
つきよやまよわたしはたびでやんでいる
Tsuki yo yama yo watashi wa tabi de yande iru
SANTÔKA
¡Oh, Luna! ¡Oh, montañas!
Fijaos cómo yo, de tanto viajar,
he acabado enfermando
Literalmente, dice: “Oh Luna, oh montañas / yo / de viaje / estoy enfermo”. Desde luego una traducción textual no conseguiría contener la triple sensación de Santôka de estar agotado de viajar, físicamente enfermo y, también, seriamente afectado por tanta soledad. En apariencia se habla en este haiku de una enfermedad física, pero el aire del poema connota el dolor sinsentido del que ha estado vagabundeando de un lado para otro con una vida gastada en la mera contemplación de la luna y las montañas, cuya belleza es para el poeta -en definitiva- la culpable de su afición por caminar errante. Es por eso que a ellas se dirige: “Oh luna, oh montañas...”. La fuerza intraducible del poema está en el watashi wa, algo así como si dijera, “desde luego, yo” (no sé qué hubiera sido de otro, pero lo que es yo...).
Martes, 29 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez