
なげだしてまだ陽のある脚
Nagedashite mada hi no aru ashi
SANTÔKA
Estirando las piernas
todavía hay sol
Si el instante fuera subdivisible, que no lo es, éste sería el haiku correspondiente a la mínima unidad de instante: Santôka está sentado con las piernas recogidas y el día se va yendo; cuando, por fin, ha quedado su cuerpo en sombra se le ocurre alargar las piernas, y consigue así que al menos para ellas haya un poco más de sol, un poco más de calor, un poco más de vida. La duración del día depende de nuestra acción.
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Uno de los haiku que más me han conmovido, que puedo sentir sobre mi piel sin pensar siquiera. Ese último, mínimo, rayo de sol sobre las piernas. Esa indescriptible tibieza sobre la piel... Sólo Santoka, sólo él...
Saludos
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez