
生き残る蠅が私をおぼえている
Ikinokoru hae ga watashi o oboete iru
SANTÔKA
Moscas que sobreviven
Y guardan mi memoria
Penosa labor la del traductor cuando tiene que escoger entre uno de los dos significados de un haiku y desechar el otro. “Esto quiso decir el autor” y lo otro lo tiramos a la basura. Y, si no quieres hacerlo, intentas que la traducción incluya los varios significados posibles a riesgo de que se quede demasiado abstracto. Éste podría ser uno de esos casos. Literalmente, Santôka ha dejado escrito: “Moscas que sobreviven / acordándose de mí”. Y tiene dos posibles traducciones totalmente distintas.
En la primera interpretación estamos a finales de otoño. Santôka vuelve a su cabaña. Aún quedan moscas. Pocas. Le reconocen. Se alegran de ver de vuelta al peregrino.
La segunda versión nos ubica en otra escena diferente del haiku: La estación del año retrocede al verano. Santôka cree estarse muriendo. Morirse a solas. En su cabaña. Sólo le acompañan las moscas. Ellas le conocen bien. Y le sobrevivirán. Guardarán su memoria.
Hemos querido dar una traducción que las contenga a ambas. Pero, si se quiere, pueden admitirse dos versiones más concretas:
A) Las moscas que han sobrevivido / me recuerdan
B) Las moscas que sobrevivan / se acordarán de mí
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Imagino a las moscas posándose sobre la piel de Santôka, chupándo su sal, su sudor, de alguna forma quedándose con parte de él, de su esencia... Las moscas guardan en su "memoria" el sabor del sudor, de la piel de este monje que es consciente de ello, de que las moscas le pueden sobrevivir y que de alguna forma él volará con ellas....
Puede que sea una tonteria lo que digo, pero eso me llegó....
Saludos, Mercedes
Viernes, 17 de febrero
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