Hinata mabushiku
meshi bakari no
meshi o
ひなたまぶしく飯ばかりの飯を
Relumbrante a la luz del sol
mi comida:
arroz hervido sin más
La luz del sol es para los japoneses la materialización misma del misterio de lo sagrado en la existencia. Una sacralidad que, no sólo puede admirarse, sino que en el haiku de los más atrevidos poetas puede incluso “comerse”:
Hinata mabushiku
meshi bakari no
meshi o
ひなたまぶしく飯ばかりの飯を SANTÔKA
Relumbrante a la luz del sol
mi comida:
arroz hervido sin más
Como ya hemos dicho en alguna ocasión, el “haiku de lo sagrado” tiene lo que en Flamenco se llama “pellizco”. Si uno no tiene capacidad de recibirlo será prácticamente inútil que trate de explicársele aludiendo, en este caso, a los rayos del sol, al arroz blanco, al arroz solo, sin más ingredientes, que come un hombre en soledad, con plena consciencia de lo que hace, al hecho de “estar comiendo luz” de un vagabundo con una vida completamente arruinada. Las argumentaciones siempre pueden encontrarse y quizá seducir, más que demostrarse, pero lo difícil es reblandecer el corazón para que reciba el pellizco sin necesidad de saber nada ni leer nada sobreañadido al haiku.
Comer, en estas condiciones, a plena luz del día, es para Santôka un acto supremo de comunión con lo sagrado:
Ochiba
atatakaku kamishimeru
gohan no hikari
落葉あたたかく噛みしめる御飯のひかり SANTÔKA
Caen las hojas
Mastico cálidamente
la luminosidad de mi arroz hervido
Literalmente, dice: “Hojas caídas / cálidamente / mastico / arroz hervido / brillo de”. Sabemos que atatakai en principio se refiere al momento del día (a pesar de ser otoño) por el relumbrar de los rayos del sol, pero también a la temperatura de la comida y al sentimiento entrañablemente cálido del poeta que está comiendo su arroz en un paisaje de hojas caídas como el que come en un reino que no es de lo humano.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez