Hototogisu
koe yokotau ya
mizu no ue
ほとゝぎす聲横たふや水の上
BASHÔ
La voz del hototogisu
se queda yaciendo
sobre el agua
Hermoso comentario el de Blyth a este haiku: “¿Qué poder es ése que puede eternizar un instante? (…) El poema de Bashô trata del mundo real de piedra y polvo, sangre y plumas, y su eternidad e infinidad no es un invento sino el descubrimiento de algo presente aquí y ahora”.
Puede ser un sonido concreto en el que nos precipitamos y nos abrimos al fondo insondable de nosotros mismos. O bien un sonido insistente y cautivador. Una cascada, por ejemplo, es un lugar donde se remansa el alma envuelta en ese arrullo para el espíritu que es su sonido:
Ochi kochi ni
taki no oto kiku
wakaba kana
遠近に滝の音聞く若ばかな
BUSON
Por aquí y por allá
el rumor de las cascadas
¡Las hojas nuevas!
En este haiku de Buson hay, además de la dulce confusión mental producida por el sonido de ese agua que cae a raudales por las montañas tras el deshielo, el asombro por la renovación de la vida.
Si se atiende a la Naturaleza, pronto los sentidos se despiertan. Cuando se despiertan, ya nunca vuelven a resignarse con sus dimensiones anteriores. No hay camino de retorno en la sensación. Una vez que el poeta se complace en sus sensaciones el tiempo suficiente, entramos en el ámbito de la contemplación.
Cada uno de los sentidos antes tratados van a ser llevados al límite, y ya no hablaremos simplemente de “sensaciones” sino de una auténtica “mística de los sentidos”. La percepción delicada de que nos hemos ocupado hasta ahora se torna percepción intensa por la que el poeta se ve trastornado, aunque de un modo ciertamente beneficioso para sí mismo. Hemos dejado esa parte inicial del camino en la que debíamos de aprender a percibir lo ínfimo, y ahora debemos probar la consistencia de nuestras almas sometidas a una enorme intensidad en una sensación placentera. Sensación de placer que nos volverá hacia nuestro interior y nos hará saber de la hondura abismal de nuestro propio ser.
No está en gerundio. Está en presente o infinitivo.
Vicente, ¿está el modo gerundio en el original?
Gracias y akemashite omedetou
El yacer de la voz sobre las aguas, la conexión entre la vibración del agua y las cuerdas vocales, la repercusión sutil del canto en la materia, apaciguando el agua, persistiendo en ella cuando el canto ya ha finalizado. Podemos beber la voz del hototogisu, empaparnos de voz aún en el silencio.
Viernes, 19 de marzo
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Francisco Margallo
Koldo Aldai
Rodrigo del Pozo Fernández
Francisco Baena Calvo
Sor Gemma Morató
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn