
Cuántas veces hemos leído el famoso haiku de Bashô
Tarde de otoño
Un cuervo posado
en la rama de un árbol
Como quiera que contamos con dos versiones originales de este haiku, con una excelente explicación de Nôichi Imoto (profesor de la Universidad de Ochanomizu y también rector de Jissen-Joshi daigaku) en el clásico Bashô niumon (“Bashô para principiantes”, 1977, página 11), y con una pintura con caligrafía del propio Bashô
http://www.wul.waseda.ac.jp/PUBS/kiyou/53/pdf/04-kuchie.pdf
podemos saber que:
1) No era un cuervo lo que se posó sino muchos; unos estaban posados y otros sobrevolaban el árbol
2) No era una rama sino muchas
3) Esas ramas estaban secas
4) No estaban quietos sino con movimientos naturales
Este haiku se ha presentado tradicionalmente como “un paisaje zen”, un paisaje de wabi-sabi, de quietud, de sequedad, de soledad. Pero no fue así como lo experimentó Bashô.
Las dos versiones que escribió Bashô de este haiku son las siguientes:
1) la primera cronológicamente (a la que corresponde el haiga) es:
枯枝にからすのとまりたるや秋の暮
Kareeda ni karasu no tomaritaru ya aki no kure
En las ramas secas
se están posando unos cuervos
Atardecer de otoño
2) En la versión posterior leemos:
かれ枝に烏のとまりけり秋の暮れ
Kareeda ni karasu no tomarikeri aki no kure
En las ramas secas
se posan unos cuervos
Atardecer de otoño
La diferencia entre tomaritaru ya y tomarikeri es de un mayor o menor movimientos en los cuervos que se posan en el árbol (los difíciles subfijos -taru y -keri serán estudiados uno de estos días de "iró-iró"), sin llegar nunca al “están posados” del paisaje zen.
En idioma castellano tenemos ciertos matices, que se corresponden más o menos con el japonés coloquial:
• Si los cuervos “van a posarse” y aún no han tocado el árbol, diríamos en japonés tomarô to shite iru
• Si “están posándose”, diríamos ima tomatta tokoro da
• Si ya “se han posado”, ya se han acabado de posar, pero se mueven de forma natural, miran de una lado a otro, cambian de posición incluso, emplearíamos tomatte iru
• Pero lo pétreo y definitivo de ese "está posado" castellano, por el que contemplamos un cuervo detenido en su rama, inmóvil, observando la soledad del paisaje y la del poeta, no puede decirse en japonés; al menos no puede decirse sin hacer un largo circunloquio.
La impresión que recibió Bashô fue más de algo extraordinario, sobrecogedor, insólito, amenazante (veintisiete cuervos en torno a un mismo árbol), que sereno, profundo, solitario, quieto. Una vez más somos testigos de cómo se ha tergiversado el haiku, transformándose una escena natural en un arquetipo de belleza zen. En descargo de un malentendido mantenido durante tanto tiempo hay que decir que el haiga de Bashô fue descubierto en 1972 en Shikoku. Antes todo el mundo pensaba que este haiku representaba el mundo wabi-sabi.
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Comparto las gracias con Keiko Kawabe, mano con mano investigo desde hace meses.
Interesantísimo!
Con estos comentarios nos ayudas a comprender sus sutilezas. Gracias
Estos 'iró-iró' són una maravilla!
gracias por compartir tanto conocimiento Vicente :)
Jueves, 16 de febrero
Pedro Tarquis
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos
Carmen Guaita
Desiderio Parrilla Martínez