Mi o saite
saku asagao no
ari ni keri
身を裂いて咲く朝顔のありにけり
NOMURA TOSHIRÔ
De entre todos ellos,
uno de los asagao floreció
rompiendo su cuerpo
El haiku que ponemos de ejemplo contiene algo más que un juego de palabras entre saku (florecer) y saku (rasgarse, romperse). Lo que extraña al poeta por el dolor que le causa pertenece también a la esfera del asombro. Normalmente, la floración debe ser perfecta, como todo en la Naturaleza. Pero a veces, y más en el caso del asagao, que se abre todas las mañanas y se cierra todas las noches, puede haber algo que “salga mal”. De entre las muchas flores moradas de asagao, una de ellas hoy ha florecido rompiéndose.
Bastante inusual, pero perteneciente por derecho propio al universo del haiku, nos hallamos ante un ejemplo de “haiku cruel”, haiku que refleja un aspecto del mundo natural que al poeta le hace daño. No se trata –por parte del poeta- de hacer notar que ha recibido el don de la compasión (que correspondería más bien a otra clase de haiku), sino de que se tiene esa mínima sensibilidad que le dificulta aceptar a veces lo que sucede en la Naturaleza. “La Naturaleza no tiene corazón” sería la conclusión, si el haiku nos permitiese sacar conclusiones; pero no nos lo permite. Nos dice: “Así son las cosas, habitúate a ello; no juzgues a la Naturaleza por lo que no puedes comprender de ella. Si el hecho de florecer le cuesta la vida a una flor y tienes que dolerte por ello, ¡Duélete! Escribe, consuélate... y acostúmbrate”.
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de todos ellos
se rasga un asagao
adolorido
Nomura Toshirô
Versión de Fer de la Cruz
(Por supuesto que traducción es traición, pero mejor traicionar al poeta y no a la poesía).
Esto sí es belleza y sabiduría, aunque no haya que sacar conclusiones.
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez