmientos
de la flor del guisante.


Baño público

23.12.11 | 12:00. Archivado en Santôka, Contemporaneo, haiku descriptivo

はだかで話がはずみます
Hadaka de hanashi ga hazumimasu

Desnudos,
la conversación se anima

Ocultamos nuestros sentimientos tras la ropa. Nos diferenciamos entre pobres y ricos por nuestro atuendo. Desnudos somos todos iguales. Estamos nerviosos por vernos obligados a mostrar nuestro cuerpo a los desconocidos. Nos relajamos en el agua caliente. Las preocupaciones se disipan. Ya no somos tan desconocidos ni tan diferentes. El primer silencio duro va destensándose. Un intento de conversación forzada podría haber contribuido a que todo fuera todavía más tenso. Pero no. La conversación se desembaraza de los obstáculos que nuestra timidez le impone y, sin necesidad de alcohol, va siendo cada vez más desinhibida… Este éste un haiku poco comprensible fuera de una sociedad en la que todo el mundo cree estar molestando a los demás por el sólo hecho de hablarles. Es, además, el haiku de un solitario, de un vagabundo, que encuentra –por infrecuente- un insólito placer en el trato humano.


Un trabajo agotador

31.10.11 | 12:00. Archivado en Santôka, Contemporaneo, haiku descriptivo

縫糸なかなか通らないのでちよいと一服
Nui-ito nakanaka tôranai node choi-to ippuku
SANTÔKA

Hilo de coser
¡No acabo de enhebrarlo..!
Un descansito

Ippuku puede ser fumarse un cigarrillo, tomar un té..., en general, cualquier cosa que se haga para desconectar en medio de una actividad agotadora. A este haiku lo sigue otro que dice: yatto ito ga tôtta tokoro de mata ippuku [“Por fin, en cuanto he conseguido enebrarlo, otra vez un descansito”].


No veo su rostro

26.10.11 | 12:00. Archivado en Onitsura, Clásico, haiku descriptivo

すず風やあちらむきたるみだれ髪
Suzukaze ya achira mukitaru midaregami
ONITSURA

¡La brisa refrescante!
Una mujer con el cabello despeinado
mira para otro lado


Nubes

01.10.11 | 12:00. Archivado en Santôka, Contemporaneo, haiku descriptivo

 

寒い雲がいそぐ
Samui kumo ga isogu
SANTÔKA

Hace frío…
¡Qué deprisa van
las nubes!

Un poema tan extraordinariamente simple merece un comentario. Es un haiku al que se le ha desposeído de gravedad. Frío y nube lo componen. Un poema que pertenece a lo atmosférico. Nada de tierra espesa. La “chispa” de este haiku se obtiene frotando dos versos completamente etéreos: Santôka asocia la sensación de frío con una alteración en la velocidad habitual de las nubes. Él está acostumbrado a mirarlas; sabe cómo suelen moverse las nubes. Hoy es distinto: estas nubes traen frío y van aprisa. Dos impresiones que el hombre corriente no percibe concatenadas. Al conectarlas, Santôka se halla en un estado de presencia. Suspendido en el aire.


Meigetsu

28.09.11 | 12:00. Archivado en Onitsura, Clásico, haiku descriptivo

Meigetsu ya amado o akete tonde deru
名月や雨戸を明けてとんで出る
ONITSURA

La luna llena de otoño
Abriendo la puerta corredera,
salgo de un salto


Tres manzanas

11.09.11 | 12:00. Archivado en Poetisas de haiku, Contemporaneo, haiku descriptivo

木枯らしの取り残したるリンゴ三つ
Kogarashi no torinokoshitaru ringo mitsu
KAMEGAYA CHIE

El vendaval…
Han quedado sin recoger
tres manzanas.


Abotargamiento

04.09.11 | 12:00. Archivado en Onitsura, Clásico, haiku descriptivo

又もまた花にちられてうつらうつら
Mata mo mata hana ni chirarete utsura utsura
ONITSURA

Otra vez y otra más
al caer las flores del cerezo
este abotargamiento…


Después de la faena

28.08.11 | 12:00. Archivado en Onitsura, Clásico, haiku descriptivo

麦まきや妹が湯を待つ頬かぶり
Mugi-maki ya imo ga yu o matsu hôkaburi
ONITSURA

La siembra de trigo
Me espera mi mujer con el baño caliente
y la cara cubierta con una toalla


Jueves, 23 de marzo

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