
晴天に有明月の朝ぼらけ
Seiten ni
ariake-zuki no
asaborake
El primer nivel de acercamiento de un japonés a un haiku es visual. En tantas ocasiones lo que se ve del poema –el haiku como exposición de ideogramas- no tiene posibilidad de llegar a la traducción. Es por ello que comenzamos invitando a los verdaderos amantes del haiku a no posponer indefinidamente el estudio del kanji. Eso no quiere decir que, sin saber leer en japonés, no nos queden niveles posibles de inmersión en el verdadero haiku. Sólo que se nos priva del primer acercamiento mudo al texto.
Veamos un ejemplo de ello en el haiku siguiente:
晴天に有明月の朝ぼらけ KYORAI
Seiten ni
ariake-zuki no
asaborake
Literalmente, dice: “En el cielo despejado / la pálida luna / el alba”. En japonés, sin embargo, a primera vista, vemos:
• sei (晴, “despejado”), compuesto por el radical “luna”
• ariake (有明, “pálida”), doblemente constituido por la misma raíz, y
• asaborake (朝ぼらけ, “alba”), donde también aparece una luna
De modo que, si le añadimos la propia palabra “luna” que se lee en el segundo verso (月,“tsuki”), suman un total de cinco veces que encontramos el radical “luna” en cuatro palabras. Lo cual nos lleva a una conclusión inequívoca -contemplando el original- que es imposible de sacar a partir de la traducción más textual: el poeta está tan absorto por la luna que parece no poder concebir ninguna palabra en la que la luna no esté presente. La luna es lo único que ve, de lo único que puede hablar, lo único que está en el poema. Esta impresión que da la lectura del texto japonés no vemos cómo puede recogerse en una traducción literal. Así pues, proponemos ésta otra versión:
En el cielo despejado,
al alba, una pálida
luna, luna, luna
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez