
のばしたあしにふれたとなりはしこくのひと
Nobashita ashi ni fureta tonari wa Shikoku no hito
SANTÔKA
Al estirar la pierna,
toqué al que estaba a mi lado:
un hombre de Shikoku
Un roce de pies entre extraños en la noche, y tal vez algún otro roce más, siempre casual, incómodo, sin la menor significación. De ese hombre sólo sabe que es de Shikoku, tal vez ni ha hablado con él; sólo ha oído su acento. Y no volverá a verlo nunca más. Este haiku tiene “olor a humanidad”, lo que en japonés se llama ningen-kussai.
Sábado, 18 de febrero
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia