… Yû-zuku-yo, kasokeki noe ni, haroharo ni, naku hototogisu, tachikuku to, haburi ni chirasu, fujinami no, hana natsukashimi, hiki yojite, sode ni kokiretsu, simaba simutomo.
...En el campo
con luna tenue,
canta a lejos
un hototogisu...
Mi corazón se siente atraído
por las flores de glicina,
que él hace dispersar
con el temblor de sus alas...
Al pasar por debajo,
siento los pétalos caer sobre mí...
Meto algunos en la manga de mi kimono...
Y, si se tiñe, que se tiña...
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El haiku es de las tradiciones japonesas que se resisten con más fuerza a la muerte de todo lo que va ahogando la modernidad. Cualquiera en cualquier momento te confiesa haber sentido algo que puede expresarse en un haiku. Muchas veces, si tú quieres, lo escriben; si, por el contrario lo dejas pasar, lo normal es que esa persona también lo deje pasar... Te cuentan que una cigarra comienza a cantar y en seguida se detiene para no oírsele más. Sabes en seguida que podría transformarse en un haiku de mu-i para los corazones sedientos. Y lo pides: "¿por qué no lo escribes con forma de haiku?". El haiku tarda en llegar exactamente 30 segundos:
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El arte de lograr la armonía parte de evitar toda confrontación. Si no
fuera que el objetivo es la armonía se volverían completamente
absurdas las reglas de la etiqueta en la conversación que reza así:
“No hables de ti mismo. No digas lo que piensas. No contradigas a
tu interlocutor”. Producir la armonía, huir de la confrontación; éste es
el único objetivo.
Incluso en las artes marciales –quizá habría que decir
“especialmente en las artes marciales”- evitar la confrontación es un
objetivo superior a vencer al contrario. Porque, dice el proverbio, “tras vencer a tu enemigo, éste sigue siendo enemigo”. Hay miles de
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Al final de su Vía, al final de su esfuerzo por volver a ser una parte indiferenciada de la Naturaleza, por abandonar poses y artificiosidades, el ser humano ha sido transformado por el mundo y comulga con su armonía:
雪へ雪ふるしづけさにをる
Yuki e yuki furu shizukesa ni oru
Sobre la nieve cae la nieve
Estoy en paz
Y toda la vida del haijin, del poeta de haiku, pasa a pertenecer a la Naturaleza que antes contemplaba desde fuera:
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La Naturaleza no hace nada y sin embargo no deja nada por hacer,
como enseña el Taoísmo. Es la Naturaleza la que nos enseña el wuwei (no-hacer). ¿Cómo? Inundando de paz los lugares donde el ser humano vive:
雪のあかるさが家いつぱいのしづけさ
Yuki no akarusa ga ie ippai no shizukesa
La luminosidad de la nieve
llena la casa
en calma
Y siguiendo por su mundo de acciones:
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Decíamos que la paz es silencio, aunque haya sonido. La molestia (urusai) es ruido, aunque haya silencio. El japonés es una lengua complicada porque el corazón de los japoneses es complicado. En japonés puedes escuchar cómo se dice literalmente “Me divirtió el silencio” (watakushi wa shizukesa o tanoshindeitá), cuando uno ha estado en paz en cierto momento y cierto lugar. ¿Es la paz o la calma “divertida”; qué hay de "divertido" en el silencio para nosotros? Esa frase resulta prácticamente intraducible en nuestra lengua.
Diríamos sin miedo a exagerar que miles de haiku hablan de la shizukesa de la Naturaleza.
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Me asombra la cantidad de términos japoneses con que vamos a poder expresar las ideas de “paz” o “armonía”. Casi todos ellos son en realidad variaciones de las ideas de “suavidad”, “amplitud”, “silencio” y "relajación" (Respecto a este último, no estaría de más que alguien nos explicase por qué el kanji que indica “fácil” y “barato” se expresa dibujando una mujer bajo techo). Contabilizamos, como mínimo, trece matices de ese mismo concepto, todos ellos de uso corriente:
1. 平和 heiwa (“paz”)
2. 平穏 heion (“tranquilidad”)
3. 和平 wahei (“pacificación”)
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La captación de lo que la armonía demanda en cada instante no necesariamente tiene que ser comprendido ni verbalizado. Los japoneses se comunican a nivel del hara; es lo que llaman el hara-gei, el arte de la comunicación con el hara. Se trata de sassuru, de comunicar en silencio, de que todo nuestro cuerpo hable. "No estar en silencio" en japonés y "molestar" en principio son la misma cosa: urusai. Las palabras confunden. La armonía no precisa palabras. El discurso cansa. Tras un período largo en Japón uno puede escuchar, como le ocurrió al Padre Masiá (del blog http://blogs.periodistadigital.com/vivirypensarenlafrontera.php), una mezcla de reproche y halago en estos términos: “Bien, ya sabe hablar en japonés. Ahora debe aprender a callar en japonés”.
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Hoy estuve preguntando a profesores y alumnos de la universidad de Nagasaki sobre Dios. He aquí algunas de las respuestas más interesantes a las preguntas que hice. Como es natural, este texto no tiene más valor que el de recoger una serie de opiniones personales.
1) CONVERSACIONES CON PROFESORES
¿Tienes alguna religión?
Ninguna en especial.
¿Crees en Dios?
Es que nosotros no le llamamos “Dios”.
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Para los autores es muy contradictorio encontrar nuestros libros practicamente enteros en Google. Por una parte debemos sentirnos halagados y agradecidos, porque eso significa que hay quien se ha molestado en subirlo y quien tiene interés en leerlo, pero por otra impide seriamente la venta del libro. Acabo de descubrir que buena parte del libro El espacio interior del haiku se puede bajar de google en el link
http://books.google.es/books?id=O5Lin-_6p0kC&printsec=frontcover#PPA1,M1
Pongo el enlace pensando tan sólo en aquellos que viven en tierras remotas y para los que es completamente imposible la adquisición del libro por vías convencionales.
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Cuántas veces hemos leído el famoso haiku de Bashô
Tarde de otoño
Un cuervo posado
en la rama de un árbol
Como quiera que contamos con dos versiones originales de este haiku, con una excelente explicación de Nôichi Imoto (profesor de la Universidad de Ochanomizu y también rector de Jissen-Joshi daigaku) en el clásico Bashô niumon (“Bashô para principiantes”, 1977, página 11), y con una pintura con caligrafía del propio Bashô
http://www.wul.waseda.ac.jp/PUBS/kiyou/53/pdf/04-kuchie.pdf
podemos saber que:
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Quizá lo que más llama la atención de alguien que llega al país con un conocimiento rudimentario del kanji es el tema de la “armonía”, del wa . Todo en Japón tiene que ver con la armonía. En matemática, por ejemplo, una “suma” es una armonía; literalmente, se dice en japonés: “La armonía de los ángulos de un triángulo es de 180 grados”. Si uno habla de un papel típicamente japonés va a llamarlo wa-shi (literalmente “papel con armonía”), el japonés es “idioma de la armonía” (wa-go), hay algas con armonía (wa-kame) y comidas con armonía (wa-shoku). Aliñar una ensalada (aeru) es “darle armonía”. Si uno quiere comer en un restaurante un filete de ternera está pidiendo, literalmente, “una vaca con armonía” (wa-gyû)… ¡Y hasta los bandidos japoneses que en los siglos de la Edad Media atemorizaban a los campesinos serían ,en su pura literalidad, wa-kô (ladrones con armonía)!
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