
Hi no hikari suitareba
sukoshi ugoku ha yo
日の光吸ひ足ればすこし動く葉よ
Oh hoja que te mueves un poco
en cuanto absorbes
los rayos del sol…
La luz en sí misma es una manifestación divina, como hemos visto. Y, a su vez, se relaciona en la mentalidad arcaica japonesa con otras tres manifestaciones primordiales de lo divino en el mundo: el movimiento, la sexualidad y la fuerza.
En el siguiente haiku de Santôka, el autor, rescata el más primitivo sentir del japonés, poniendo de manifiesto la relación "sol-movimiento":
Hi no hikari suitareba
sukoshi ugoku ha yo
日の光吸ひ足ればすこし動く葉よ SANTÔKA
Oh hoja que te mueves un poco
en cuanto absorbes
los rayos del sol…
Otra audaz relación ontológica detectada por el haijin es la que conforma "sol-sexualidad". La sexualidad como efervecencia de vida, como ansia de perpetuación en la vida:
Shakuyaku no
zui no wakitatsu
hinata kana
芍薬の蘂の湧きたつ日向哉 TAIGI
¡Los pistilos de las peonias
levantados, excitados
a la luz del sol!
Y, por último, la fuerza; la relación “sol-fuerza”. La luz y el calor del astro rey hace fuertes a las criaturas. Escribe un niño japonés con esa intuición que tal vez a muchos adultos ya nos haya abandonado:
Himawari ga
hikari o atsume
tsuyoku naru
ひまわりがひかりをあつめつよくなる WAKARAN
El girasol
acumulando luz
consigue hacerse fuerte
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez