
Koborete wa
kaze hiroi-yuku
chidori kana
こぼれては風拾ひ行鵆かな
CHIYO-JO
De la bandada de los chidori,
uno va perdiendo fuerzas
y el viento lo recoge
El chidori es un correplayas de unos 17 ctms con una forma curiosa: la cabeza un poco grande, y un equilibrio aparentemente inestable al caminar. En japonés “caminar de borracho” se dice chidori-ashi (piernas de chidori). Tal vez por su peculiar modo de andar y esa actividad nerviosa (isogashii) que lo caracteriza, despierta en el japonés un sentimiento de ternura (jôcho). De hecho, el chidori es un lugar común de la poesía japonesa: tan sólo en el Man-yôshû aparece en 22 poemas.
Su nombre es curioso. “Chidori” suele escribirse千鳥que, etimológicamente, significa “mil pájaros”. El chidori son mil pájaros. En estricta etimología, no se puede ser chidori siendo un solo pájaro. La eterna posibilidad del idioma japonés de que el sujeto del haiku sea uno o múltiple (pues sabemos que es así de no especificarse nada en contra) en esta ocasión cobra aún más fuerza: un chidori es una bandada de pájaros, y una bandada de chidori es un solo pájaro.
En esta ocasión, la poetisa ha escrito chidori de otra forma. Precisamente, para que no haya posibilidad de confusión: el objeto de su haiku es un miembro en concreto de la bandada de los chidori, un pajarillo que se va quedando rezagado, tal vez exhausto en su vuelo. Es decir, un chidori que está empezando a perder su nombre; que comienza a dejar de ser “mil pájaros”. “Como algo o alguien no lo remedie –nos metemos ahora en el corazón angustiado de Chiyo- ese pájaro tiene sus horas contadas...”. Y es entonces cuando llega el viento a cumplir con el milagro que le ha sido solicitado por un corazón humano.
En un análisis palabra por palabra, podemos leer:
• Koborete (gerundio de koboreru), que responde a la acción de algo líquido que se derrama, o de un caer ligero, como de flores u hojas
• Después del verbo koboreru aparece una partícula enfática, wa
• El sustantivo kaze –viento- comienza el segundo verso
• A continuación, la forma verbal compuesta hiroi-yuku, “ir a hacer la acción de hirou”.
• Hirou tiene entre otros significados: “recoger físicamente, hacerse con algo que otro ha perdido, elegir, seleccionar”. El sentido más adecuado en este caso es no dejar que se pierda algo que iba a perderse; como en la expresión inochi o hirou, “sobrevivir” (literalmente, “no dejar que se pierda la vida”).
Tenemos, por tanto, ¡tres raíces verbales! [Derramarse/Caer (koboreru), recoger/elegir (hirou) e ir (yuku)] y sólo dos sustantivos para “repartirse” sujetos y complementos directos. Pura ambigüedad sintáctica. Le ahorramos al lector el análisis de las diversas posibilidades de interpretación, que en esta ocasión en su mayoría resultan tan grotescas como fallidos experimentos de ingeniería genética.
Al fin y al cabo, creemos saber qué es lo que presenció Chiyo: Un chidori de la bandada “cae como una hoja o una flor” (koboreru), se viene abajo, se “derrama” del resto de los chidori, y va quedándose rezagado. El viento, que en el caso de una hoja o una flor, podría haber sido el mismo causante de ese koboreru, en esta ocasión va y lo recoge (hiroi-yuku). Lo “elige” (hirou) de entre todos los otros chidori y “no deja que se pierda” (hirou). La existencia de tantas raíces verbales nos hace entender, eso sí, que este haiku es pura dinamicidad. Es un “caer-ir-recoger”; ni siquiera “algo que cae”, “algo que va” y “algo que recoge”. No hay tiempo para sujetos ni complemetos; sólo verbos. Un pájaro está en peligro. Y las fuerzas salvíficas del mundo se ponen en movimiento.
En principio, desde fuera, desde lejos, Chiyo ha escrito su haiku según ha comprendido los hechos. Su mente le había dicho que lo que estaba viendo era una bandada de pájaros, y un miembro del grupo que se había aislado de los demás, y cómo por la misericordia del viento acababa retornando al grupo. Sin embargo, una vez que ha superado el análisis mental de los hechos, se ha dado cuenta de que no había pájaro ni bandada. Que todo estaba vinculado. Que lo que estaba viendo es al propio viento, la forma del viento, el movimiento del viento en el recorrido de un pájaro.
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Hermoso. me encanta el haikú y éste no es la excepción. Realmente las palabras cumplen una función vital y gratificante en la vida de las personas. Me encanta la página.
Me permito corregir la ortografía:
y el viento lo recoge
Es un haiku bellísimo. Estoy encantada con este blog, lo acabo de abrir. Me gustan los haikus, los escribo y cada día aprendo más con ellos.
Saludos, Aurora
El conjunto "bandada-uno-viento" como realidad en movimiento: dinamismo que alcanza hasta el lector.
"La forma del viento": sin palabras.
Viernes, 17 de febrero
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