
Veamos el ejemplo de un haiku francamente mal traducido, extraido de "Yosa Buson. Alada claridad" (Ed Pretextos, 2007. p. 33):
我宿のうぐいす聞む野に出て
Waga yado no uguisu kikan no ni idete
La traducción que da Alberto Silva es la siguiente:
Es salir del pantano
y escuchar de nuevo
al ruiseñor
Veamos un estudio, palabra por palabra:
waga yado: mi casa, mi choza, mi cabaña
uguisu: (kigo de primavera) nombre científico: cettia diphone, vamos a conformarnos para no complicar con "ruiseñor"
kikan = kikô(en japonés actual) del verbo kiku: escuchar; la forma kika-n: "n" es partícula verbal que significa voluntad. Por tanto: "kikan": "escuchemos" o "vamos a escuchar".
no: campo
idete = dete (en japonés actual). ideru: "salir", está en la forma "ide-te"; "te" es una inflexión verbal que normalmente se traduce por gerundio y que conecta dos frases. De las dos frases, es el tiempo del verbo que no tenga el "te", el que nos dice cuándo ocurre la acción. Así que traducimos: "no ni" (al campo) "idete" (saliendo) "kikan" (vamos a escuchar).
Hasta ahí, en un mero análisis, palabra por palabra, tenemos que no hay "pantano" sino "campo", en concreto no se sale del pantano sino que se sale al campo, "escuchar" no está en el tiempo verbal correcto, no existe en el original "de nuevo", no ha traducido "mi choza"... Es decir, que es otro haiku distinto. Si no fuera porque los haikus contenidos en este libro tienen la versión japonesa en romaji y en japonés (por cierto que alguien se ha confundido y éstas no coinciden, no son el mismo haiku, la version japonesa corresponde al haiku que se traduce en la p. 26), nunca podríamos acertar a encontrar el original, de tanto que se ha alejado de lo que debía traducir.
Dejemos a Silva y sus traducciones y sigamos adelante, porque, una vez que hemos dicho cómo no traducir el haiku, ahora nos queda acertarlo a traducir correctamente. Este haiku tiene un problema y es la primera partícula "no" que aparece en él. En el problema para traducirlo está justamente el arte de Buson. Voy a explicarme. Como se sabe, en japonés no se presenta el haiku en tres versos sino en un verso corrido, sin determinar dónde acaba cada verso y sin que necesariamente la estrofa sea la consabida 5-7-5. La dificultad está en que la palabra "no" en japonés puede significar "de" o puede ser una abreviatura de "no koto" (el asunto de, eso de). Hay un criterio para la comprensión del haiku que dice que cuando la palabra "no" es la quinta sílaba del haiku suele actuar de kireji (palabra que corta el verso), y éste es precisamente el caso: por tanto, "Eso de mi choza", "El asunto de mi choza", haciendo literatura "Estando en mi choza", "Encerrado en mi choza", "Dentro de mi choza", o algo así... Pero hay otro criterio que dice que cuando la palabra "no" conecta a dos sustantivos y tiene sentido la traducción, es que están conectados. En este caso, por tanto "el ruiseñor de mi choza".
Hemos consultado los dos Busonzenshu, que es la compilación máxima que los haikus de Buson con explicaciones, a veces del propio Buson, aunque no es éste el caso. El de la editorial Ôfu, que es más antiguo, se inclina por la segunda versión de un modo estricto: "El ruiseñor de mi choza", yo tengo un ruiseñor en mi choza que cuido. Como ya ha venido la primavera que tanto esperaba, vamos a escuchar su voz. Salgamos al campo de primavera con el uguisu en una cesta, porque aun no canta el uguisu en el campo.
La segunda versión, la de la editorial Kôdansha, que es más actual, hace algo un poco más mixto. No es que el ruiseñor lo tuviera yo en mi casa, sino que ha venido a mi ventana a cantar, anunciando la venida de la primavera. Entoncdes, ¡venga!, vamos a salir fuera de casa y escuchemos el mismo uguisu que escuchamos en el jardín pero en el campo amplio.
La traducción, como puede verse, no es fácil. Porque Buson, conscientemente, nos está obligando a traducir fieles a dos criterios que normalmente son excluyentes. Buson está reflejando -y tenemos que plasmarlo nosotros en nuestra traducción- un asombro en tres tiempos. El primero nos centra en la choza, con un "mi" muy fuerte que nos encierra en ella. El segundo nos abre la choza al canto del ruiseñor. Y el tercero nos hace dar un salto y salir por la puerta al campo abierto. Ha llegado la primavera; acabó nuestra reclusión invernal:
Mi choza…
¡El ruiseñor!
Salgamos al campo a escucharlo
Sábado, 18 de febrero
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