Mizu ni sotte
ichinichi
damatte yuku
水にそうていちにちだまつてゆく
Voy bordeando el agua
Todo el día
Sin decir una palabra
¿Y cómo evitarlo? ¿Cómo resistirnos a esa fuerza que nos hace desaparecer dentro de sí en el Todo? Con ruido. Si no queremos que el silencio nos engulla y nos haga ser parte indiferenciada de lo contemplado debemos envolvernos en el ruido y llenarnos el corazón de ruido, ruido, ruido... El camino contrario será el del haijin:
Mizu ni sotte
ichinichi
damatte yuku
水にそうていちにちだまつてゆく SANTÔKA
Voy bordeando el agua
Todo el día
Sin decir una palabra
Deliberadamente, Santôka no resuelve la ambigüedad entre los dos kanjis diferentes de "sou". Es claro que "mizu ni sou" significa “ir por el borde (por la orilla) del agua”, pero si ahora añadimos que un homófono de "sou" significa "acompañar" podremos saborear algo más de lo que le llega al japonés en el original. Aunque no se declare expresamente, hay una sensación de que el poeta y el agua se dan compañía, y mantienen alguna clase de relación. El silencio del haijin es la respuesta a la voz del agua. Así es el diálogo que lo sagrado ha establecido entre ellos.
Otros dos haikus de silencio del mismo autor:
水音といっしょに里へ下りて来た SANTÔKA
Junto con el sonido del agua
voy bajando
a la aldea
いちにち物いはず波音 SANTÔKA
Todo el día
sin decir una palabra
El sonido de las olas
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez