El alma del haiku

Haikus casuales 7

18.04.12 | 19:47. Archivado en Santôka, Contemporaneo

歩くほかない草の実つけてもどるほかない

Aruku hoka nai kusa no mi tsukete modoru hoka nai

Tan sólo andar
Tan sólo volver con hierbas
pegadas en el cuerpo


Haikus casuales 6

17.04.12 | 19:11. Archivado en Santôka, Contemporaneo

何が何やらみんな咲いている

Nani ga nani yara minna saite iru

Qué será qué…
Todo está floreciendo


Haikus casuales 5

16.04.12 | 18:03. Archivado en Santôka, Contemporaneo

街はずれは墓地となる波音

Machihazure wa bochi to naru namioto

Las afueras de la ciudad
convertidas en cementerio,
el rumor de las olas


Haikus casuales 4

15.04.12 | 17:45. Archivado en Santôka, Contemporaneo

春の山からころころ石ころ

Haru no yama kara korokoro ishikoro

De la montaña de primavera
el sonido de una roca
que cae rodando


Haikus casuales 3

14.04.12 | 17:25. Archivado en Santôka, Contemporaneo

人声のちかずいてくる木の芽あかるる

Hitogoe no chikazuite kuru ki no me akaruru

La voz de alguien
viene acercándose,
relucen los brotes de los árboles


Haikus casuales 2

13.04.12 | 12:40. Archivado en Santôka, Contemporaneo

やっと郵便がきてそれから熟柿がおちるだけ

Yatto yûbin ga kite sorekara jukushi ga ochiru dake

Por fin vino el correo-
Después de eso,
solamente el caer de los caquis


Haikus casuales 1

12.04.12 | 15:24. Archivado en Santôka, Contemporaneo

A partir de ahora (y mientras mis circunstancias me lo permitan) voy a ir publicando haikus japoneses que estén inéditos en castellano, que me voy encontrando por casualidad y que me parezcan interesantes para que vayais adquiriendo haimi (paladar de haiku). Ahora estoy (una vez más) leyendo un libro de Santôka. Veo que hay cientos que no se conocen en castellano. Por ejemplo:

落葉を踏んで来て恋人に逢たなどといふ
Ochiba o fundekite koibito ni atta nado to iu

Vino caminando sobre las hojas caídas
a decirme que se había visto con su novia
y no sé qué más.


Así mismo

24.02.12 | 12:00. Archivado en Santôka, Issa, Clásico, Contemporaneo, haiku filosófico

Aru ga mama
zassô to shite
me o fuku

あるがまま雑草として芽をふく

Así, tal cual,
como hierbas que son,
los brotes se abren

Sin hacer nada sucede el mundo. Los seres se despliegan sin necesidad de otra cosa que de ser ellos mismos. El ser humano lo sabe:

Aru ga mama
zassô to shite
me o fuku

あるがまま雑草として芽をふく SANTÔKA

Así, tal cual,
como hierbas que son,
los brotes se abren

Literalmente, aru ga mama, “tal cual, tal como puede verse, así mismo, sin que tenga que pasar nada especial, con sólo darle tiempo al tiempo”; zassô to shite, “asumiendo la condición de hierbajos, en tanto que son hierbajos”; me o fuku, “nacen los brotes”. En una cultura donde no hay un Dios Creador, donde todo es originado por la energía que recorre el universo, un haiku como éste está impregnado de sentido.

No hay nada que hacer para que la maravilla tenga lugar:

Tada oreba
oru tote
yuki no furi ni keri

たゞ居れば居るとて雪のふりにけり ISSA

Simplemente estando,
quedándome en ese estar,
caía la nieve

El wu-wei, el “no-hacer” del Taoísmo, no es la quietud zen, es permitir a las cosas que sean; es no cortar los vínculos que hay cuando tú estás. Es actuar sin que tu acción vulnere la armonía en la que se te ha instalado.


Sol vida

Hi no hikari suitareba
sukoshi ugoku ha yo

日の光吸ひ足ればすこし動く葉よ

Oh hoja que te mueves un poco
en cuanto absorbes
los rayos del sol…

La luz en sí misma es una manifestación divina, como hemos visto. Y, a su vez, se relaciona en la mentalidad arcaica japonesa con otras tres manifestaciones primordiales de lo divino en el mundo: el movimiento, la sexualidad y la fuerza.

En el siguiente haiku de Santôka, el autor, rescata el más primitivo sentir del japonés, poniendo de manifiesto la relación "sol-movimiento":

Hi no hikari suitareba
sukoshi ugoku ha yo

日の光吸ひ足ればすこし動く葉よ SANTÔKA

Oh hoja que te mueves un poco
en cuanto absorbes
los rayos del sol…

Otra audaz relación ontológica detectada por el haijin es la que conforma "sol-sexualidad". La sexualidad como efervecencia de vida, como ansia de perpetuación en la vida:

Shakuyaku no
zui no wakitatsu
hinata kana

芍薬の蘂の湧きたつ日向哉 TAIGI

¡Los pistilos de las peonias
levantados, excitados
a la luz del sol!

Y, por último, la fuerza; la relación “sol-fuerza”. La luz y el calor del astro rey hace fuertes a las criaturas. Escribe un niño japonés con esa intuición que tal vez a muchos adultos ya nos haya abandonado:
Himawari ga
hikari o atsume
tsuyoku naru  

ひまわりがひかりをあつめつよくなる WAKARAN

El girasol
acumulando luz
consigue hacerse fuerte


Comer luz

20.02.12 | 12:00. Archivado en Santôka, Contemporaneo, haiku de lo sagrado

Hinata mabushiku
meshi bakari no
meshi o

ひなたまぶしく飯ばかりの飯を

Relumbrante a la luz del sol
mi comida:
arroz hervido sin más

La luz del sol es para los japoneses la materialización misma del misterio de lo sagrado en la existencia. Una sacralidad que, no sólo puede admirarse, sino que en el haiku de los más atrevidos poetas puede incluso “comerse”:

Hinata mabushiku
meshi bakari no
meshi o

ひなたまぶしく飯ばかりの飯を SANTÔKA

Relumbrante a la luz del sol
mi comida:
arroz hervido sin más

Como ya hemos dicho en alguna ocasión, el “haiku de lo sagrado” tiene lo que en Flamenco se llama “pellizco”. Si uno no tiene capacidad de recibirlo será prácticamente inútil que trate de explicársele aludiendo, en este caso, a los rayos del sol, al arroz blanco, al arroz solo, sin más ingredientes, que come un hombre en soledad, con plena consciencia de lo que hace, al hecho de “estar comiendo luz” de un vagabundo con una vida completamente arruinada. Las argumentaciones siempre pueden encontrarse y quizá seducir, más que demostrarse, pero lo difícil es reblandecer el corazón para que reciba el pellizco sin necesidad de saber nada ni leer nada sobreañadido al haiku.

Comer, en estas condiciones, a plena luz del día, es para Santôka un acto supremo de comunión con lo sagrado:

Ochiba
atatakaku kamishimeru
gohan no hikari

落葉あたたかく噛みしめる御飯のひかり SANTÔKA

Caen las hojas
Mastico cálidamente
la luminosidad de mi arroz hervido

Literalmente, dice: “Hojas caídas / cálidamente / mastico / arroz hervido / brillo de”. Sabemos que atatakai en principio se refiere al momento del día (a pesar de ser otoño) por el relumbrar de los rayos del sol, pero también a la temperatura de la comida y al sentimiento entrañablemente cálido del poeta que está comiendo su arroz en un paisaje de hojas caídas como el que come en un reino que no es de lo humano.


Silencio

16.02.12 | 12:00. Archivado en Santôka, Contemporaneo, haiku de lo sagrado

Mizu ni sotte
ichinichi
damatte yuku

水にそうていちにちだまつてゆく

Voy bordeando el agua
Todo el día
Sin decir una palabra

¿Y cómo evitarlo? ¿Cómo resistirnos a esa fuerza que nos hace desaparecer dentro de sí en el Todo? Con ruido. Si no queremos que el silencio nos engulla y nos haga ser parte indiferenciada de lo contemplado debemos envolvernos en el ruido y llenarnos el corazón de ruido, ruido, ruido... El camino contrario será el del haijin:

Mizu ni sotte
ichinichi
damatte yuku

水にそうていちにちだまつてゆく SANTÔKA

Voy bordeando el agua
Todo el día
Sin decir una palabra

Deliberadamente, Santôka no resuelve la ambigüedad entre los dos kanjis diferentes de "sou". Es claro que "mizu ni sou" significa “ir por el borde (por la orilla) del agua”, pero si ahora añadimos que un homófono de "sou" significa "acompañar" podremos saborear algo más de lo que le llega al japonés en el original. Aunque no se declare expresamente, hay una sensación de que el poeta y el agua se dan compañía, y mantienen alguna clase de relación. El silencio del haijin es la respuesta a la voz del agua. Así es el diálogo que lo sagrado ha establecido entre ellos.

Otros dos haikus de silencio del mismo autor:

水音といっしょに里へ下りて来た SANTÔKA

Junto con el sonido del agua
voy bajando
a la aldea

いちにち物いはず波音 SANTÔKA

Todo el día
sin decir una palabra
El sonido de las olas


El poeta se define en su haiku

Mizu ni kage aru
tabibito dearu

水に影ある旅人である

En el agua hay un reflejo
Es alguien que va de viaje

¿Y definirse un poeta en su haiku? ¿Podría un haijin decir al mundo cómo se ve a sí mismo y usar para ello el haiku?

Sabemos que, por ejemplo, Bashô escribió:

Tabibito to
waga na yoberu
hatsu-shigure

旅人と我名よばれん初しぐれ BASHÔ

“El viajero”,
así seré llamado
Primer chubasco invernal

Haiku bastante mediocre éste de Bashô que –sin embargo- llevó a Santôka a escribir uno genial:

Mizu ni kage aru
tabibito dearu

水に影ある旅人である SANTÔKA

En el agua hay un reflejo
Es alguien que va de viaje

El reflejo que Santôka ve en agua es -aunque no se diga expresamente- el suyo propio; es él quien va de viaje. Mira su imagen, sin embargo, como la de alguien ajeno. Se ve a sí mismo desde fuera. No se reconoce. Se sorprende de lo que ha llegado a ser con el tiempo: un hombre cuya única identidad es el hecho de estar viajando. Somos lo que hacemos. Habría que repetir tres veces esta última frase, como hacen los árabes, para que se sepa que es verdad. Pero sin tono grandilocuente, sin pesantez, sin gravedad. Fiel a la levedad del haiku que soporta este comentario. Un haiku frágil que comienza con la expresión “un reflejo en el agua” (mizu ni kage aru). Santôka nos está queriendo decir: “Soy sólo un reflejo, una imagen, una forma de agua en el agua”. En este instante, su haiku se dota hábilmente del valor poético que tiene en Japón la imagen, el reflejo, la sombra…, todo aquello que se mueve sin estar vivo. Todo aquello que desafía con su movimiento nuestra torpe clasificación “animado” (que tiene alma) – “inanimado” (que no tiene alma). Un reflejo se mueve y sin embargo decimos de él que no tiene vida, que no está habitado por un alma. En este haiku, Santôka nos hace entender que en esa imagen sobre la superficie del agua está viendo su alma. Que su alma flota sobre el agua.

Y aún hay más. Considerando que la cesura de los versos ha sido un artificio del traductor para no perderse en la pura polisemia, este haiku tiene una mayor profundidad de sentido: Ese hombre que va de viaje, cuya imagen se refleja en el agua, no es uno cualquiera. Es un hombre que oculta un pasado, que viaja para olvidar su memoria de lo vivido. Una primera lectura –convencional- nos hace establecer las cesuras de los versos separando artificialmente kage aru (“hay un reflejo”) de tabibito (“viajero”). Pero no podemos olvidar que en el original los versos no están divididos y que la simple pronunciación de las palabras hace que resuenen unas en otras tiñéndose de sentido aquellas que están más próximas, como si fueran un arco iris de colores que van graduándose lentamente.

Hay, pues, una doble legítima lectura de las palabras kage aru tabibito, ya que kage puede significar tanto “reflejo, imagen” como “sombra”. Sentimos que el viajero de que se nos habla es “un hombre con sombras en su pasado” (kage ga aru hito). Lo que contempla Santôka, como si saliera de sí mismo para verse, es la imagen de alguien que viaja interminablemente arrastrando un lastre: ese pasado que ahora se ve en imagen pesar ingrávido sobre el agua.

En conclusión, esto de definirse a sí mismo un poeta en su haiku…, ¿puede hacerse o no? De hecho, se hace. En ocasiones puntuales poetas muy excepcionales –Shiki, Bashô, Santôka…- lo han hecho. La mayor parte de estas veces, su haiku no podrá considerarse un “haiku de lo sagrado”; pero sí puede llegar a ser un buen haiku, o incluso un haiku magistral. La vida -y el haiku trata precisamente de eso- es incontrolable. De esto nos damos cuenta en seguida.


Lunes, 29 de mayo

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