
El haiku es de las tradiciones japonesas que se resisten con más fuerza a la muerte de todo lo que va ahogando la modernidad. Cualquiera en cualquier momento te confiesa haber sentido algo que puede expresarse en un haiku. Muchas veces, si tú quieres, lo escriben; si, por el contrario lo dejas pasar, lo normal es que esa persona también lo deje pasar... Te cuentan que una cigarra comienza a cantar y en seguida se detiene para no oírsele más. Sabes en seguida que podría transformarse en un haiku de mu-i para los corazones sedientos. Y lo pides: "¿por qué no lo escribes con forma de haiku?". El haiku tarda en llegar exactamente 30 segundos:
雨やんでジと蝉の初音かな
Ame yande ji to semi no hatsune kana
Cesa la lluvia
Un solo “ji” de cigarra
¡El primer canto!
Otro día te cuentan que un hombre ha muerto de cáncer, una muerte dolorosa si bien lo hizo rodeado de los suyos y en paz. Unas horas antes de morir susurra a su hija en el oído un haiku que ella no recuerda exactamente pero cree que fue:
風強し川の底より烏飛ぶ
Kaze tsuyoshi
kawa no soko yori
karasu tobu
Un fuerte viento
Desde el fondo del río
levanta el vuelo un cuervo
Estar vivo en Japón es tener el corazón continuamente estremecido. No por lo que puede sentirse, que es lo mismo en todas partes del universo, sino por la elegancia con que dejan pasar sin darle la menor importancia todo aquello que les conmueve.
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Puede valer para Japón.
Escribir un haiku no es darse uno importancia por haber sentido sino dar importancia a lo que uno ha sentido.
Dejar pasar las cosas puede ser pereza, dejadez y abandono. También puede ser no sentir lo suficiente, o falta de compromiso consigo mismo y con la vida. Con la Vida.
Viernes, 17 de febrero
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